No hay que ser caradura

La medida de fuerza del personal de la empresa aérea de bandera Argentina llevada adelante en esta semana, provocó lógicamente inconvenientes derivados de la reprogramación y cancelación de los vuelos previstos.

Luego de diez horas de deliberación en asambleas en todo el país, los empleados decidieron continuar con los reclamos salariales dejando sin efecto la retención de tareas, lo que claramente revela que habría mediado –por lo menos- un compromiso verbal del gobierno de acceder en algo a sus reclamos de recomposición salarial.

Aprovechando la difusión mediática por la inauguración de nuevo hotel en Pilar, el presidente Mauricio MACRI mirando a la cámara improvisó una réplica a la situación, culpando a los empleados de la empresa estatal del déficit, pero de una manera realmente estúpida.

Cuesta creer que un primer mandatario de un Estado sea tan limitado y precario, aún para conceptos básicos de la gestión, lo que se comprueba nuevamente cuando se revisa lo que expresara en esta oportunidad, con cara de cómo me preocupa el gasto del Estado.

Textualmente dijo: "Desde que Aerolíneas se estatizó, el Estado tiene que poner plata todos los meses para que funcione. Todas las líneas aéreas que funcionan acá y la mayoría del mundo no requieren que los ciudadanos de ese país, en este caso los argentinos, pongamos plata todos los meses", (Qué lo parió¡)

La conformación de esa oración requiere de una prolija relectura, por la mezcolanza que hace de los ciudadanos de otros países y el nuestro. Pero lo que más llama la atención es la afirmación banal, vacía, absurda y literalmente grotesca, de decir que siendo una empresa estatal, el Estado tiene que disponer fondos para la misma.

Y tal aseveración necesariamente hay que calificarla como verdad de Perogrullo, y alguien cercano al ingeniero presidente debería llamarle la atención de alguna manera. Por ejemplo zamarreándolo para ver si se aviva y decirle: Y sí, Mauricio, si la empresa es del Estado difícilmente la vayan a sostener terceros privados.

Parecería una ironía de alguna tira cómica, pero en realidad es una reiteración dramática de la improvisación de un mandatario que se hizo rico como empresario privado a puro contrato con el mismo Estado, del que ahora le preocupa el gasto público.

Agregó también en el mismo acto que el mes en curso se habían girado mil millones de pesos para el pago de los haberes del personal, y que esa suma es igual al costo de dos metro buses, evidenciando una vez con ese ejemplo de mirada corta y porteña, que él gobierna para el puerto de Buenos Aires y nadie más. Nunca pensó en obras para el interior del País.

Pero para poder reprochar a terceros en alguna medida sobre el gasto público, quien se precie de tener un mínimo de decoro y de prudencia, no tendría que deberle a ese mismo Estado del que se dice preocupado, dinero alguno, pues de lo contrario –literalmente- pasa por muy caradura.

No es el caso del poco locuaz mandatario, porque él y su grupo familiar le han quedado debiendo al mismo Estado que financia Aerolíneas Argentinas, la friolera de setenta meses de haberes, (si, setenta mil millones de pesos) entre él y su progenitor, por el desfalco realizado al correo oficial, que todos conocemos y que la justicia obediente y sumisa al poder le sigue perdonando.

Para tener otra idea acabada de que los lamentos del señor presidente por los pagos de haberes al personal de Aerolíneas Argentinas es sólo un desatino más de su impronta intelectual deficitaria, podemos recordarle que por día –sí, por cada día nuestro en Argentina- se paga una suma igual al total de haberes de los empleados de la línea aérea en intereses de Leliqs.

Para aquellos nostálgicos del engaño mediático que les puso en la nariz a la hora de votar a Cambiemos los bolsos de la corrupción en el convento, hay que decir que por día se fugan en intereses de esas letras veintiocho (28) bolsos como los de López. Y eso desde hace dos años a la fecha, y –reiteremos- de intereses solamente, no de amortización de capital de deuda.

También le podrían hacer acordar al preocupado mandatario, que por la quita de retenciones agrarias mineras e industriales, sólo en el año 2016 ese mismo Estado dejó de percibir otros setenta mil millones de pesos ($ 70.000.000.000), es decir otros setenta meses de haberes del personal de Aerolíneas Argentinas. (CEPA –Centro de Economía Política - www.pagina12.com.ar/29149-)

El diario La Nación Campo del 29 de septiembre de 2017, informaba que la baja de las retenciones a la soja en 2018 le costará US$ 1000 millones al Gobierno (https://www.lanacion.com.ar/2067705), es decir a valores actuales la friolera de 35.000 millones de pesos, es decir el pago de treinta y cinco meses de haberes de los aeronáuticos.

De esta manera aportamos al Señor Presidente y su histeria por los fondos que se aportan desde el Estado a la aerolínea de bandera, la información para que obtenga (sin contar los interese del festival de bonos de la bicicleta financiera) nada menos que ciento setenta y cinco meses de sueldos, más de catorce años, pagando primero él su propia deuda, y haciendo pagar a los ricachones de la pampa húmeda después.

No se escapa además ni al más inadvertido, que la enésima embestida contra la aerolínea estatal es la antesala de otra privatización.

Y no sería raro que otra vez, el medio pelo anestesiado por la operación mediática, se sume al coro de histéricos pidiendo que se la venda a cualquier precio para que dejemos de mantener vagos, o alguna otra muletilla por el estilo, mientras le den la bienvenida otra vez a Iberia.

Como decía Don Arturo Jauretche: “Y les he dicho todo esto pero pienso que pa´nada, porque a la gente azonzada no la curan los consejos, cuando muere el zonzo viejo queda la zonza preñada” .

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