Se dice que desde el 10 de diciembre se iniciaría una nueva etapa con la asunción del nuevo Gobierno de la Nación, a cargo de Alberto Fernández y CFK. Se tejen demasiadas especulaciones y maldades diversas durante este breve período de transición hasta el fin del mandato de Macri.
Alberto Fernández llegó el lunes 28 de octubre serio y puntual, minutos antes de lo acordado, con la solitaria compañía de su vocero, Juan Pablo Biondi. Por espacio de una hora, el presidente electo dio inicio formal a la transición que derivará en su llegada al sillón de Rivadavia, con su encuentro con el presidente Mauricio Macri, a quien derrotó por casi ocho puntos en las elecciones de ayer.
Nico querido… te escribo esta carta porque siento la necesidad imperiosa de hacerlo. Una necesidad alentada por voces del pasado que gritan su lamento...
La gira emprendida por el presidente Mauricio MACRI por treinta ciudades de Argentina, buscando el milagro de dar vuelta el resultado de las PASO del 11 de agosto, ha conformado la organización de un raid desesperado, con abierta malversación de caudales públicos.
Cuesta asimilar este contradictorio y cambiante caleidoscopio político- social, cuando a la vista y paciencia de millones de argentinos, se suceden sin solución de continuidad, hechos colectivos a modo de campaña electoral, particularmente del que dice ser Jefe de Estado, a sazón Presidente de la Nación en ejercicio.
Un sector cerrado de la sociedad, preserva sus fantasías burguesas en el antídoto “antiperonista”, porque no soportan la homogenización ni los principios de igualdad social. Necesitan, desesperadamente, sentirse diferentes al grueso de la población y, esta condición “antiperonista” les asegura una marca diferencial: no ser iguales al resto de los conciudadanos.
En vísperas del nuevo acto electoral del próximo 27 de octubre, y ante la inevitable derrota previsible del macrismo gobernante, la carencia absoluta de argumentos hace más evidente aún la desastrosa gestión oficialista.
Tanto el Gobierno Nacional de hoy, como los anteriores, usaron y usan este tema de LA POBREZA y EL HAMBRE como discurso político. Sigue siendo para ellos, el maná divino que pretende conmover millones de conciencias de futuros y potenciales votantes.