Ofrecen recompensa de $1.000.000 por Sebastián Rodrigo Romero, el hombre del mortero

Ofrecen una recompensa de $1.000.000 a aquellos que brinden datos que permitan detener a Sebastián Rodrigo Romero, conocido como el "hombre del mortero".

El hombre permanece prófugo tras haber sido fotografiado y filmado disparando un mortero casero durante los incidentes del 18 de diciembre pasado en las cercanías del Congreso de la Nación durante el debate de la reforma previsional.

Con la firma de la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, la resolución indica que sobre Romero pesa una orden de captura nacional e internacional "por haber participado en las conductas violentas" ese día en el Congreso.

Por esta razón se ofrece "como recompensa, dentro del territorio de la República Argentina, la suma de pesos un millón ($ 1.000.000), destinada a aquellas personas que, sin haber intervenido en el hecho delictual, brinden datos útiles que sirvan para dar con la aprehensión de Sebastián Rodrigo Romero, argentino, titular del D.N.I. N° 31.390.547, nacido el 29 de enero de 1985".

También solicita que "las personas que quieran suministrar datos, deberán comunicarse telefónicamente con el Programa Nacional de Coordinación para la Búsqueda de Personas ordenada por la Justicia al número de acceso rápido 134".

Romero, que fue precandidato a diputado nacional por el Frente de Izquierda en Santa Fe, fue visto en las inmediaciones del Congreso mientras accionaba un mortero casero el día que se debatió la reforma previsional.

La causa en la que se lo investiga está radicada en el juzgado federal que conduce Sergio Torres y tiene como fiscal a Alejandra Mangano, quien le imputó la comisión de los delitos de intimidación pública y resistencia a la autoridad. (Medios)

Dejanos tu comentario

¿Un mensaje, un comentario?

moderación a priori

Este foro es moderado a priori: su contribución sólo aparecerá una vez validada por un/a administrador/a del sitio.

¿Quién es usted?
Su mensaje

Para crear párrafos, deje simplemente líneas vacías.

Facebook