Buenos Aires Titanic

En otra clarísima muestra de sumisión, subordinación y cumplimiento estricto de órdenes impartidas a la manera de una mandamás de empresa, la directora del FMI Christine Lagarde llamó a Mauricio Macri.

En una televisada sesión hizo saber que el viaje del primer mandatario era para notificarle las nuevas pautas del ajuste sin límites, que obedientemente deberá imponer a todos los Argentinos.

Y ese acto de entrega y bochorno para la dignidad y el respeto a la soberanía nacional, se montó un escenario preciso en otra reiterada estrategia comunicacional que insistentemente se pone en acción para confundir con mensajes publicitarios a los ciudadanos de nuestra Nación.

Me refiero al montaje ideado para que esta abogada francesa y norteamericana por adopción, dictara la lista de tareas con una bandera Argentina detrás de su silla, con la caradura falsa imagen de ser una de los nuestros, y con el asentimiento gestual de resignación del presidente.

Y siguiendo con el inverosímil circo de mentiras que todavía a casi tres años de una desastrosa gestión económica sigue seduciendo a millones de habitantes de nuestra tierra, se presentó como un éxito el aumento de más deuda externa

Pero en realidad el pedido original de 20.000 millones de dólares se redujo a sólo 7.100 y no para ser entregado ahora, sino

cuando el mismo FMI entienda que se han dado las condiciones para girarlo.

El monto restante, se entiende claramente sin mucho esfuerzo, se otorgará o no según que el ajuste, la recesión, la reducción de salario real, la baja del consumo, el cierre de paritarias, la reforma previsional, y el achicamiento del déficit fiscal, sean logros concretos.

Una de las instrucciones expresas del FMI, no anunciada pero que forma parte de la letra chica del acuerdo, es que el BCRA no intervenga más en el remate diario de divisas para contener la escalada del dólar.

Esto no es por cierto una medida de protección de nuestras reservas, ni un gesto de grandeza de la usura internacional para ayudarnos en sentido

alguno, sino que ese dinero que se anticipará sólo deberá ser aplicado para evitar lo que iba a ser un inminente default (imposibilidad de pago de servicios de la deuda).

En otras palabras el nuevo crédito ampliado que se otorga a la gestión CAMBIEMOS, es para asegurarse ellos mismos la percepción de los intereses pendientes para el año 2018, 2019 y 2020, y después que se arreglen como puedan.

Esta situación nos recuerda invariablemente el eslogan de campaña en 2015 del frente ahora gobernante, de que la gestión K iba a dejar bombas escondidas en el sistema financiero para que les explotara en las manos a los que asumieran. Este nuevo empréstito es una bomba de neutrones, y está muy a la vista.

Y el nivel de dependencia es tan pero tan grande, que esta vez no fue MACRI el que hiciera los anuncios, sino la misma LAGARDE embanderada. Por la tarde el primer mandatario volvió a la gastada muletilla climática de las turbulencias y las tormentas, falseando datos de manea grosera.

Ante la necesidad de blanquear el aumento de los índices de pobreza e indigencia que ha llegado al 29,3% en 2018, adujo que en Diciembre de 2015 el porcentual era del 32%. El mismo diario La Nación desmiente ese dato, al haber publicado en esa misma fecha que –según su propia estimación a favor de la campaña de MACRI- era del 28%. (www.lanacion.com.ar/1896027-segun-unicef-2015-cerro-con-4-millones-de-ninos-en-la-pobreza)

***En el nuevo panorama fijado por el ente de crédito-usura internacional, si el BCRA no intervendrá más en el mercado cambiario para contener la suba del dólar, es inevitable que éste suba, y el margen-techo para volver a intervenir es de $ 44.- Pero eso solo una meta fiscal, porque los contratos de dólar futuro hacia fines del 2018 ubican ese valor en $ 48.

Con ese sistema que sostenía CAPUTO en el BCRA, se fugaron en tres meses 15.000 millones de dólares, el total de primer anticipo del FMI, lo que colocaba a la Argentina en dificultades serias para afrontar los pagos de deuda. Por eso el nuevo crédito es para asegurar los pagos a ellos mismos, y para eso se debe frenar la fuga a terceros.

La bicicleta financiera seguirá vigente al 100%, y con un déficit fiscal creciente,

nos otorgan créditos para asegurar créditos, se fugan divisas que horadan las reservas, volvemos a pedir más dinero prestado, y así se forma una rueda que finalmente nos ahogará.

Esta premonición no es el punto de vista de un opositor expreso a la política neoliberal, como quien escribe. El final inevitable y esperado a mediano plazo de este sistema perverso, lo resume una publicación del palo de los millonarios que nos gobiernan.

En la revista FORBES de este mes, y por la boca de un economista de la escuela de Chicago (Kenneth RAPOZA), se afirma que la salida imprevista de CAPUTO del BCRA, es el inicio del efecto Buenos Aires Titanic. El barco se está hundiendo.

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