Los choques civilizatorios desde los orígenes de la humanidad. De Constantinopla a las Torres Gemelas

Eduardo R. Saguier aborda los grandes choques civilizatorios de la humanidad, mediante el análisis de larga duración propuesto por F. Braudel. Consideramos que este trabajo de Saguier constituye un esfuerzo orientado a la comprensión de complejas estructuras históricas.

Reseña

Los choques civilizatorios desde los orígenes de la humanidad. Y desde la caída de Constantinopla al colapso de las Torres Gemelas , pp. 148, por Eduardo R. Saguier (CONICET-Argentina).

A lo largo de su historia, la humanidad ha transitado por etapas cuyo patrón en común ha sido el conflicto por el control de los recursos (de diversa índole), bien entre grupos, naciones o civilizaciones. En efecto, desde los albores de la historia, el desarrollo del potencial cognitivo de los seres humanos permitió el surgimiento de la tecnología primitiva que, en conjunción con la fortaleza física de algunos grupos, hicieron posible que éstos se impusieran sobre otros de sus semejantes, o sobre grupos distintos al homo sapiens, lo que les permitió dominar territorios y usufructuar sus recursos. Los avances en relación con la tecnología primitiva fueron determinantes para el control de los espacios y ello dio pie a nuevas experiencias de poder, cuya manifestación más importante sería el hecho gubernamental que al transcurrir del tiempo abriría las puertas para la organización política de estos grupos.

La consecuencia inmediata del orden político fue la aparición de las primeras civilizaciones. Éstas y todas las que transcurren en la historia de la humanidad han sido duales y contradictorias en sus efectos: por un lado, la civilización condujo al hombre a un desarrollo integral en todos los ámbitos: desde el manejo de los metales, la invención de la escritura, pasando por la agricultura y todos los avances que en el transcurrir del tiempo afloraron como consecuencia del progreso civilizatorio; pero a su vez, la civilización condujo a la deshumanización, al promover la idea de superioridad y control de unos sobre otros, desembocando en destrucción, cuya irracionalidad queda recogida en la consabida expresión de Hobbes: homo homini lupus.

Esta dualidad habla por sí misma de la condición existencial del hombre y de nuestra capacidad para crear, recrear y destruir. Desde una posición optimista, compartimos el punto de vista de Benedetto Croce en La historia como hazaña de la libertad, en cuanto a la búsqueda constante de la humanidad de su plenitud mediante la vivencia de la libertad, principio al cual se orienta la historia, pues el hombre aspira ser libre pero su búsqueda de libertad no lo exime de contradicciones y errores.

Eduardo R. Saguier aborda los grandes choques civilizatorios de la humanidad, mediante el análisis de larga duración propuesto por F. Braudel. Por choque civilizatorio entiende “amenazas de supremacía ideológica, económica y político-militar” que pueden identificarse en los desencuentros protagonizados por civilizaciones a lo largo del tiempo. En cuanto a la perspectiva de larga duración, su interés se centra en la aplicación del método comparativo en el marco de los “períodos civilizatorios arcaicos, neolíticos, imperiales, dinásticos, modernos(renacentistas, iluministas, republicanos, monárquico-constitucionalistas, nacionalistas)”.

De esta manera, Saguier se adentra en el estudio del “reparto imperial del mundo, las particiones y descolonizaciones de grandes formaciones imperiales, y la reincidencia acumulada de traumas políticos (nomadismos, particiones, exilios, revoluciones, y golpes de estado)”. En su labor, el autor fundamenta el análisis de los hechos en abundantes fuentes bibliográficas, de las cuales parte a fin de interpretar los cambios y los choques civilizatorios en distintas épocas.

Finalmente, consideramos que este trabajo de Saguier constituye un esfuerzo orientado a la comprensión de complejas estructuras históricas, difíciles de abarcar, y que en consecuencia genera un aporte al conocimiento existente, dentro de una amplia tradición historiográfica, signada por las contribuciones de Toynbee y Croce. Esta tradición debe servir de voz y conciencia crítica para un fin superior: fomentar el diálogo civilizatorio, el reconocimiento y el encuentro entre culturas.

- Dr. Reyber Parra Contreras
Universidad del Zulia
Maracaibo-Venezuela

- Ver en adjunto el documento completo de Eduardo Saguier

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