De la música antigua a la contemporánea

Fueron páginas en las que arpegios, pizzicatos, glissandos ascendentes y descendentes fueron los principales medios con los cuales la intérprete transmitió su dulzura, su musicalidad, su etéreo toque en un breve repertorio mediante el cual fuimos apreciando su virtuosismo y los progresos técnicos de un instrumento muy atractivo.

Salta, martes 11 de junio de 2019. Teatro Provincial. Ciclo “Todos al escenario”. Ana Carolina Varvará (arpa), David Gómez García (flauta, Nicolás Tolaba (guitarra y laúd renacentista), Zaira Olivera Hoyos (flauta), Pedro del Val (violonchelo), Inés Brandán Valy (escritora). Obras de Albert Zabel, Marcel Tournier, Carlos Salzedo, Goottfried Finger, Luis de Narvaez, Antonio Martín y Coll, Nino Rota, “Cuchi” Leguizamón, Raúl Carnota, Armando Tejada Gomez y Cesar Isella, Paulo Trullenque y Carlos Carabajal.

El arpa, instrumento de una enorme antigüedad, por lo menos desde el año 3500 AC, es un instrumento que ha vivido innumerables cambios a través de los tiempos hasta llegar al arpa cromática de nuestros días.

En nuestro medio vive una arpista realmente excelente que también es la solista del instrumento en la Orquesta Sinfónica de Salta. Me refiero a Ana Carolina Varvará que deleitó al público habitué de este espacio denominado “Todos al Escenario”, creado por la conductora del departamento de Música de Cámara de la Provincia la pianista y pedagoga María Fernanda Bruno. Con la solista nombrada comenzó esta reunión. Varvará ejecutó obras de notables intérpretes del instrumento del siglo XIX y XX de diferentes orígenes, alemán, inglés y francés. Fueron páginas en las que arpegios, pizzicatos, glissandos ascendentes y descendentes fueron los principales medios con los cuales la intérprete transmitió su dulzura, su musicalidad, su etéreo toque en un breve repertorio mediante el cual fuimos apreciando su virtuosismo y los progresos técnicos de un instrumento muy atractivo.

Recuerdo cuando conocí en el Festival de Música desde el Nuevo Mundo a Maria Luisa Ryan a la sazón casada con el mayor constructor de arpas de EEUU con sede en Chicago quien fue no solo la que me contó de los atractivos del instrumento sino la que me enseñó gran parte de los elementos básicos del mismo. Por tanto digo, no solo Varvará fue un deleite sino que lo escuchado pasa por el apelativo de delicioso.

Se fue la arpista y hubo un breve esquicio destinado a la literatura protagonizado por la escritora Inés Brandán Valy que con lenguaje llano, directo, atrapante, contó vivencias e imágenes que ignoro forman parte de sus experiencias pero que consiguen captar la atención del oyente por las características mencionadas. Solo una observación que no quita méritos a la presentación y es que tal vez su armoniosa voz, de un natural y corto volumen, desde algunos lugares del público no se escuchó muy bien.

Otra vez la música. Un ramillete de partituras a cargo de Nicolás Tolaba (guitarra y laúd renacentista), Zaira Olivera Hoyos (flauta), Pedro del Val (violonchelo) y la otra figura central de la noche: David Gomez García (flauta). Este último es un músico colombiano que hace pocos años vino a nuestra ciudad a enriquecer con su enorme calidad la música de nuestra región. Entre ellos trajeron música del Renacimiento, del Barroco como Luis de Narvaez, hasta llegar a canciones de nuestro tiempo y de nuestros compositores, por caso el Cuchi Leguizamón.

Gomez García, afinado, de fraseo atrayente, amigo de las variaciones, técnica a partir de la cual, presentado el tema principal, el mismo está sujeto a modificaciones de distintas formas y estilos aunque siempre respetando el patrón tonal. No es la primera vez que lo escucho –lo hice con el grupo Antiqua Camera- aunque sí es la primera vez que hablo de él.

Se trata de un músico importante que partiendo del concepto acerca de lo que significa la música en su carácter de universalidad, es posible salir de una especialización para con la misma habilidad musical, ingresar en otros estilos que habitualmente se hacen con instrumentos diferentes. Gomez García lo hizo muy bien y con la compañía de los músicos nombrados (destaco a Nicolás Tolaba), produjo un programa placentero que se agrega a las condiciones que mostrara en el Instituto de Música Antigua de la Escuela de Música de la Universidad Católica de Salta que lo tiene como director. Pero posee en su bagaje algo más que interesante.

La familia de Arnold Dolmetsch, precursor de la música antigua en tiempos modernos, a través de sus descendientes ha nombrado a Gomez García para traducir al español “The Interpretation of the music seventeenth and eighteenth centuries” lo que por supuesto no es poco. Todo un valor.

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