Oscar Lajad volvió a Salta: Lo único corrupto que aceptamos es el tango

Anoche y a sala llena se presentó en Casa de la Cultura “Tango corrupto”, el espectáculo multipremiado con tres ACE, cinco premios Hugo y cuatro Carlos, cuyo protagonista arrancó allá por 1993 con el canto y el baile. Una sorpresa musical, un show arrollador compuesto por artistas salteños que se destacan con su arte a nivel nacional.

Oscar Lajad canta tangos de una manera original. Cuando a las 21:22 abre su espectáculo con un tema de Rafaela Carrá versionado con sonoridad de arrabal, entramos en la trama misma de un viaje musical insólito.

Cuatro temas entre los que retoma canciones de Rodrigo y de Xuxa, incluso más bonitas que aquellas y con el respaldo orquestal de “Palo Tanguero”, grupo integrado por estos grandes músicos: Darío Facundo Saiquita, Aleksandre Urushadze, Julio César Bejarano, Luis Alberto Villegas y Miguel Ángel Moya; son el anticipo de una verdadera exhibición tanguera de parte de Los Reyes del Firulete, Rosalía Álvarez y Nicolás Tobares. A puro fuego, Rosalía se lleva las miradas de la noche, los aplausos y las expectativas de ver más, junto a su par, el joven Tobares, al tiempo que disfrutar de la voz del salteño.

Oscar Lajad tiene la anécdota justa para cada intermedio conversacional con el público en el que rememora con nostalgia y humor el pasado de la vida pueblerina, las mujeres importantes de su infancia como su abuela y su madre, figuras de corte tanguero; y alusiones a los grandes maestros del género. Cuando se oye “Eran dos tipos requeté finos…”, el público estalla. El tango teatralizado está en la piel del artista.

Y si algo le faltaba al show era la fresca voz de Rocío Riera cantando “No me arrepiento de este amor”, de Gilda, y otra de Ricky Martin, “Livin la vida loca”, con un estilo irreprochable.

El recreo musical termina con el dúo Lajad-Riera al que un público maravillado aplaude a rabiar.

El combo viene completo: la soberbia voz de Oscar Lajad, la exquisita performance de los bailarines, la fantástica composición orquestal y la potencia de Riera, terminan por armar un espectáculo de lujo, digno de joyería, que lejos de ser amargo y triste, viene con factura nueva y probada.

Los diálogos teatrales entre los cantantes, Oscar y Rocío, no son previsibles, nada en el espectáculo lo es, y en todo momento ronda la novedad. Con respecto a la idealización de las personas a las que se ama, con un humor particular, el protagonista expresa: “La impresión de los maravillosa que es una persona es directamente proporcional al tiempo que estamos solos”, Para la reflexión, ¿cierto?

Paso aviso a los jóvenes de que se trata de diversos géneros musicales convertidos en tango. El tango no tiene edad. El tango es "un baile valeroso y feliz", según Borges, en un comienzo. Se trata de eso: repensarlo, quizá reescucharlo.

El final es atrapante. En el bis se luce por completo el artista. Finalmente, nos vamos con la música pegadiza de alguna letra, no sin pensar en el género y que en realidad no hay buenas ni malas letras, sino grandes músicos.

Imperdible.

- Fotos tomadas por Salta 21

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