Neoliberalismo: Retroceder un quinqueno

Para un importante sector de la sociedad argentina, el país está por el rumbo correcto, en ese intrincado análisis de la economía por explicar una dirección de cambios imprescindibles. Que si no se hubieran realizado, estaríamos en el filo de la cornisa y al borde del caos mundial.

Precisamente, de un mundo que nos reconoce, únicamente, por la presencia de ciertos personajes habilidosos con la pelota: una condición social menor, en tanto los tientos de la pelota no tienen beneficios nutricios. No se combate la desnutrición (y otras necesidades) masticando, con perseverancia, los retazos con que se confecciona un balón.

Curiosamente en esta esmerada explicación, queda marginada una franja poblacional, sustancial, para la supervivencia cotidiana. Nada menos que la clase trabajadora; es decir, la que, sociológicamente, aporta la fuerza de trabajo, que en este contexto semiológico, representan un guarismo matemático. Para esos especialistas en estadísticas, constituyen un número abstracto, como si detrás no hubiera seres humanos, con mujer, con hijos, con nietos y todo el mapa de la composición familiar. Los bebés, los niños, los jóvenes de los trabajadores: comen/lloran/juegan/estudian/sueñan…viven igual que todos los seres del planeta tierra.

Pero este dato es biológico-médico-social, ya que para estos Analistas modernos (que a su vez gobiernan), este sector (mayor mayoritario) no tienen entidad existencial. Objetivamente, esta rareza humana, se hunde en el túnel del tiempo y la historia, cual si las poblaciones anteriores, ya hubieran vivido la fuerza de esta costumbre en la originaria Colonia española.

Resabios de la Hispanidad

Desde el principio de la llegada española se establece una organización económica basada en la repartición de indígenas con puntuales obligaciones contractuales (la encomienda, la mita y el yanaconazgo) instituciones que permitieron consolidar la dominación del espacio que se conquistaba, puesto que organizaba (sometía) a la población indígena como mano de obra forzada de manera tal que beneficiaran a la corona española. Se encontró una manera de recompensar a aquellos españoles que se habían distinguido por sus servicios (de saqueo) y asegurar el establecimiento de una población española en las tierras recién descubiertas y conquistadas. Ambos sistemas inicialaron la progresiva dominación del nativo, con sus múltiples abusos e injusticias, desde el mismo momento fundacional de la depredación ibérica.

La historia ha puesto en boca del “esclavizador” Francisco de Pizarro, una frase muy esclarecedora y terminante: ”No he venido a evangelizarlos sino a quitarles su oro” que lo muestran preocupado, primordialmente, por su enriquecimiento, para ello se necesitaba un prolijo y esmerado comportamiento de abusos e inequidades a la servidumbre (consumación de la opresión). Estas formas condiciones de sometimiento fueron llevadas a cabo, con el objetivo estrictos del desvalijamiento continuo de las riquezas sudamericanas lo que obligó a cruentos sometimientos, en donde el destinatario final, era la humanidad indígena.

- A saber: el traslado inescrupuloso del pasaje de estos esclavos de las zonas frías a las calientes, con profundas mutaciones que estos traslados contrariaban/ el recorrido inescrupuloso sin mediar descansos compensatorios (estamos hablando de cientos de Km. Hasta caer exhaustos), con extrema sed de rapiña-codicia, de crueldad y espíritu de exterminio/ Hernán Cortés en oportunidad de sospechar de unos indios que merodeaban, los hizo detener cortándoles las manos y expulsándolos con los puños sangrantes/ En otra oportunidad, ya vencedor, mandó que se diese tormento a los jefes derrotados, quemándoles los pies para que revelaran dónde se encontraba el tesoro oculto de Monteczuma. Todo circunscripto en la aplicación de severos castigos corporales…Así se escribió este momento del quinquenio inaugural.

Nuestros tiempos

Nuestros tiempos, con el advenimiento del neoliberalismo, fuerzan ciertas equivalencias en el horizonte histórico. Que menos equivale para un trabajador quedar desocupado, sino verse “cortadas sus manos” o “quemados sus pies”. Que menos que una usurpación de latrocinio es ver el jubilado, reducido sus ingresos/quitados sus medicamentos/ usurpados de sus pensiones los discapacitados.

¿Qué nombre toman las nuevas modalidades, con que se desplazan gigantescos capitales a Paraísos Fiscales? ¿Qué perfil socio-económico nombra a esta moderna forma de exterminio social contemporáneo? ¿Cuál es el rol de los Medios masivos de comunicación? ¿Comunicar qué? ¿Qué le cabe al pueblo trabajador ante esta situación de cosas? Son preguntas que sólo la memoria-verdad y justicia de los pueblos pueden contestar en el porvenir de los tiempos.

Mientras tanto, las bases populares irán urdiendo su destino.

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