Despedida anual de alto vuelo

El Status Ra es un trío valioso. Sus integrantes vienen juntos desde hace bastante tiempo y tienen su público. Logran un plausible equilibrio formal y consecuentemente alcanzan un adecuado balance sonoro y tímbrico.

Salta, sábado 19 de noviembre de 2016. Salón Victoria del Teatro Provincial. Status Ra Trío: Alicia Carbonell (piano), Nicolás Atampiz (violín) y Andriy Chornyy (violonchelo). Músico Invitado: Emilio Lépez (oboe). Programa: Cavatina de Joachim Raff (1822-1882). Suite para piano trío op. 35 de Horatio Parker (1863-1919). Dos piezas del op. 83 de Max Bruch (1838-1920). Cuarteto para oboe, violín, violonchelo y piano de Bohuslav Martinú (1890-1959). Ultimo concierto de la temporada de Status Ra.

Desconozco cuántos son pero a veces impresiona la enorme cantidad de compositores que el público desconoce. Lo mismo le sucede a los críticos y a los mismos intérpretes. El concierto de esta noche es una prueba de ello. Por ejemplo Joachim Raff del que, sin ponerme colorado, no conocía nada, escribió nada menos que diez sinfonías, cuatro suites, ocho conciertos, seis óperas más partituras menores. Su “cavatina” son siete minutos del más elevado lirismo que uno puede esperar. El diálogo de violín y violonchelo, con apoyatura armónica del piano es una magistral muestra de ese lirismo.

Luego el norteamericano Horatio Parker con una suite en cuatro breves movimientos, básicamente romántica, cargada de emotivos temas, con un modo especial de construcción aprendido en su perfeccionamiento en la Alemania de fines del siglo XIX. Su partitura señala acabado conocimiento y enorme versatilidad.

La segunda parte fue dedicada a nombres de repertorio. Primero dos de las ocho piezas del opus 83 originalmente para una formación diferente, escritas por el alemán Max Bruch. Las dos son de carácter aproximado por su melancolía la primera y la dominante tristeza en la segunda. Bruch fue un compositor de vida tranquila, sin sobresaltos, sin elementos que lo arranquen de cierta normalidad pero muchas de sus partituras campean este sentimiento nostalgioso y profundo.

Finalmente el checo Martinú. Aquí apareció la figura del excelente Emilio Lépez con su oboe para completar un cuarteto que incursiona decididamente en la música del siglo XX. Quizás demasiado cerebral aunque sin perder solemnidad y atractivo. Martinú tiene en su haber más de cuatrocientas obras de diferentes elaboraciones. En esta aparece rotunda su intención de explorar las combinaciones tímbricas que le ofrece esta combinación instrumental que por momentos goza de gran expresividad.

El Status Ra es un trío valioso. Sus integrantes vienen juntos desde hace bastante tiempo y tienen su público. Logran un plausible equilibrio formal y consecuentemente alcanzan un adecuado balance sonoro y tímbrico. Son auténticamente vitales y sólidos aspectos basados en una técnica de buen nivel.

Hay comprensión camarística lo que supone horas de trabajo preparatorio compartido. Invitado de lujo fue Emilio Lépez con su ya reconocida solvencia musical. Al final, ofrecieron de bis el Verano Porteño del ilustre Piazzolla, también con la potente participación de Lépez. Hasta el 2017.

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