Mirando el helicopterómetro

Afectada por la exposición pública que han significado las corridas cambiarias en el país, la imagen del gobierno PRO-CAMBIEMOS ha caído a niveles peligrosos para la gobernabilidad.

La elite gobernante que se manejaba con comodidad hace un año, para seguir asaltando el erario en favor de la economía concentrada, favoreciendo la especulación financiera, y contrayendo deuda casi impagable, busca con desesperación el reemplazante del ingeniero presidente.

La foto armada de los cuatro fantásticos que podrían sucederlo, (Urtubey, Schiaretti, Pichetto y Masa) cayó como una bomba de neutrones en el imaginario popular, porque se ve claramente en ellos una continuidad, que la mayoría de la población ya no quiere.

La orden de rescate de LEBACS dada por el FMI, impuso la creación de LELIQ, con beneficiarios directos a los bancos dueños del mercado, que con estas tasas de intereses de más del 70% ganarán casi 750 millones de dólares, sólo en 2018.

Mientras CHRISTINE LAGARDE vuelca loas y felicitaciones a MACRI –tal como los gerentes de MC DONALD premian mensualmente a los mejores vendedores de hamburguesas- la nueva bomba financiera tiene plazo muy corto, exactamente hasta el día que la puja por mayores tasas que demandan esos bancos, toque techo.

Del anticipo del nuevo empréstito a tasas de usura contraído el mes anterior, no entrará un solo peso hasta que el FMI lo autorice, y las causas de esa dilación están muy, pero muy a la vista.

En esas imposiciones del organismo usurario de crédito, además de la letra chica, hay órdenes no escritas, pero que son tan reales como las otras. Ese plazo que se toma LAGARDE para autorizar las remesas es para dar tiempo a que se cumplan las exigencias verbales.

Una de ellas, evidentemente, era la compensación a empresas petroleras y gasíferas para que la devaluación no les afecte, y por eso el lance oficial de hacernos pagar veinticuatro cuotas retroactivas.

Este negociado de las empresas multinacionales en países sub desarrollados, con la anuencia del poder político instaurado previamente por ellos mismos, es moneda corriente.

Los capitales transnacionales remiten sus dividendos en dólares a sus casas matrices, y desde Enero a Octubre del 2018, por la devaluación de $ 20.- a $ 40.- por cada dólar, deben pagar el doble. Entonces, simplemente pretenden cobrar el doble de lo que habían calculado.
La resolución dictada para que se abonen cuotas retroactivas a dos años, que dejaban el Código Civil y el efecto cancelatorio del pago reducido al nivel de basura, fue una tentativa de estafa colectiva.

Con la rapidez de un rayo y a sabiendas de que semejante atropello no se iba a pasar desapercibido, el gobierno dejó sin efecto ese plan, y anunció que los usuarios no pagarían, sino el Estado, como si esos mismos usuarios no fueran parte del mismo.

Y de esta forma lo que comenzara como una tentativa de fraude, termina coronándose como un fraude perfecto y agravado ahora por el hecho de que no solamente pagarán con sus impuestos esa estafa los usuarios de gas, sino también aquellos que nunca tuvieron ese servicio, y hasta hoy cocinan con leña o carbón.

Al hacerse cargo el Estado de la rentabilidad de las empresas, el oficialismo macrista desnuda la otra miserable estafa de su proceder habitual, le asegura a las empresas el margen de rentabilidad, las exime de riesgo empresario, y desanda su pregonada muletilla de que se habían acabado los susbsidios.

La lamentable falta de conciencia colectiva de la ciudadanía, logra que la afirmación de que sea el Estado el que va a consumar la estafa, no haga menos reprochable el delito, y por eso no hay nada que festejar.

Porque ahora no habrá veinticuatro cuotas individuales de cada usuario que pagar, sino que lo pagaremos de una sola vez y con el dinero que llegará ahora sí, del anticipo del FMI y que no irá ni a los jubilados, ni a los hospitales, ni a las escuelas.

Y es una defraudación sin igual, porque ese Estado debería estar al servicio de los menos favorecidos y no del capitalismo especulativo que nunca pierde, a costa de juntarnos la cabeza a todos, con la corrupta complicidad de nuestros gobernantes, con el presidente a la cabeza.

Y por eso se felicita al empleado del mes con elogios más que justificados de parte de los beneficiarios del grotesco reparto de la torta, que como cada vez es más chica, para poder mantenerle las porciones a los que la cortan, necesariamente le deben achicar los pedazos a los demás.

Nada en el ejercicio del poder macabro que ha tomado por asalto la Argentina desde Diciembre de 2015, es casual o aleatorio, y Macri no es un inútil ni un improvisado, pues ha ejecutado con precisión milimétrica todas y cada una de las órdenes que le han impartido.

Ordenes que bajan desde la embajada de los EE UU, realidad que nadie ignora y que de tan evidente y grosera esa injerencia de un estado extranjero en nuestra casa, directamente en la calle se la menciona como “la embajada”, sin que haga falta decir de qué país estamos hablando.

Con una deuda pública de casi el 80% del PBI, rescate pendiente de títulos con tasas al 75% y en alza, con fuga constante de divisas en el mercado cambiario, sin ingresos por exportación, y con reducción de aranceles al mismo sector, el aumento del déficit fiscal es inevitable.

Agotados los empréstitos solicitados y sin corregir este esquema, se fugarán otra vez los dólares prestados, seguirán sin liquidar divisas los multimillonarios exportadores de productos primarios, y no se achicará el déficit fiscal.

Y habrá que volver a pedir. Y así, ¿hasta cuándo? Hasta que la garantía de repago de los intereses a los especuladores no sea suficiente, no haya más crédito, los bancos liquiden sus encajes y se declaren insolventes –otra vez- y el Estado, que ahora rasca el tarro para pagar a las empresas, liquide las últimas reservas y se quede sin respaldo.

El frente gobernante –como dijimos- no improvisa, todo tiene su motivo y su causa. A “La Rata”(*) lo eximen de responsabilidad luego de veintitrés años de litigio, y no hay que pedir por eso desafuero. No por casualidad URTUBEY en Salta instruye a sus jueces para que anulen las causas contra Juan Carlos ROMERO, y tampoco es casualidad que Aída AYALA en Chaco, se declare enferma y se interne.

Queda allanado el camino para que en el Senado Nacional se deba tratar, sola, única y excluyentemente el desafuero de Cristina FERNANDEZ Viuda de KIRCHNER, pero eso no será en lo inmediato, sino una reserva estratégica que van a guardar.

Anunciar que ahora vienen meses duros, que hay que poner el hombro –nosotros, las empresa de gas y petróleo no- y que en el segundo semestre del 2019 se empezarán a ver los resultados, es ya, luego de casi tres años de desgobierno, directamente una provocación.

El Plan Cóndor en América Latina sigue vigente, no con asonadas militares como antes, sino con operativos mediáticos uniformes y con penetración televisiva y por redes sociales para desinformar, y formar opinión única contraria a cualquier intento que tenga color a nacional y popular, y que pueda ser freno a los planes de colonización de las economías dominantes.

La estrategia seguida en Brasil con Dilma ROUSEFF primero y con Lula DA SILVA después, fue sostener una campaña brutal de desprestigio fundada en causas de corrupción, con un poder judicial complaciente a los planes coloniales, y siempre presta a seguir los dictados de pertenencia de clase.

Cuando a pesar de la cooptación programada de los medios y del arrastre de la opinión pública, se comprobó que no fue suficiente para terminar con esos proyectos, y esos dirigentes seguían teniendo intención importante de votos, se jugó la última carta que fue la prisión, y proscripción electoral.

En Argentina sucede claramente algo similar. La persecución judicial a ex funcionarios de la gestión anterior, y el acoso sistemático que apunta a la ex presidenta Cristina FERNANDEZ y su familia, con personas presas desde el comienzo de la investigación y sin condena firme, es copia de lo ocurrido en el país vecino.

Y si en el año 2019 y a pesar de toda esa puesta en escena la dirigente kirchnerista sigue midiendo bien, tendrán que jugar la carta brasilera y ordenar su detención, proscribirla, y alejar por la fuerza de un poder judicial sumiso, lo que no se logre con la convicción mediática.

Y si la reacción popular ante esa jugada lograra eventualmente imponerse a esa situación, y el macrismo debilitado por un plan económico perverso no pueda afrontar -con represión incluida- la oposición social a esos hechos, les quedará la tentativa de salida elegante, de justificar su fracaso porque la grasa militante no los dejó terminar el mandato.

Y con el saqueo del erario ejecutado de manera perfecta, con dependencia a futuro por décadas con un endeudamiento casi impagable, con el aparato productivo interno en crisis, y arrodillados al FMI y sus secuaces internos, victimizarse porque los intolerantes populistas de siempre que no entendieron el cambio, no los dejaron gobernar.

Y van a gritar a los cuatro vientos que los intolerantes y la barbarie peronista los ha frenado otra vez, justo, justito en el momento que iba a llegar el ansiado semestre en que íbamos a despegar.

Esta película, ya la vimos.

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