Buenas noticias

No las hay. Los diarios hegemónicos, escarban y escarban, con sus operadores leales, tratando de bucear algún atisbo que tenga fisonomía positiva, pero se les escabulle entre los dedos, para colmo la pelota del seleccionado nacional está pinchada, sólo produce reacciones contrarias entre los mismos relatores oficiales; incluso los artistas de turno evitan escándalos que los pusieran en la cresta del chismerío.

A decir verdad, los integrantes del seleccionado nacional, son personas que tienen nacionalidades varias y, lo que menos tienen, es una bandera patria incorporada. Además, los otros compromisos olímpicos recientes fueron un chasco en los resultados; de manera que el poder dominante tiene que seguir atado a “la pesada herencia recibida”, argumento por demás gastado en los sectores “sufrientes”, que hoy son mayorías fácilmente contabilizadas.

Se acabaron los bolsos corruptos y los ataques directos a la ex Presidenta, en lugar de menguar su popularidad, la elevan y le aumentan las sospechas de que la mujer no tiene ninguna cuenta “offshore”, ni nada que se le parezca. Lo que sí sube a la cresta de la ola, es que nuestro actual Presidente es un granuja con mayúsculas, curtido de negociados y sobrada inteligencia para sus propios intereses, en correspondencia directa con los que lo rodean. Dicho por los actuales medios independientes: “es una banda que actúa para sus propias ganancias”, acotando que son inoperantes para gobernar nuestro país, en ese tobogán de pasar la crisis a los que no tienen recursos; o sea, en esa desembozada acción de actuar para los ricos y profundizar la pobreza estructural, visible en los cientos de comedores barriales que abren los militantes comunales para zanjar la debilidad de los vulnerables.

Narcínico

La psicoanalista francesa Colette Soler propone designar al hombre de la era posmoderna con un neologismo: narcinismo. Condensación de narcisismo y cinismo. Esta nueva subjetividad es producto, según la autora, de lo que Lacan llamó su quinto discurso, el discurso capitalista. A diferencia de los otros cuatro discursos que sí generan lazo social, éste tiene la característica de deshacer el lazo social. Con esto nombra un “estado de la sociedad en que a falta de grandes causas que trasciendan al individuo, a falta de solidaridad de clase, cada quien no tiene más causa posible que sí mismo”.

El capitalismo en tanto discurso loco, porque no genera lazo social, produce este tipo de subjetividad sumamente precaria en todos los sentidos posibles: en los vínculos de amor, en la familia, en el trabajo, en la amistad, dejando a los sujetos en la soledad y la angustia. Angustia que lleva nuevas etiquetas: ataque de pánico, estrés, depresión, crisis de ansiedad.

En este tipo de sociedad (quebrado el lazo social), los sectores acomodados se inclinan por prácticas individualistas, refugiadas en el “esto está bien…esto hace bien”, tales como chi-kung/Taichí/Gi-gong/Yoga, etc. Veamos sucintamente, algunos de ellos.

Tai chí: antigua disciplina china, un arte marcial de origen taoísta practicado para mantener y mejorar la salud y para el crecimiento espiritual. Chi o Qi es el nombre que la energía vital toma en China. Es el componente fundamental de todo lo existente. Muchísimo antes que Alberto Einstein demostrara que la materia no es sino una energía densificada, los chinos desarrollaron técnicas para absorber y aumentar la energía. En definitiva, todas prácticas que ocultadas en sus fines terapéuticos, resguardan a estos grupos selectos de su individualismo acendrado. Es una forma elegante de correrse del conflicto social y encerrarse en el propio narcisismo; que por otro lado, es una usurpación de la cultura occidental de estilos orientales.

La Militancia (la necesidad del presente)

El militante político es un activista del ámbito político que se caracteriza por la defensa de una ideología y su supuesta coherencia con ella, lo que le dota de una determinada interpretación de la vida y sociedad, concepto total que va más allá de unas propuestas concretas y aisladas en temas económicos o morales. Militante es aquel que intenta transformar el mundo con su ejemplo; sabe que decir lo que se piensa y hacer lo que dice es el arte mayor de una noble práctica política.

Ernesto Jaureche, lo definió como el proceder que está guiado por un precepto evangélico: luchar por la igualdad entre todos los seres humanos Su enorme tarea se inscribe en un paradigma fraterno: “ningún ciudadano se realiza en una Nación que no se realiza”. La cultura de la solidaridad y el trabajo le marcan el norte de las utopías revolucionarias. Hoy es la hora de la militancia, de la lucha social, esa que ve la realidad como un todo y de todos. Para el final, unas líneas para la claudicación dirigencial, sobre todo de los políticos “panqueques” y de los gremialistas entregados (vendidos) al poder, que habla, igualmente, del tremendo desamparado de la población trabajadora y de los jubilados.

Pero la realidad es cíclica-dinámica-dialéctica, y llegará la necesaria renovación de estos políticos y de estos gremialistas, traspasados al poder dominante de turno y nuevos vientos correrán para que el pueblo retome el curso de las conquistas históricas y recupere su imprescindible expectativa de vida, en proyectos ennoblecedores de la dignidad humana.

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