Salta 21 echó luz a varios problemas que están viviendo los bailarines del Ballet Provincial de Salta. Existe un triunvirato que gobierna el Ballet encabezado por un funcionario de alto rango en Cultura, uno relacionado al IMD y uno de adentro del Ballet. El clima comenzó a ponerse denso, hay discriminación de bailarines (mujeres y varones) que determina casi un 50 % del total del Ballet, que son los que quedan en el banco de suplentes.
La infancia, casi, ha desaparecido, acorralada por una adolescencia tempranísima. La primera juventud se prolonga hasta después de los treinta años. Un tercio de la vida se desenvuelve bajo el rótulo, tan convencional como otros rótulos, de juventud. Todo el mundo sabe que esos límites, que se aceptan como indicaciones precisas, han cambiado todo el tiempo.
Esta vez el Consejo del Instituto de Música y Danza llegó lejos, sin embargo, para males: designó a Argüelles como Directora del Ballet Provincial de Salta mediante decreto y sin concurso. Pueden, sin lugar a dudas, esgrimir todo tipo de argumentaciones, pero obviaron el Reglamento. No es que se dude de la capacidad de la invitada, por el contrario; las sospechas recaen sobre el IMD.
Aparentemente el temor al bochorno social no tiene edades precisas, no tiene fronteras etarias, aunque se la registre con más fuerza en la adolescencia. Unidas por líneas sensibles, son emociones muy asociadas entre sí y casi familiares, tales como el miedo/la vergüenza y la culpa, distinguidas como desestabilizadoras de las personas. La vergüenza es una emoción que nos descubre las limitaciones propias.
ENTRAMADO CULTURAL
“desde la cultura construir alegremente mundos diversos donde quepan otros mundos mediante la belleza, el arte y la rebeldía”
Justificación
De alguna manera...