El Lago de los Cisnes

El teatro colmado, una Odette etérea, cautivante, suave, inocente y frágil conmovió a todos como el cisne blanco aunque precisamente por esas características no alcanzó totalmente a ser el malvado cisne negro no obstante mostrar un gran nivel artístico y técnico

Salta, sábado 29 de setiembre de 2018. Teatro Provincial. Ballet El Lago de los Cisnes con música de Pyotr Ilyich Tchaikovsky. Orquesta Sinfónica de Salta. Director: Maestro Noam Zur. Ballet de la Provincia. Directora: Maestra María Inés Riveros Hidalgo. Maestra Invitada para adaptar la Coreografía según Petipá e Ivanov: Sabrina Emma Streiff. Escenografía: Arquitectos en Tránsito. Odette/Odile: Cecilia Esteban. Principe Sigfrido: José Luis Chaile. La Reina: Sofía Fauda. El Bufón: Francisco Seoane. El Hechicero Von Rothbart: Sebastian Scolari. Aforo con mayoría de entradas pagas: 100%.

De un simple cuento alemán “El velo robado” de Johann Musaus, los libretistas rusos Vladimir Petrovich y Vasily Geltser concibieron el argumento de uno de los grandes ballets románticos y si bien la historia es muy lineal y de época, el genio musical de un joven Tchaikovsky construyó la base de su éxito con una música acorde con el argumento. Su estreno fue un fracaso pues en aquella época sucedía lo de ahora: si la danza clásica no era lo suficientemente explícita, el público quedaba sin entender el significado de la misma. Eso ocurrió en Moscú, pero luego con la coreografía de Petipá-Ivanov, triunfó largamente en San Petersburgo hasta convertirse en una obra maestra.

Con adecuados rellenos un resumen es éste: el príncipe Sigfrido cumple dieciocho años. Se hace una gran fiesta en palacio a la que asisten princesas de otros reinos entre las cuales él deberá elegir esposa. Al anochecer se oye una bandada de cisnes en el lago y Sigfrido acude con la ballesta regalo de su madre. Cuando intenta cazar alguno, advierte que las aves tienen forma y facciones de mujer por un hechizo realizado por el brujo VonRothbart y su hija. De ese grupo de cisnes hechizados se destaca Odette, una bellísima doncella de la que el príncipe se enamora. El amor puede derrotar el hechizo por lo cual VonRothbart intenta lograr que Sigfrido se enamore de Odile, su hija, (el cisne negro). Lo consigue aún cuando luego Sigfrido se da cuenta de su error y regresa a Odette pidiendo perdón y jurándole amor eterno. Finalmente el príncipe lucha con el hechicero y lo derrota con lo cual el hechizo desaparece y los cisnes retornan a ser las doncellas que fueron y por tanto Odette vuelve a ser la princesa que se une a Sigfrido.

El teatro colmado, una Odette etérea, cautivante, suave, inocente y frágil conmovió a todos como el cisne blanco aunque precisamente por esas características no alcanzó totalmente a ser el malvado cisne negro no obstante mostrar un gran nivel artístico y técnico. El Sigfrido reiterando sus ya reconocidas capacidades. Príncipe y princesa ovacionados El bufón se lució en su papel y fue muy aplaudido por su limpieza y recuperación de giros y saltos. Correcto el cuerpo de baile. Notable el trabajo de la directora del ballet provincial y el de la maestra Invitada. Atractivo vestuario. Eficiente iluminación.

La orquesta levemente reducida por el foso respondió brillantemente y su director, al menos para mí, fue una de las figuras de la noche, atento a todo lo que ocurría en el escenario y en el conjunto sinfónico, jamás cortó antes de tiempo y sus ataques fueron totalmente precisos. Aceleró o ralentizó la maravillosa música de Tchaikovsky de acuerdo al movimiento de la danza en una labor que puede ser considerada de puro arte. Un ballet muchísimo más que digno.

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