Concierto didáctico para chicos y también grandes

Me permito breves comentarios. Este concierto didáctico me retrotrajo a la adolescencia cuando asistí a conciertos similares dados por la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Tucumán bajo la dirección del inolvidable maestro Carlo Felix Cillario.

Salta, viernes 21 de junio de 2019. Teatro Provincial. Emilio Lépez (Conde Rúcula), Gabriela del Cid (Condesa Chirimoya), Cristina Altobelli (Bruja Cristal). Orquesta Sinfónica de Salta. Dirección Maestra Yeny Delgado. Parodia sobre la conocida historia del Conde Drácula, personaje que vivió en el siglo XV, usada para mostrar mediante escenas programadas, el funcionamiento de una orquesta sinfónica, sus músicos, los instrumentos y algunas herramientas de la técnica musical. Aforo 90%.


-  Madre: Vamos?
-  Padre: No, no tengo interés, es un didáctico para chicos.
-  Vamos por favor, tengo curiosidad de saber cómo le cuentan a los chicos aspectos relacionados con la música clásica.
-  Está bien. Vamos, pero si me aburro regreso a casa
Diálogo sostenido entre los padres de un niño, invitado por su establecimiento educativo, a un concierto didáctico.


El teatro colmado, invadido de un bullicio natural producido por niños y adolescentes. De pronto comenzó a correrse el telón y el silencio automáticamente llenó la sala. Apareció la bruja Cristal que con una carcajada estentórea fue preparando el terreno para el ingreso a la escena de los protagonistas Rúcula y Chirimoya. El histrionismo de ambos consiguió atrapar la atención de chicos y grandes que en inesperado silencio se mostraron más que interesados en la historia contada mediante la cual se conocieron los instrumentos de una orquesta sinfónica, sus sonidos individuales y por familias de instrumentos, cuerdas, aerófonos de madera, aerófonos de metal, percusión, la importante tarea del conductor.

La idea principal de la señora Gabriela del Cid (viola), del señor Emilio Lépez (oboe), a quienes se plegaron no solo los músicos de la Orquesta Sinfónica de Salta sino también la directora asistente Yeny Delgado.

A ellos se agregó la Coordinadora Administrativa Cristina Altobelli, que dio la sorpresa de pasar de un escritorio importante en la Secretaría de Cultura al escenario, Fernando Jiménez (solista del clarinete bajo y autor de la mayoría de los arreglos orquestales), la maquilladora Nadia Rossini y el personal técnico del Teatro a cargo de la iluminación y el sonido. También se escucharon arreglos musicales de Gerardo Di Giusto y Germán Mercado.

Los ejemplos sonoros para mostrar las familias de instrumentos fueron: Cuerdas: música de la película Mary Poppins; Maderas: varios motivos populares; Metales: música de la película Jurassik Park y Percusión: Marcha Turca de L.V. Beethoven. El resto del guión trajo fragmentos muy bien elegidos de Orff, Mozart, Rossini, Beethoven, Wagner, Bizet, Verdi, Echenique, Guerra, Offenbach, Lennon y Mc Cartney. Y aunque no entendí bien su participación estuvo el conocido chef Martín Argañaraz cuya intención laboral en estos tiempos, está destinada a que los niños tengan una alimentación saludable.

Me permito breves comentarios. Este concierto didáctico me retrotrajo a la adolescencia cuando asistí a conciertos similares dados por la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Tucumán bajo la dirección del inolvidable maestro Carlo Felix Cillario. Es bueno destacar la predisposición de los músicos de la orquesta y su conductora, que interpretaron artísticamente los trozos musicales y además, exhibir pelucas de época que despertaron no pocos momentos hilarantes como el referido a aquellos a los que una peluca les vendría muy bien. Una de las propuestas más interesantes sobre el desarrollo intelectual del niño es la de educarlos rodeados de música y más aún, el niño que aprende a tocar algún instrumento musical, adquiere ventajas emocionales e intelectuales que contribuirán a formar un ser humano mejor. Los beneficios de la música escuchada inciden favorablemente en el aprendizaje vital.

En la noche de hoy, la enorme mayoría de los niños participó cantando y aplaudiendo a ritmo. Prácticamente no se movió nadie. Ni siquiera el padre del diálogo inicial.

Al finalizar la presentación, tenía en la butaca más cercana a un niño de diez años aproximadamente. Le pregunté sobre sus impresiones y mirándome a los ojos me dijo: “buenísimo”. Los participantes pueden decir: “MISIÓN CUMPLIDA”.

- Fotos: Pupy Vidal

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