Raúl Scalabrini Ortiz, 30 años después

El viernes 7 de abril en horas de la mañana se realizó en el Colegio n° 5094 Raúl Scalabrini Ortiz (sito en San Martín y Moldes, Salta) la primera de una tanda de celebraciones por el 30° Aniversario de su creación y en homenaje al filósofo argentino, ícono de los hombres que están solos y esperan, pensador clave en los rumbos económicos y políticos del país, colaborador de la identidad nacionalista, defensor de la Argentina profunda y crítico del pensamiento liberal, del imperialismo inglés y del poder de las oligarquías.

Dicha Institución que mereció el calificativo de “prestigiosa” durante muchos años, lleva su nombre con orgullo y proclama de manera ferviente: “30 años defendiendo la democracia y la educación pública”.

Eran casi las 11 de la mañana cuando un cielo celeste y blanco pincelaba el patio nuevo del Scalabrini. Agitábanse los sones de un Himno que palpitba en el corazón de los presentes: curiosos estudiantes, expectantes ex estudiantes, profesionales de la educación tanto autoridades ministeriales como institucionales y profesores no solo de larga trayectoria sino también, los retirados de la actividad; trabajadores de la administración del Colegio y personal de maestranza. Entre la multitud de invitados, sobresalía la sonrisa del ex Director, el Profesor Gustavo Arias, a quien la comunidad no deja de brindarle su afecto. El rumor del patio se precipitaba sobre la clara mañana de otoño. Parecía escucharse el revuelo de ideas flotando en las mentes de aquella generación heredera de un movimiento reformista.

Viejos recuerdos vendrían a anticipar la jornada emotiva. La presencia de la Primera Promoción del Colegio enaltecía la celebración. Pero fue aún mayor el clima festivo cuando aquellos egresados de 1991, tomaron la palabra y destacaron la figura de quien fuera su profesor de Proyectos de Investigación: el muy ingenioso y valorado Rafael Robert. Sorprendente e inesperada resultó la sorpresa que llegó tras treinta años de espera. Sus estudiantes le cumplieron la tarea que el profesor les había encomendado: buscar un libro prácticamente inencontrable. El volumen fue hallado y depositado en las manos de Robert, treinta años después. El hallazgo valió las lágrimas de la concurrencia y en opinión de los actuales profesores que integran el plantel de docentes, fue un muy merecido homenaje a quien se fuera del Colegio prácticamente en forma silenciosa, cuando cumplió la edad jubilatoria.

La algarabía era incomparable y ya nada podría superar aquella maravillosa ocasión en que, con cálido aliento, los estudiantes retribuyeron de manera simbólica todo el bagaje de conocimientos que ellos mismos, dijeron llevarse de un tipo de Institución que abrazó un proyecto innovador en sus comienzos, que la distinguió de manera notoria en la provincia. De allí que entre sus fundadores y viejos integrantes de aquel proyecto, se sientan altivos.

Fue justamente la Ministra de Educación, Analía Berruezo, la que con un inteligente discurso rompió el idealismo renovador de los viejos tiempos: "los alumnos de hoy tienen que apropiarse de aquello que les es significativo del Proyecto inicial"... "los chicos no solo necesitan una Biblioteca para sacar conocimientos, sino buscar experiencias enriquecedoras que sean representativas para ellos". Destacó la importancia del Proyecto original de la Institución y exhortó a continuarlo con las transformaciones necesarias. Esbozó que hoy se busca el perfil que tuvieron aquellos docentes, pero con una mirada creativa sobre la realidad actual. Pidió a los jóvenes atentos a las palabras que tomen lo mejor de ese proyecto que fue innovador en su momento ya que la realidad de hoy, resaltó, "es completamente diferente". La Ministra agradeció la gentil invitación y deseó “felicidades” a todos los integrantes y ex integrantes del Colegio por los 30 años.

El aria Alta en el cielo de la ópera “Aurora” revestía el aire de incomparables acordes. El izamiento fue ceremonioso: ex profesores junto a esa primera promoción y a autoridades ministeriales, llevaban a lo alto nuestros símbolos patrios. Rosa Guzmán y Silvana Ibáñez, vicedirectoras, custodiaban las Banderas de ceremonias que acompañaban la evocación y los discursos elogiosos al escritor, periodista, ensayista y poeta argentino nacido en el XIX, quien se destacara en sus accionar hasta la mitad del siglo XX: Raúl Ángel Toribio Scalabrini Ortiz, quien tomó contacto con la Argentina postergada, defendió la economía regional, valoró lo nuestro en contra de lo europeizante, reivindicó la figura de Mariano Moreno, entre otros. Creo que su rol más cabal fue el de ser un intelectual democrático y popular comprometido. Un hombre sin vanidades:

"En 1930 yo había alcanzado el más alto título que un escritor puede lograr con su pluma: el de redactor de ’La Nación’, cargó que renuncié para descender voluntariamente a la plebeya arena en que nos debatimos los defensores de los intereses generales del pueblo”. En Qué, 1957.

Del Colegio se trazó su historia, desde sus inicios en 1987 hasta el presente. En la platea, prestigiosos ex profesores de la Institución entremezclados con ex estudiantes, eran como esos hombres de los que alguna vez habló Ortiz. A su par, una generación madura y otra naciente de profesores, vislumbraban el futuro. Son los creativos de ayer, de hoy y de siempre, son los profesores que alimentan el intelecto de los jóvenes anhelantes de fundamentos, quienes dentro suyo van forjando ese espíritu crítico. Son estudiantes del “Scalabrini Ortiz”, por lo tanto, han de tener la simiente. Y esperarán esos otros horizontes, pero ya no en soledad.

Juan Manuel Pizarro, un estudiante brillante de los años mozos, era la viva imagen de una juventud ideal: con principios, preocupada por el saber, deseosa de futuro. La presencia de otro ex estudiante también fue aplaudida: la de Cristian Vitry, conocido por sus actividades en las altas montañas, aventurero de profesión. Pero no podía ser menos, la impecable conducción de Pablo Rojas, otro ex estudiante, profesional en lo suyo, quien colaboró con presentaciones artísticas durante todo su paso por la secundaria junto a su hermana María; a su par, la profesora Cecilia Pastrana en la co-conducción.

Por ese Colegio transitaron otros estudiantes brillantes, a todos y cada uno de ellos se los recuerda día a día, porque sus nombres van pasando de generación en generación, como los nombres de los profesores y el resto del personal que hacen a la historia de este colegio y cuya misión es inmensa: defender la escuela pública, defender la democracia.

Si habría que escribir nombres de profesores y del personal (los que están y los que se fueron), serían muchos, y seguramente no estarían todos, pero podemos tratar, de dar algunos, sin desmerecer aquellos de los que mi memoria no alcanza: Adriana Méndez, Carolina Serapio, María Elena Espinosa, Silvia Carral Cook, Patricia Vidaure, Estela Cardozo, Amelia Saicha, Gloria Areco, María Eugenia Cisneros, Andrea Biagini, Claudia Pascual, Ana Carolina Kristensen, Sonia Ávila, Lourdes Pérez Osán, Luis Fronda, Cristina Chilo, Mirtha Castillo, Sandra Vanetta, las Mariana de Secretaría, Oscar Neri, Ana Meriles, Marcela Moreno, Eugenia Casimiro, Elizabeth Tapia, Sergio De Ugarriza, Liliana Alarcón, José Boldrini, Luis Haro, Susana Zeballos, Mónica Gutiérrez, Mirta Torres Bibliotecaria, Clarita, Belén Vargas, Débora, Paola, Vanesa Figueroa, Julia, Doña Carmen, Doña Gloria, Doña Lili, Cristian, Fabio, Las Marías, Marcela Liquín, Liliana Zapana, Adriana Olea Paz Sosa, Sergio Cuéllar, Sergio Crespo, Berta Burgos, Ely Chocobar, Rosana Pablo, Georgina Luza, Javier Garvizu, Héctor Núñez, Rosa Erazo, Patricia Dolz, Mily Dolz, Alfredo Rocabado, Iris Guzmán, Gaby Guaimás, Naty Gutiérrez, Juana Cruz, Evelyn Campero, Lucía De Mitri, Elizabeth Rocha, Gisela Quispe, Enrique, Ricardo, Martha Nisich, Rosario Roure, Cristina Lico, Blanca Fernández, Mirtha Aquino, Aldo Escalante, Teresa Montenegro, Hugo Martínez Tanquía, Gustavo Zaplana, Paola López, Irina Rodríguez, Marcelo Di Pauli, Fernando Mazzone, Amalia Arnedo, Raquel González, Ivonne Saravia, Jorge Villena, Mario Sulca, Lorena Chireno, Eva Elías, Sandra Colque, Javier Peralta, etc.

Otro cielo aguarda en la mañana siguiente. Más imágenes de mentes brillantes que superen las contingencias de los paradigmas de la complejidad. Alrededor de esos jóvenes, un tropel de adultos, una larga y lujosa lista de profesionales dispuestos a desafiar las tempestades, se adueñan de una utopía: la mirada optimista hacia el horizonte…

- Imagen de portada: Robert, Vitry, Arias