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domingo, diciembre 4, 2022

¿El fin de Cafayate…?

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Un lugar de Salta que comienza a ser ajeno: masas movidas por intereses comerciales, espacios viciados que lejos están de la belleza natural y del goce estético. Serenatear en Cafayate es entrar con la realidad hedonista.

Serenatear resultaba un disfrute entre familiares y o amigos hasta hace muy poco tiempo. Inundados por la mística del paisaje vallisto, acariciados por sus vientos, refrescados por sus ríos y elevados por sus colores, nos sentíamos tocados por el cielo de dia y que tocábamos las estrellas de noche. Toda una experiencia de exaltación con la creación increíblemente divina por su belleza y amenizada por la gente del lugar, tan tranquila, confiable y atenta: casi inocente.

Hoy, serenatear es entrar en contacto con la realidad hedonista, pansexualista y casi salvaje de la gente nuestra y la visitante. Brilla la presencia del dios baco y danzan al ritmo de este los pibes y los no tan pibes con los comerciantes. Unos llenan su cabeza de alcohol y otras “yerbas” y los otros, su bolsillo de pesos; y enharinados en un carnaval “cuaresmario”, la diversión parece burlarse de la fe cristiana.

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Ya las religiones Abrahámicas (judía, cristiana y musulmana), saben desde su libro sagrado lo que sucedió con Sodoma y Gomorra, bellas ciudades de la antigüedad condenadas a la destrucción por su libertinaje y el descontrol de los sentidos. En aquel tiempo se advirtió al pueblo y a las autoridades del camino de autodestrucción que ya llegaba a su fin y no quisieron escuchar y así quedaron como ejemplo de desaparición para la humanidad.

A nosotros los salteños, nos toca de cerca esta realidad de antaño cuando la “leyenda” de Esteco nos actualiza la de Sodoma y Gomorra y para no ser drástico ni apocalíptico quiero recordar que el pacto del Milagro (YO SERÉ TU DIOS Y TU SERÁS MI PUEBLO) es una actualización del pacto de Dios con su pueblo elegido y es único (o al menos muy particular) en la historia de los pueblos cristianos.

Cafayate no tiene por qué ser una Esteco o una Sodoma y Gomorra si recuperamos el verdadero sentido de su existencia: un lugar de encuentro con la naturaleza (es una caricia de Dios), con la familia y los amigos (en un retiro con los afectos), alimentados por el arte folclórico y artesanal de las culturas que nos precedieron y que siguen generando bellezas para todos. Y hablando de lo natural y cultural y si de belleza se trata… lo bello viene de Dios, lo estético es de Dios, los afectos son Divinos y todo esto es camino al Amor y Dios es Amor. Todo lo demás está de más…

1 COMENTARIO

  1. ¿El fin de Cafayate…?
    Mas que genial la nota, ojalá muchos la leyeran, en especial los Cafayateños, que por todo lo descrito puede ser la Esteco del S. XXI.

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