En esta columna no se repetirá lo cronicado en otros medios, pero sí hay que destacar que el “caprichito “ del ex goldens del romerato más falaz y canalla, tenga predicamento y adhesión de “cuerpo” entre sus pares de la Corte Salteña…
A esta altura de los tiempos y evolución de la sociedad humana y el Derecho, llama la atención y representa un toque de alerta a la Opinión Pública, cuando un Poder del Estado deja entrever entre sus componentes más conspicuos, discordancias y desavenencias que lleguen a implicar un verdadero conflicto entre pares y, que precisamente tome conocimiento el máximo Tribunal de la
Nación, o sea , la Corte Suprema.
Esto es lo que ya habría ocurrido cuando se le informara por parte de una de las ministras de Corte de Salta a la Ministra de la Suprema, Carmen Argibay, por una supuesta discriminación de género hacia su persona. Y justamente, la piedra del escándalo la habría iniciado el denostadísimo ex Secretario de Seguridad del anterior gobernador Don Gustavo Ferraris, ministro de Corte desde el año 2007, lamentablemente y mal que le pese a muchos y a muchas… -como se dice ahora.
En esta columna no se repetirá lo cronicado en otros medios, pero sí hay que destacar que el “caprichito “ del ex goldens del romerato más falaz y canalla, tenga predicamento y adhesión de “cuerpo” entre sus pares de la Corte Salteña, al punto tal que uno de sus prohombres y cual Cónsul romano salga a manifestar públicamente que hay un intento de atacar y condicionar al máximo Tribunal de la Provincia. Días después, Don Abel el ministro, por idéntico medio manifiesta que también habría existido una tentativa de coacción a la Corte por parte de una diputada provincial que no quiso identificar. Esto, es lo más parecido a una maniobra distractiva y para sacar del eje de la Opinión Pública la verdadera cuestión denunciada por la única Ministra mujer en la Corte Salteña, la que parangoneando a uno de los personajes de Mafalda llamada Susanita, es la que sale a batir el parche y deschavar todo el asuntillo en SALTA y BUENOS AIRES. ¿Qué tal señores ministros de la Corte de Justicia de Salta?? Es como dice un dicho popular:” LA MUJER SIEMPRE LO PIERDE Ó MANDA A PERDER AL HOMBRE…”
Al margen de lo que parece ser una mera cuestión interna, SUSANA adujo en su denuncia ABUSO DE PODER lo que no es tema menor en la provincia, considerando los casos de la misma entidad que se suceden en todos los niveles y estamentos pero que ocurra en la Corte es grave y que trascienda a la sociedad mucho peor aún. Se pone en duda razonable, toda racionalidad y ecuanimidad del cuerpo de magistrados de que manera y que criterios ajustados al Derecho y la Justicia emplean para emitir sus fallos y dictámenes.
Hay una encrucijada en el propio seno de este máximo Tribunal de la Provincia, puesto que como un poder del Estado, representa un poder político con pleno imperium. Ya estos actos institucionales en la antigua Roma se habían establecido principios e institutos para PREVENIR y CORREGIR abusos de poder visibles o no. Los magistrados de esa época eran los PATRICIOS que no podían ni debían evidenciar tan palmariamente hipocresías y miserabilidades humanas, lindantes con inhabilidades morales e intelectuales.Para eso existía otra categoría social que si le estaba permitido tales deslices,donde eran la mayoría: LOS PLEBEYOS o si quiere con tono más moderno: los siervos y siervas de la gleba. ¿Acaso consideran VASALLOS y obran en consecuencia los SIETE MINISTROS QUE MORAN EN LA CIUDAD DE DIOS al millón doscientos de SALTEÑOS…??? De ser así, no será ni habrá JUSTICIA.
Entonces, ¿es utópico pensar siquiera en una intervención federal a la Corte de Salta…? NADA está exento en plena era “K” donde nos agrade o no, al país lo maneja una MUJER.
– El autor es Periodista (De la Asoc. de Periodista de Salta) –
Columnista Político