La mitomanía (cualidad de este gobierno)

Si por algo va a trascender los hilos de la historia este gobierno macrista, es por su tendencia, permanente, a mentirle a la ciudadanía, en ese goce recurrente que exhiben los que se manejan con segundas intenciones.

Todos los que nos gobiernan, en esta etapa, hacen uso descarado de una gimnasia mitómana, que en ningún momento los inmuta, conformando propiamente un cuadro esquizotípico: trastorno de la personalidad, conocido también como esquizofrenia latente, que se caracteriza por un comportamiento y una apariencia de raros, excéntricos o peculiares y anomalías del pensamiento y de la afectividad que se asemejan a las de la esquizofrenia.

Los pacientes suelen presentar creencias raras, fantasías o preocupaciones extrañas con ideas paranoides o extravagantes de tipo mágico, seudorreligioso o simbólico, relativas a temas esotéricos (curanderismo, parapsicología, adivinación, reencarnación); experiencias perceptivas inhabituales: «percepción extrasensorial», «presencias» o «influjos» que, sin tener el carácter de alucinaciones, son vividas como ciertas; pensamiento y lenguaje vagos, metafóricos, circunstanciales, sobreelaborados o estereotipados; afectividad inapropiada o restringida, anhedonia (falta de estímulos), etc.

Pero no, estamos ante un grupo que tomó el poder en base a fenomenales mentiras, que no les mueve un pelo y que ha sumido al País en la peor crisis de todos los tiempos que nos lleva a precisar el concepto, o sea que no son enfermos mentales, sino unos descarados delincuentes que vinieron a rematar (entregar) nuestros bienes naturales.

¿Qué es un mitómano?

La mitomanía se puede entender como una tenencia patológica de mentir, que es el nombre que se da al comportamiento de los mentirosos compulsivos y habituales. La mitomanía es utilizada como medio de protección de una realidad que no le es agradable. El término procede del francés mythomane. La mitomanía, por su parte, es un trastorno psicológico que consiste en mentir de manera compulsiva y patológica. Lo habitual es que el mitómano mienta sin valorar las consecuencias de sus mentiras (por ej. El incremento negado de la estadística de pobreza). Los mentirosos patológicos falsean la realidad como vía de escape, para obtener atención e incluso admiración, y entran en un círculo vicioso que les acaba dejando solos en el laberinto de sus mentiras.

Nada más cerca de las características de este gobierno que las definiciones que anteceden, en esas medidas antipopulares que no los conmueve, sostenidas en promesas incumplidas, porque su verdadero objetivo es reinstalar en el espacio regional, la vigencia del neoliberalismo, política cruel si las hay para subsumir a grandes franjas poblacionales en la pobreza absoluta, frente al enriquecimiento de una minoría. Para ello, tuvieron que aceitar engranajes previos, que demuestran que fueron preparando el terreno con la complicidad de los Medios de comunicación hegemónicos. O sea, sus mentiras seriales están blindadas por un gigantesco escudo de los medios dominantes.

Se impone referencia al carácter regional del fenómeno, que muestra la mano incuestionable del imperialismo norteamericano, que desde las sucesivas Embajadas, manejan los destinos de la soberanía regional y, a quienes responden “planamente” los países subordinados. En el último debate parlamentario, CKF se adelantó a sus leales seguidores, explicando el perfil regional de ese fenómeno, que en connivencia con el poder judicial, cumple fielmente las órdenes del Imperio, suplantando en sus objetivos al ejecutivo.

Para que esta subordinación sea exitosa, los gobernantes, en su generalidad, deben montar promesas imposibles de cumplir, pero que germinan en la ingenuidad poblacional, invisibilizadas en su genuino sufrimiento. La promesa de sacar a las masas de la carencia, hizo que estas se volcaran, masivamente, a consumir esta cláusula de campaña, para que una vez instalados, perder la memoria de las mismas y lanzarse a una despiadada enajenación social. La planificación imperialista se va cumpliendo inexorablemente y, para patetismo de los ciudadanos, todavía falta lo peor.

El pueblo va saliendo, lentamente, del cimbronazo, conmovido por un tarifazo impagable y, buscando en su imaginario a los “salvadores de la patria”, que en este momento histórico es, absolutamente, imprescindible. Están rezando y rogando que la dirigencia tradicional, cumpla su misión continental de salvar estos territorios del brazo imperial. Yo, también, abrigo la esperanza de que nuestra dirigencia esté a la altura de las circunstancias, y nos rescate de la mezquindad de estos mentirosos seriales. Dios y el pueblo lo provean.

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