Ballet de la provincia: malas noticias para la cultura salteña

Acercándose al final de temporada, las condiciones laborales del ballet de la provincia están lejos de ser las más favorables.

Como es de público conocimiento el desempeño de la dirección de la compañía de ballet clásico de la provincia es cada día más decadente, para llevarlo a la totalidad de Uds., es necesario que haga un sencillo paralelismo, un cuerpo de baile es tal cual es el cuerpo humano, para que las piernas puedan moverse y el resto del cuerpo pueda acompañarlo en armonía es necesario que el cerebro funcione bien, esto es sin duda lo más importante; sin embargo, la directora artística del ballet de la provincia (el cerebro), entiende todo esto al revés, de forma tal que su cerebro castiga duramente a sus piernas sin tener en cuenta que la cabeza no está mandando la señal correcta para que estas ejecuten un movimiento adecuado.

La gravedad del asunto en este caso en particular radica en que el cerebro del cuerpo de baile está atrofiado y es alarmantemente lento para impartir órdenes correctas, precisas y oportunas, pero rápido en lo que un jefe NUNCA debe trasmitir a sus subordinados: frustración, falta de aplomo y escaso conocimiento para el cargo que ostenta. Así, la directora que posee un nefasto curriculum, proyecta su frustración sobre el cuerpo de baile con frases como “tus pies son horribles” o críticas muy duras hacia la primera bailarina sobre su desempeño en el escenario luego de ser la protagonista en “La Bayadera” y de recibir cientos de halagos por parte del público y personas conocedoras de la disciplina.

La señora Shirley Jorquera no tiene capacidad, experiencia y mucho menos trayectoria para dirigir correctamente una compañía de ballet del nivel que la sociedad salteña merece. Entonces… ¿por qué la señora ocupa este cargo? Casualmente fue la única que “cumplía con los requisitos para acceder a la prueba de oposición”.

Cabe aclarar que, una prueba de oposición, se desarrolla siempre entre dos o más participantes, pero en este caso la señora Jorquera fue la única postulante… ¿Cómo fue que llegó hasta esta instancia? En los pasillos de cultura se rumorea que desde un principio el cargo ya se le había otorgado simplemente porque Jorquera cuenta con el dudoso mérito de ser amiga de la señora Segni, quien fue miembro del jurado el día del concurso o por cuestiones que están fuera de nuestro conocimiento; pero más allá de esto, lo que de afuera no se conoce es que el concurso que ofreció la actual directora fue nefasto, falto de seguridad y determinación, y fue ella misma la que admitió no estar preparada para el cargo.

Pocos meses después de haber sido designada como la Directora Artística del Ballet de la Provincia y con un poco de poder en sus manos, la señora aseguró ser la indicada para estar frente a una compañía profesional, tener una trayectoria reconocida y ser una persona humilde… “el día que se me suba la dirección a la cabeza tengo que agarrar mis valijas y volverme a Mendoza” fueron sus palabras, ¿no creen que es hora de que lo cumpla?

Todo esto se sabe en la compañía y los bailarines achacan en secreto estas represivas y poco éticas actitudes, lo que lleva a la poco capaz jefa a una reacción cargada de resentimiento y odio sobre los bailarines que los reprime continuamente con humillaciones de todo tipo y sanciones administrativas con una arbitrariedad vergonzosa, que dejó a más de la mitad de la compañía con sanciones que no respetan ni la ley y mucho menos la dignidad de los artistas. La directora elige no comunicarse, mucho menos tener un diálogo cordial y respetuoso, su forma es vejar y ser indiferente.

Entre sus arbitrariedades, se empeñó en imponer uniformes que no son suministrados, algo así como una escuela de niños en etapa de aprendizaje y no un cuerpo de baile profesional como ocurre en el resto del mundo; también realizó comentarios poco tolerantes sobre la identidad de género de algunos bailarines y sancionó a media compañía un día antes de un estreno.

Como vemos, la señora Jorquera que no tiene problema moral alguno en llevarse puesto los derechos de los bailarines, tanto los establecidos por el decreto N° 1.664/07 que regula el trabajo en la compañía o los derechos humanos que se rigen a nivel mundial y que todos conocemos.

Este estado de anomia y acefalia lleva a personas. como la Señora Nadia Rossini (administrativa), a tomarse atribuciones que no le corresponden a su cargo, entorpeciendo el normal curso laboral modificando permanentemente y sin previo aviso los días de trabajo, los recargos laborales y los compensatorios. Estos excesos y mala intención de parte del personal administrativo no hacen más que aumentar el descontento y el mal clima laboral.

Sin embargo, esto no es lo que realmente lastima al equipo, lo que lacera y no deja dormir a los bailarines es el esfuerzo y la trayectoria de años tirados a la basura por una sola persona que aparentemente envidia y odia al éxito por lo tanto lo repele, además del clima de miedo que se impone ya que se avecina un nuevo concurso y los bailarines temen por la posibilidad de poder perder su trabajo debido a una dirección y subdirección que se sabe quieren traer a sus propios alumnos de la ciudad de Mendoza para que ocupen el lugar de aquellos bailarines que a la señora Jorquera no le agradan por su físico, temperamento o simple condición sexual.

Desafortunadamente hoy el ballet provincial es un sonámbulo que camina en reversa, que es a duras penas guiado por la sub directora (la cual le debe su cargo a Jorquera), mientras la cabeza permanece dormida haciendo caminar al cuerpo por la cornisa del fracaso y la decadencia.

Para que el ballet vuelva a brillar no hay nada más eficaz que una luminosa cabeza que haga que el cuerpo resplandezca.

- Texto enviado a Redacción de Salta 21 para su publicación

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