¿Termodinámica o Termodinámicas? Marx y khrónos ¿Cuatro, cinco o seis?

La primera Termodinámica es la que podríamos llamar del Calor.

“... (Hay) que conquistar … el Tiempo ...”
Karl Heinrich Mordejái Marx Levy y Friedrich Engels, La Sagrada Familia, 1978: 107

Queremos (ser libres) … hasta del Tiempo
Grupo Avance, Manifiesto de 1927, La Habana, Cuba, escrito por Alejo Carpentier, Marinello, Ichasso, Casanovas y Mañach

Lo que plantearemos es que al haber una Dialéctica del “clinamen”, que la Magister Ana Simesen de Bielke, como si fuera una lumbrera, me adjudica haber plagiado de Caudales y turbulencias. El nacimiento de la Física en el texto de Lucrecio, de Michel Serres, al que no había leído cuando estaba trabajando en 1994 sobre esa idea que, al comentarla en mi Tesina de Licenciatura y en diferentes instancias al Licenciado Jorge Lovisolo, por quien solicité un Doctorado Honoris Causa, que no se lo otorgaron, como tampoco se lo dieron al Doctor Rodríguez Piñeiro ni al Periodista –sí; con “P” mayúscula…–, Sr. Sergio Poma, por las estrecheces mentales de la academia y no por los asuntos “de fondo”, risibles, que alegaron en su momento…, es factible que haya más de dos Termodinámicas.

Este procedimiento, no significa alegar como en Dialéctica de la Naturaleza, que existe un “feedback” en el universo en sí y que por eso, hay que cimentar los argumentos en que la dialéctica es real.

Para cierto co fundador de la Internacional, la dialéctica no era algo que integraba el cosmos, al igual que las partículas subatómicas. El “feedback” era una estrategia de pensamiento para ordenar las escansiones por las cuales se lo mal conoce que son la escenificación artística de la exposición y no el “método de argumentación”, y el estilo de pesquisa y no torpemente, el methodos de investigación, los cuales a su vez, poseen 5 partes “internas”… –no existe método en el suegro de Aveling, en el sentido griego que deconstruiría Jackie Eliahou, ni la dialéctica es un methodos [ésas son barrabasadas de los “marxismos” –del de determinado Engels y por descontado, de Uliánov (de éste Ídolo, me estoy preguntado si Lenin abrió al padre de “Tussy” en medio de una inmanejable diarrea o si consiguió una edición en lenguaje extraterrestre, porque no me explico cómo lo leyó… –si de atrás para adelante; de derecha a izquierda; con un espejo; con los litros de Vodka que se bebió al festejar la superación de los 3 meses de la “revolución” soviética, con respecto a la Comuna de París; si con la bala que tenía alojada en su cuerpo; si anticipándose al Surrealismo; au fond, lo que hizo Il’ich con Marx es una “apuesta” tan sin ton ni son, que no lo sé…)].

Quizá en otro artículo demuestre con citas, no en el marco del “argumento de autoridad”, sino para respaldar con pruebas irrefutables que el amigo de Engels, poseía intuitivamente, una concepción de la interacción que no era la de Vladimir y que Il’ich, como siempre, acabó de dogmatizar en sus 3 pausas “clásicas”, que son en parte, hegelianas [afirmación ¬¬–y no tesis–, negación (y no antítesis) y doble negación –y con precauciones, “síntesis”–, yerros de traducción que asumieron el mismo suegro de Longuet y el oriundo de Wuppertal (y más éste, que Marx)].

Bien. Habiendo comenzado sin principiar; habiendo dado rodeos, circunvalaciones, desvíos, circunloquios, giros, circunlocuciones, previo a ingresar en tema, abordaremos lo que anunciamos.

La primera Termodinámica es la que podríamos llamar del Calor, y en ella estuvieron laborando desde Carnot, que fue uno de los que la articuló, hasta Boltzmann y Einstein.

Esa primera Termodinámica fue objetada por Engels, motivo para que se riera la Comunidad Científica de la época y para que los no marxistas o los anti marxistas en general, vomitaran que a eso lleva el anquilosamiento de un cavilar que no es “falsable”, de acuerdo a Sir Karl Popper, al que su Majestad Británica no le entregó su licencia para matar, pero le concedió el título de “Sir” por sus combates contra lo que él alucinaba que era el marxismo, en plena Guerra Fría, aunque se hayan alegado otros motivos para la condecoración –un vergonzoso ejemplo más, de cómo los “Siths” intelectuales se arrodillan ante el Canciller Supremo de turno…

Los silogismos del empresario de Manchester (“¡ah!; él, socialista, había resultado ser un ‘explotador’”… –estas cosas, son propias de los que buscan cloacas por estar acostumbrados a olerlas o a perfumarse en ellas), lo retomaron científicos posteriores, entre los cuales estaba el mismísimo Prigogine, que fue uno de los modeladores de la segunda clase de Termodinámica, que no deja de ser la del Calor.

Aunque chillase, es una Termodinámica “ortodoxa”, a pesar que se ocupe de los sistemas alejados, curvados, desviados, en clinamen, del equilibrio.

Digamos antes, que el General había talado en lo amplio, el mecanismo básico del funcionamiento de las estrellas, como una pelea entre el calor y la gravedad; que adelantó que habrá una Historia sin mujeres ni varones (con probabilidad, a raíz de que era “misógino”…), donde el planeta será una bola como la Luna, entre otros descubrimientos y anticipaciones, realmente, inauditos para el Siglo XIX, enunciaciones de los que nadie habla, of course, porque es mejor tratar como perro muerto a un fallecido que no puede alegar por sí mismo, sus intuiciones…

Lo que sostiene en desmedro de la Termodinámica, está en la mencionada Dialéctica de la Naturaleza.

El primer argumento en contra es que al idealizar una definición de “calor” perfecta, Carnot se encontró con dificultades que no pudo resolver –195. O sea, que se enredó en las estribaciones de “… una teoría falsa”.

Lo que se infiere de ello es una paradoja, que es que la Termodinámica aspira a ser una sección concreta de la Física y se apoya en acotaciones matemáticas tan abstractas, que se aleja de lo real. Por ende, la Termodinámica de Carnot no es concreta sino un artificio matemático, que funciona, sí, pero hasta algunos nodos e ignorando problemas.

El segundo argumento es que no existe una definición de “entropía” (ídem), y éste es el silogismo que resaltan los científicos actuales, aun cuando no citen a Engels ni lo salven de la acusación de haber hecho el ridículo, cuando era un genio. El nacido en Wuppertal razona que de que se observe que todo tiende a diluirse –“lo que nació, merece morir”, anuncia Engels–, no se concluye que eso siempre habrá de acontecer.

Lo que es objetado de forma implícita es que la noción de “entropía” o la incapacidad sucesiva de extraer calor utilizable de un sistema, a medida que transcurren las horas, no indican una “flecha de khrónos”. Es decir, lo que se impugna es que la merma en el calor que pueda acapararse, no es sinónimo de que vamos de lo que es llamado “pasado”, que detenta un elevado grado de calor empleable, a lo que se bautiza de “futuro”, que implica la imposibilidad de aprovechar el calor disponible.

El tercer silogismo y que es con todo, el más lúcido, pero que está implícito, es que la Termodinámica de Carnot significa la conceptuación de un sistema “cerrado” y eso no existe en el universo.

Como apreciamos, son tres deconstrucciones severas y que no eran para nada motivo de risa, excepto para los que no supieran de Física, como los que abundan en las instituciones de Salta.

Prigogine y la Escuela de Bruselas, enfocaban las tres dificultades apuntadas por el enamorado de las hermanas Burns [“¡ay; que espanto! –Engels tenía dos mujeres a las que usaba de objetos sexuales…” (bellas que no son las familiares de Montgomery Burns, personaje de los Simpsons)].

Ilya, no Homero, trata de acotar una definición rigurosa de “calor”; intenta demostrar que sí existe una “dirección del tiempo” o que chronos es real, como alucinaba Lenin en Materialismo y empiriocriticismo. E intenta ofrecer una fórmula para la “entropía”.

No puedo entrar en los detalles matemáticos, pero de los tres horizontes, Prigogine lo único que logra es una noción de “calor”, para esquivar una de las críticas de Engels, que Ilya seguramente, ignoraba –feneció en 2003.

No está demostrado que Einstein no tuviera razón cuando dijo que el tiempo era una ilusión, aunque persistente, ni está concluida una acotación de “entropía”.

Prigogine cae en un círculo vicioso o en una “petición de principio”: trata de argumentar que khrónos es algo concreto y que se basa en la dinámica de las partículas subatómicas.

Esto es; lo que hace es trasladar el problema a otro nivel; no solucionarlo, a causa de que la pregunta obvia es por qué existe una “flecha temporal” en la escala de lo subatómico.

Además, se mete en camisa de once varas porque por el Principio de Incertidumbre de Heisenberg (http://es.wikipedia.org/wiki/Principio_de_indeterminaci%C3%B3n_de_Heisenberg), la idea de “causalidad” queda en suspenso, categoría que se asocia a una dirección de chronos.

Las nociones de “causa y efecto” quedan impugnadas, no directamente por el Principio de Incertidumbre, que establece que no se puede saber al mismo instante, el momento de una partícula y su posición, o para simplificar, su velocidad y coordenadas.
Por una serie de derivaciones a las cuales no puedo tampoco explicar y menos, en ecuaciones, lo de Heisenberg lleva al experimento Einstein–Podolsky–Rosen (http://es.wikipedia.org/wiki/Paradoja_EPR). Para refutar la Mecánica Cuántica, estos físicos dijeron que una partícula situada en un extremo del universo, más allá de la velocidad de la luz, y otra en otro punto, no podían comunicar sus inversiones de rotación o “spin”, sin contradecir el axioma de la rapidez de la luz como límite máximo. C establece que una causa no puede propagarse más ligero que la velocidad de la luz, para gestar una consecuencia.

Bien; el asunto es que la partícula E, cuando cambia su rotación y para mantener la simetría en el cosmos, “ocasiona” que la partícula F también la altere, pero… a una rapidez superior a c, lo que era inaceptable para Einstein.

El experimento significa 2 cosas para mí: que c, en determinadas circunstancias, no es la velocidad máxima (de hecho, en los primeros instantes del universo, hubo una hiper expansión que sólo es coherente con que la rapidez c fue superada con creces… –http://www.astromia.com/astronomia/teoinflacionaria.htm) y que el “principio de causalidad” no opera en X parámetros.

Pero si de la flecha de la causa al efecto, dependía la causalidad y eso a su vez, significaba que la dirección del “pasado” al “futuro” se podía establecer, al no poder efectuarse lo primero, lo de la causa y la consecuencia, no se puede con lo segundo.

Por si fuera poco, la idea de “entropía” de Prigogine estaba atada a lo de causa y efecto y a lo de la “flecha del tiempo”. En síntesis, tampoco Prigogine logró sortear las objeciones del “tonto” de Engels…

Frente a ese panorama, existen físicos, de lo cual me enteré hace poco, que están elaborando una Termodinámica de khrónos múltiples, que es lo que propusieron Marx, su amigo, Proust, y yo, de manera independiente y con años de anticipación a las indagaciones de una Termodinámica de tiempos disímiles (se podría cincelar que Marcel, eleva una Termodinámica del “pathos”, donde el amor, e. g., se desmorona por la rutina, por el deseo de exclusividad, por los problemas, entre otros componentes –es una Termodinámica de lo peor o de los Infiernos).

Pausa

Hace décadas, tuve la sospecha, incluso con mi Tesina de Licenciatura, lo que no escribí para no arriesgar el Summa Cum Laude que me otorgaron, cuando casi todos esperaban conteniendo la respiración, como se profiere en el “Abogado de Satanás”…, que no me lo concedieran, a raíz de los es/cogidos por la academia, entre los que estaba el Doctor Roberto Rubio, el cual no sería capaz ni de transcribir la ecuación de Heisenberg…, de que la frase que cité de Engels y Marx, detentaba otro significado.

Es plausible que en el original alemán, se haya enunciado que había que derrocar a “chronos” o licuarlo, pero que el traductor se asustó, porque existen encuentros que despiertan en nosotros potencias, para las cuales no estamos preparados… (Julio Cortázar), y la escribió en castellano como la tipeé. Pero desde 1994, que fue cuando leí la oración, me interrogué qué acontecería si había que destronar al tiempo.

En primer lugar, era obvio que khrónos no era algo concreto, al estilo de lo que cincelaba Lenin.

En segunda instancia y aunque emerja una paradoja, el tiempo debió haberse creado en algún momento. O sea; había una historia de chronos. Durante años, acompañado de cuando en cuando, busqué evidencias en los escritos de Marx y Engels donde se pudiera reconstruir un probable nacimiento del tiempo.

En el empresario de Manchester, hallé idéntica concepción que la de Vladimir; que khrónos era un ente, algo existente, un objeto.
Fue en su amigo, en el mío, en Marx, donde ubiqué sintagmas que me conmovieron.

Primero fue el tomo I de Teorías sobre la plusvalía, donde aceptando a un contradictor del valor apellidado Bailey, asume que “… el tiempo es … ‘ruido y furia’”. ¡Dios mío!, me dije. Aparte de la poeticidad de la oración, latía el concepto de que chronos era “algo” no objetivo y que sorteaba las rápidas generalizaciones de Heidegger, que tampoco le caben a Hegel…, acerca de que previo a él, a Martin, la estatua del tiempo había sido concebida bajo la sombra de Aristóteles –calibre del movimiento, que es lo que repiten Uliánov y Engels…

Después, recordé unas frases de las obras de los Grundrisse, donde khrónos es descrito como fuego. Otra vez, la poesía [había que preguntarse por qué Marx no podía hablar del tiempo más que en “versos”, en términos no racionales, no científicos –eso reforzó la hipótesis de que él no fundó ninguna ciencia… (ni Socialismo Científico, ni Materialismo Dialéctico, ni Economía marxista científica, ni Materialismo Histórico, etc.)].

Por último, los Escritos sobre Epicuro, donde estipula que chronos es un “esquema” para amansar al devenir. Nietzsche antes de Nietzsche, aunque el suegro de Lafargue es más lúcido que los barthesianos trasnochados y verduleros del conocimiento, que enaltecen a Friedrich, cuando es mediocre.

Sin embargo, en el padre de Eleanor no había ningún indicio de cómo podría haberse originado el tiempo.

Fui concluyendo que fueron una serie de elementos, donde intervino el trabajo. Debo confesar que me costó décadas arribar a esa inferencia.

En el ínterin, escribí artículos de mi autoría y en co–autoría, donde planteábamos sin plagiar a nadie, que había múltiples tipos de khrónos.

Por mi lado, sugerí que en las constelaciones del tiempo, había “burbujas de no chronos”, en las cuales nos refugiábamos para salir del imperio de ese opresor.

Por otra parte, que si el tiempo había tenido un nacimiento y yo había armado, más o menos, a los tropiezos…, cómo podría haber sido la secuencia de origen, lo que sigo indagando, debía poseer un ocaso. El socialismo de Marx implicaba aprender a vivir sin khrónos. El círculo se cerraba: había que voltear la estatua del tiempo…

Proust esgrime que existen innumerables clases de chronos, algo que se le escapó a Deleuze, otra víctima de aquellos verduleros aludidos, que lo conocen pero que no lo entienden (ah…, sí, pero son LOS deleuzianos…; ¡meu Deus! –¿por qué a lo largo de mi vida tuve que darme de bruces con esa gente?).

En conclusión, de manera independiente, sea por mi autoría o en co/autoría, articulamos la insistencia de una variedad de tiempos que NADIE, salvo los citados antes…, había imaginado.

En lo singular, yo propuse, sin saberlo, una Termodinámica de khrónos múltiples, con la diferencia de que mi Termodinámica no se preocupa en demostrar que el tiempo existe, lo que sigue realizando la otra Termodinámica, sino que asume que chronos es una ilusión dura de roer, pero no más que una ilusión.

¿Final?

En virtud de la Dialéctica del Desvío, que posee 5 tiempos…, si hay 4 Termodinámicas –recuerden la del Infierno–, existe una quinta, que es la que propongo ahora. Y quizá, una sexta.

Los fractales de Mandelbrot, combinados con la hipótesis de las catástrofes y de las teorías del caos, podrían originar una sexta Termodinámica, que tal vez, sea la de los sistemas turbulentos (que no es idéntico a “sistemas apartados del equilibrio…”), como el clima me es inviable argüir lo que es un sistema turbulento porque, entre otras variables, no existe acuerdo en cómo definir una “turbulencia” y cuáles serían sus rasgos matemáticos –no obstante, es factible que el Big Bang haya sido el producto de un enorme sacudón; que el origen de khrónos se deba a una turbulencia; que el ribete de los agujeros negros, sacuda sus bordes; que el espaciotiempo cuántico sea turbulento [aparte de eso, los “gravitrones” –http://books.google.com.ar/books?id=M2ae0mWuLVQC&pg=PA29&lpg=PA29&dq=gravitrones&source=bl&ots=vhbaRMDC3r&sig=zfRWF2xJ0Mg7In1QKHgbzONXTNg&hl=pt-BR&sa=X&ei=Wq7dUKrnHIrp0QGC3IHgCg&ved=0CFMQ6AEwBjgK#v=onepage&q=gravitrones&f=false–, que son las partículas que “trasladan” la gravedad, evalúo que son taquiones y viajan más rápido que la luz (en contornos de intensa gravedad, como en los agujeros negros, los gravitones no únicamente pueden adquirir masa, sino que la luz, también, con lo cual la luz tiene que poseer sí o sí, una velocidad menor que c, a pesar de Einstein y sus defensores)].

Sea como fuere, ¿cuál será la naturaleza de esa plausible sexta Termodinámica? Ojalá estuviera Engels para responderlo…
Me despido con Proust; con un sintagma modificado, al final, en el final y por el final

¡Qué caudal de observaciones pacientes, pero serenas, es menester ir (cosechando) con respecto a los movimientos, en apariencia irregulares, de estos mundos desconocidos, (previo a estar) … seguro que … uno (no se engañó) por meras coincidencias y que nuestras (anticipaciones) no serán defraudadas, (previo a crear) las leyes (verdaderas), adquiridas (por medio) de experiencias (horribles), que rigen esa astronomía (del tiempo)!”

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  1. Corrigenda general
    Como, por fin, estoy de vacaciones - y la redacción de Salta 21 dejó tanto tiempo el artículo de Lopes sin borrarlo- me decidi a tratar de leerlo, qué, de entenderlo, nada. Confieso que, después de varias recorridos, por él, aún no logro entender de qué trata el trabajo. Me adelanto a tu crítica Lopes, soy un tarado, lo sé, no necesitas repetirlo. No sé, pués, si trata de la Termodínamica o trata de Marx o de Engels o de las relaciones entre la termodinamica, la física cuántica y Lopes o de la genialidad del propio Lopes. Una primera conclusión a la que arribé es preocupante. Parece haber algo en la Facultad de Humanidades de a UNSa que perturba seriamente a cierta gente; especialmente a la gente muy inteligente. ¿Será el agua qué consumen. ¿Será su aire? Quién sabe.

    Bueno, el artículo de Lopes es denso, cómo densos son sus errores. En tal situación, y para que la cosa no resulte agotadora (yo y la mayoría de los lectores de Salta 21 estamos en vacaciones, a no olvidarlo), solo puntualizaré dichos errores, no discutiré en detalle ninguno.
    - La Primera Ley de la Termodínamica no es "lo qué podría llamarse la del Calor". La Primera ley es la de la Conservación de la Energia, eso y nada más.
    - No hay termodinamicas "ortodoxas" y, tampoco sus contrarias, las "no ortodóxas". Las dos únicas ramas de la termodinamica son: (1) la termodinámica de los procesos reversibles, o de equilbrio y (2) la termodinamica de los procesos irreversibles. No hay más termodinámicas por el simple motivo de que todos los procesos naturales son, o reversibles o bién, irreversibles
    - La termodinamica no "aspira" a ser una "sección" "concreta" de la física. Tal vez hace 200 años lo era, hoy en día no. La termodinámica es uno de los dos "campos" (así se dice hoy, Lopes) más importantes de la física, el otro es la mecánica.
    - La termodinámica no se apoya en "acotaciones" matemáticas se apoya en el álgebra no abstracta y en el análisis matemático: cálculo diferecial e integral,qué no son, de modo alguno, "acotaciones". Se trata de ciencias formales rigurosas y maduras. Tampoco tienen nada de abstractas (en el sentido que le quieres dar vos, Lopes, a ese término) o por lo menos no son más abstractas qué ras ramas del conocimiento. ¿No será, Lopes, qué "abstracto" es todo lo qué tú no entiendes?.
    - No hay una "Termodinamica de Carnot", separada de las "otras". La termodinámica es el paradígma de ciencia unificada, sistematizada y coherente. Esas virtudes las tiene merced al hecho de qué no se ocupa del movimiento de particulas, ni de sus histórias, sino solo de funciones que solo dependen de los estados iniciál y final de los sistemas FISICOS Y SOLO FÏSICOS, LOPES.

    Habría más para aclarar, con relación a la termodinámica, pero, eso requeriría mucho más tiempo y no lo dispongo. Lo qué sí me parece interesante de hacerle notar al Sr. Lopes es lo siguiente. Dice Usted que Marx, empleaba conceptos termodinámicos en sus argumentaciones político-económicas. Solo podría tratarse de argumentos termodinámicos de equilbrio, ya que la termodinámica de no equilibrio, o de los procesos dinámicos no existía en los tiempos de Marx. Sea como fuere, si Marx fundamentaba sus teorías económicas en procesos de equilibrio, sus presuposiciones básicas, su metafísica, sería igual (o muy parecida) a la de los neoliberales.

    PD. Te recomiendo el libro: "Gramática Española Moderna", "Teoría y Ejercicios", por Revilla, S., Editorial. Libros Mc Graw -Hill de México.

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