Amores de Internautas

Caer rendido en los brazos amorosos, hoy, no necesariamente pasa por el “cara a cara”, la tecnología facilita este encuentro. Conocerse, entre estas generaciones, manda más la computadora/el celular/las redes/el Facebook, que nuestras propias intenciones, no obstante que tampoco es fácil y requiere del mismo coraje que el hacerlo personalmente.

Tal es el caso de Marcelo y Laura, que mantienen una tierna relación, desde que se conocieron vía Internet. Doy fe, de que en este caso particular, la técnica moderna, unió (felizmente) a dos seres intachables, entrañablemente, buenos. Laura es porteña, docente secundaria ella, Marcelo, salteño de ley, con una actividad laboral empresarial, que lo lleva por el mundo, pero con firme pertenencia local, según sus propias expresiones: “...Salta es mi lugar en el mundo…Y no tengo otro propósito que dejar mi cuerpo en esta patria chica”.

Pero vayamos al meollo de la trama. Dos jóvenes maduros, amantes de la vida doméstica, pusieron sus deseos en el mundo de Internet y, esta nueva cosmovisión universal, no los defraudó, acercando a Cupido a sus mundos íntimos para darle la inapreciable oportunidad de conocerse. Como seres ya definidos, poco tardaron en formalizar ese noviazgo tan esperado.

Dos almas gemelas

Esta novela de amor, refresca hondamente, mi propia historia del antes y el después. Cada época tiene sus propios recursos en la trama amorosa y el recuerdo, imaginariamente, me lleva a mis tiempos en que la elección, pasaba por cada ámbito de participación. Se apostaba a los Asaltos (reuniones casi familiares), en donde los jóvenes tratábamos de iniciar esas soñadas relaciones amorosas, bajo la atenta mirada de los mayores.

En el caso de Laura y Marcelo, la cosa fue distinta, digamos moderna, ya que ellos recurrieron a sus propias Tablet, para decidir que sus mundos podrían compartirse, previo intercambiar sus correos personales e iniciar una relación, previamente, virtual. Me suena de locos, cuando Marcelo, me daba los pormenores de su liga.

Convengamos que Internet ha globalizado las nuevas relaciones humanas, rompiendo los estilos de acercarse a los demás, sobre todo en las grandes ciudades, donde la interacción es ajena y difícil. En la red sin embargo, hacer relaciones con todos es sencillo, y hacer relaciones de amor, también. Hay como una natural disposición para aceptar el flirteo o desarrollar al seductor o seductora que todos llevamos dentro.

El Internet, con la facilidad de recibir y enviar e-mails, hablar por chat etc., no sólo se ha convertido en el recurso más fácil para salir de la soledad, sino también en una fuente para cercarse a las personas y desarrollar sentimientos, muy al margen del status marital de cada uno. Laura y Marcelo, no se hicieron esperar y se zambulleron en sus sueños e ilusiones de volver a creer.

Me entristece poner punto final a esta tremenda historia de la necesidad de quererse de los seres humanos, que estos dos tortolitos le dieron final feliz. Hoy, Laura y Marcelo formaron una pareja conviviente, son felices y comen perdices, gracias a estas benditas modalidades modernas.

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