La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, reaccionó con “dolor” frente a una carta publicada el martes por el productor teatral Carlos Rivas, quien había dicho que se negó a leer un comunicado de Abuelas por diferencias con la titular de la entidad de derechos humanos enrolada en el kirchnerismo
Carlotto dijo que Rivas “está muy desinformado” y consideró que las críticas hacia su posición política que el realizador hizo a través de una carta abierta “es producto de una ira que tiene”. “A lo mejor habrá creído que yo soy la Virgen María”, postuló Carlotto.
Según Carlotto, la nota de Rivas, “es muy dolorosa”. “Qué bueno hubiese sido que hubiera venido a conversar del por qué nosotros apoyamos una gestión que está llevando la Argentina por el buen camino, democratizando todo lo posible”, protestó.
En su carta, Rivas expresó su crítica al apoyo de Carlotto a iniciativas del gobierno kirchnerista, como la designación del jefe del Ejército, César Milani, o a la reforma judicial.
Teatro por la Identidad, el colectivo teatral que busca visibilizar el trabajo de Abuelas de Plaza de Mayo, también cruzó a Rivas. “De todos los espectáculos a los que se propuso la lectura, el de Carlos Rivas fue el único que rechazó la acción”, afirmaron.
La carta de Carlos Rivas
El profundo dolor de un artista (casi) libre
Nunca fui peronista. Ni creo que lo sea alguna vez. Nunca fui kirchnerista, y tampoco me veo allí en el futuro, si es que esta facción política tuviese algún futuro. No milito ni milité orgánicamente en ninguna organización política. Me sentí más o menos interpretado, a lo largo de casi 40 años, con lo que hoy se da en llamar «centroizquierda», algo parecido a las socialdemocracias. Fui a la Plaza a apoyar a Alfonsín. Fui a apoyar la elección de Cámpora. Fui a la cárcel de Devoto a reclamar la liberación de los presos políticos. Fui a muchos lados. Y también fui a la ESMA en aquel famoso acto de principio de gestión de Néstor Kirchner, apoyando la recuperación para las organizaciones de derechos humanos de esa vergonzosa institución militar que manchará eternamente la historia argentina.
Me gusta ser argentino, a pesar de las innumerables razones (pobreza y corrupción estructurales, represión, discriminaciones) que la práctica política y social de instituciones varias me han ido dando a lo largo de mi vida, para empujarme a sentir vergüenza más de una vez.
Pretendo ser un artista y colaborar con mi obra a la construcción de una conciencia comunitaria más solidaria, justa, equitativa y de signo nacional. Desde hace más de 40 años voy de teatro en teatro actuando y dirigiendo obras que me alimenten en la comprensión de la vida humana y sus misterios. No soy político. Pero no soy estúpido, creo. Sé que mis actos públicos (a través del teatro) constituyen un acto, también, de naturaleza político-social. Bienvenido sea, pero esencialmente soy un artista (lo pretendo) del teatro argentino.
Admiro la lucha de la Madres de Plaza de Mayo en los «años de plomo». Admiro la lucha de las Abuelas y la altísima dignidad con la que buscan a sus nietos. Admiré (y quisiera que ella me permitiera seguir haciéndolo) a la señora Estela de Carlotto, con un énfasis que tuve el honor de transmitirle personalmente pocos meses atrás, cuando tuvo la deferencia de responder a una invitación nuestra y asistir a una función de la obra Love, love, love , que dirijo. Aunque aborrezco las actitudes «cholulas» y huyo de ellas como de la peste, le pedí que me permitiera tomarme una foto a su lado para mostrársela a mi hijo, con orgullo.
Hace unos días me piden que se lea al público una carta apoyando la nueva edición del ciclo Teatro por la Identidad al finalizar la función de nuestra obra, como es costumbre en todos los teatros de Buenos Aires. Decenas de veces lo hicimos en otros espectáculos y yo mismo, en persona, fui el encargado de leerlo alguna vez. Siempre lo hice muy entusiasmado, como un acto que me obligaba moralmente y a la vez me enaltecía.
Pero esta vez, con enorme dolor, no pude, Estela. La encrucijada moral en la que usted y su organización me encerraron no me dio alternativa. De ahí el motivo de esto que hoy me siento compelido a expresarle.
Al llegar al teatro donde se representa nuestra obra con la intención de leer vuestra carta, me encontré en la puerta misma de nuestra sala (dentro del teatro, no en la calle) con un grupo de legítimos adherentes de Abuelas repartiendo al público que se retiraba el periódico oficial de su organización. En la primera plana estaba una gran foto suya junto a la señora Gils Carbó, apoyando la exótica y tendenciosamente bautizada «democratización de la Justicia». Había también otros titulares de primera plana acusando a la Corte Suprema de la Nación de atentar contra actos legítimos de gobierno, por el solo hecho de cumplir con las funciones a las que la Constitución (con la que este gobierno fue elegido) la obliga. En mi barrio no estaba bien visto ir corriendo los arcos en medio de un partido. Imposible para mi conciencia ética ser cómplice de semejante autoritarismo encubierto, contra el que traté de luchar durante toda mi vida. Con la carta de Teatro por la Identidad en la mano, a punto de leerla, me sentí violentado ideológicamente. Víctima de una encerrona fáctica que pretendía obligarme a convertirme en Drácula si la leía o en Frankenstein si no lo hacía.
Pero aun había agravantes éticos más repugnantes a mi conciencia. Esto ocurría el día en que la presidenta de la República pretendía que se aprobara el pliego del general Milani, mientras una madre de desaparecidos de La Rioja lo acusaba de responsabilidad en la desaparición de su hijo conscripto.
Todo esto, además, estando en plena campaña electoral.
¿Cómo no leer al público la carta que apoya el noble objetivo de ayudar a la recuperación de hijos de desaparecidos? ¿Cómo leerla sin estar implícitamente apoyando acciones netamente partidizadas por una organización que (a mi juicio) jamás debió abandonar su misión de reclamar desde ese lugar de dignidad ética, que no es propiedad de ningún gobierno, cualquiera sea su signo político?
Decidí no leerla: no quiero ser parte obligada de la campaña electoral del gobierno nacional. Y pedí que si alguno de mis compañeros de trabajo en el teatro quisiera hacerlo, aclarase al finalizar que no todos los integrantes de la compañía coincidían con esta acción. Debatimos, y se concluyó que no la leeríamos. Así fue. Por primera vez una compañía en la que yo participo no adhirió a lo que siempre habíamos adherido con el corazón.
Tristeza, congoja, desazón. Dolor profundo. Angustia. Noche de pesadillas en mi cama.
Decidí escribir este doloroso texto para explicarme. Decirles a mis amigos, a mi hijo, por qué «traicioné» la noble búsqueda de Estela de Carlotto a pocos días de fotografiarme con ella.
Ayer vi un cartel de la campaña política del Gobierno: «En la vida hay que elegir». Por debajo del afiche creí ver chorrear el pegamento del autoritarismo.
Elijo la duda. No es pragmática y trata de eludir la soberbia de los necios…
– Carlos Rivas
Comunicado de respuesta a la carta publicada por el director teatral en el diario La Nación
Dado el estado público que tomó la actitud del elenco de Love, love, love de no leer el texto con el que los espectáculos, todos los años, adhieren a teatroxlaidentidad, creemos importante varias aclaraciones.
En primer lugar, una consideración acerca de este mismo «estado público». La decisión de leer o no leer, adherir o no adherir a teatroxlaidentidad, es absolutamente libre y personal y no merecería ningún tipo de consideración, salvo en este caso, en el que esa actitud se transforma, vía su publicación en La Nación, en un hecho político.
De todos los espectáculos a los que les propusimos la lectura (que no son todos, solamente por nuestras limitaciones logísticas, pero son realmente muchos), el del espectáculo dirigido por Carlos Rivas fue el único que rechazó la acción. Lo que es una actitud esperable y posible.
Pero el hecho de buscar la ampliación mediática de esa actitud, no puede quedar sin respuesta. Porque implica, no solamente una actitud interna de un elenco que, suponemos, habrá sido discutida y decidida en la intimidad de la conciencia individual de cada uno, sino la pretensión de justificar públicamente esa posición.
Por lo que creemos importante tomar la palabra de todos esos otros compañeros actores que sí leyeron el mensaje cuyos espectáculos se listan al final de este texto y de la asociación «Teatroxlaidentidad».
La lectura de esta carta en las salas comerciales de Buenos Aires es una acción que emprendemos desde 2009 y es fundamental, dada la argumentación de Rivas, mencionar que esta adhesión siempre ha sido total, con absoluta independencia de banderías políticas, contándose, por supuesto, entre quienes leyeron la carta a notorios opositores al Gobierno Nacional.
Teatroxlaidentidad aprecia la libertad de sus adherentes para actuar en política partidaria, pero basa su acción en la independencia respecto de los partidos políticos.
Por eso pretende representar a toda la comunidad teatral.
Es que consideramos que la cuestión de los nietos apropiados y la urgencia de su restitución va claramente mucho más allá de cualquier gobierno o partido.
Las actitudes políticas de cualquiera de nuestros compañeros (Incluso las de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo) son independientes, salvo para una mente estrecha, de la indudable justicia de la causa en su conjunto.
Los contenidos del diario de Abuelas pueden ser discutidos o polemizados como también la designación de los funcionarios de un gobierno.
Pero poner estas discusiones coyunturales por encima de la necesidad imperiosa de cubrir con un manto de justicia una de las acciones más perversas de la dictadura, y luego difundir esos argumentos buscando en forma oportunista (dada la situación política electoral) el eco mediático, no solamente es no aportar a esa causa, sino jugarle en contra.
La «tristeza» de la contradicción inevitable entre los ideales y la realidad se vive en soledad. No se ventila en los medios.
En los medios se actúa políticamente y se decide (cosa que aparentemente es algo que a Rivas no le gusta o que supone «autoritario») y que no es más que el juego libre de nuestra sociedad, y lo que él, claro, finalmente, termina haciendo.
En el momento de decidir, el elenco dirigido por Rivas, decidió no decir a sus espectadores los contenidos de una carta que a lo único que se refiere es a la problemática concreta que nos encuentra en la urgencia absoluta de cientos de Abuelas que están llegando al final de sus días sin la paz de reencontrar a sus nietos robados.
Decidió no decir,(justamente la carta lo menciona) que son ridículas nuestras rencillas cotidianas frente a la altura de esta causa.
Eligió no poner lo importante por sobre lo pasajero.
Esta actitud, la de coincidir en lo que coincidimos aunque difiramos en lo que difiramos, es la base de la democracia y de la convivencia.
Lamentamos, aunque respetamos, esa decisión.
Pero más lamentamos que, en la búsqueda de una justificación culposa, esta actitud solitaria y respetable, se haya transformado en un hecho de resonancias sórdidas que tiene la virtud de mostrarnos cómo perviven en nuestra sociedad (como viven entre nosotros también estos 400 nietos con identidades cambiadas) las dificultades para encontrarnos con la verdad y la justicia.
Comisión de teatroxlaidentidad
Obras en las que se leyó la carta
El hijo de puta del sombrero / Amadeus / El conventillo de la Paloma / Una relación pornográfica / Los elegidos / Noches romanas / Toc Toc / Le Prenom / Dios Mío / Escenas de la vida conyugal / Manzi, la vida en orsai / El león en invierno / El partener / La extraviada / Incendios
La carta que Rivas se negó a leer
La carta de Teatro x la Identidad se lee desde el 2009 al final de cada una de las obras de teatro del circuito comercial porteño. A continuación, reproducimos y difundimos el texto completo de la carta de TxI del presente año:
“Poco a poco, el correr del tiempo va apretando el puño en forma implacable. Las Abuelas de Plaza de Mayo, que nunca soñaron ni quisieron ser referentes sociales, y que buscando a sus hijos con la fuerza y desesperación que solamente las madres pueden comprender, edificaron la resistencia más poderosa a la dictadura, hoy necesitan nuestra ayuda.
Necesitan verse en los ojos de sus nietos antes de partir. Tienen el íntimo deseo de encontrar, cada una, ESOS ojos. Los que surgieron de las entrañas de sus hijos ausentes.
En muchos casos, lograron producir el milagro. Ese renacer doloroso pero luminoso de la restitución. Y esos jóvenes que dudaron y abrieron sus mentes, disfrutan de tenerlas y de tenerse por primera vez.
Pero otras veces el encuentro no sucede, y la despedida, entonces, tiene el dejo de tristeza de esa ausencia tan presente.
Casi 400 nietos siguen separados de sus brazos. Y dependen de nosotros para que podamos tender ese puente que permita la unión. Somos su única esperanza.
Dependen de que nos elevemos por encima de nuestras pequeñas rencillas cotidianas y de los tontos odios patéticos, nos miremos a nosotros mismos y salgamos decididos a buscarlos. Que es como buscarnos. Y, como les sucedió a ellas, descubramos que ese camino de búsqueda es el de nuestra propia forma de ser.
Ojalá podamos estar a la altura de estas mujeres que nunca soñaron ser ejemplo de nada. Nuestra propuesta es intentarlo desde el teatro, por eso somos Teatroxlaidentidad.
Para que cuando el tiempo cierre su puño implacable, encuentre un corazón en paz rodeado de los brazos entrelazados de una sociedad en esperanza.
¡Bienvenidos a Teatroxlaidentidad!»
– NdR: Salta 21 apoya la decisión tomada por Rivas y elenco.
Los Kirchner, la crueldad argentina y los kirchneristas…
Lo que sigue, es como para aclarar un poco el «merengue» anterior.
Como la glosa precedente era larga, este comentario del comentario será breve y axiomático, lo que significa que no podré abundar en demostraciones ni detalles.
El asunto que quise plantear, era más o menos, así:
* Que como la historia del Psicoanálisis nos lo muestra, la política y lo político su vuelven contra la Política.
* Que los K provocan quejas de dolor y a eso, hay que prestarle oreja.
* Si los K ocasionan pena en un artista, es que son crueles y existe crueldad.
* Hay entrecruces entre el hecho de sufrir, entre la política y lo político vuelto contra la Política, entre los gobernantes que nos hacen padecer, entre los que apoyan la crueldad de tales políticos, etc.
* De última, que no hay que ser escépticos con respecto a Marx y a los bolcheviques, sino con relación a casi todo lo humano, que se acerca bastante y peligrosamente, a la locura.
* Y como eso es de tal suerte o mala suerte, mi discurso era de locos o cosa de locos.
Entre/cruces
«In media res», comienzo sin principiar. Nada o la nada. Por el re/vuelo que ocasionó una toma de posición; un gesto; una actitud.
Subrayo, si se me permite…, lo que dice alguien del universo, del «caosmos» del teatro: me acosan la congoja, la tristeza, la «… desazón. (Hay un dolor) profundo. Angustia. Noche de pesadillas. (En) mi cama«.
Derrida, ese magnífico escritor, en los Estados de Ánimo del Psicoanálisis, se interrogaba, aludiendo y eludiendo, el acontecimiento de que estaba agonizando de cáncer de páncreas:
«… Si digo de repente … ‘Sí; sufro cruelmente‘ … o … ‘yo me dejo o me hago cruelmente sufrir‘ …, etc.; … todas estas modificaciones dejan … (intacto el) adverbio … ‘cruelmente‘ …»
Continúa luego, con remisiones a la voluntad de poder; a las pulsiones y deseos de odio, de reinvindicación, de venganza, de destierro, de agresión, de crueldad, entre otras innumerables pulsiones y deseos, más allá y más acá de lo que se enunció en el Psicoanálisis, con Freud o Lacan.
Así que el dolor de cama, de estar en cama por angustia, por tristeza, por insomnio, se vincula en este Jackie, con la reflexión alrededor de lo autoritario, que es en lo que me detendré.
Derrida cita «¿Por qué la guerra?» de Sigmund, que también se tradujo como «El porqué de la guerra», opúsculo que fue dedicado por Freud al Duce.
Por su lado, Roudinesco, en su biografía de Émile, muestra sin ahorrarse casi nada, las erotomanías de Lacan, que lo hacen para mí, un psicótico. De hecho, Elisabeth sugiere que Émile no únicamente estaba enfermo físicamente, sino que estaba hilvanado por tal grado de chifladura que no pudo salir nunca del universo de TOC de los «nudos borromeos» famosos, con los que torturó inclusive, a Heidegger, el cual se limitó a hacer como si lo escuchara, sin emitir palabra, dándose cuenta, por su locura nazi, que estaba ante otro no menos de/mente…
El asunto es que Roudinesco ofrece un detalle de la temprana juventud de Lacan: tuvo al menos, una relación ambivalente con Maurras y se puede sospechar que, con determinadas precauciones, lo admiró.
Ante esos dos nefastos avatares del Psicoanálisis, cabe preguntarse con Derrida e independientemente, de él, qué es lo que insiste en ciertos saberes emancipatorios, para que siendo hondamente, políticos, no estén o no se hayan ubicado a la altura de esa politicidad rebelde cuasi «estructural».
En «El porqué de la guerra», Sigmund enuncia:
“… (en) regiones … donde la Naturaleza ofrece pródigamente cuanto … (se precisa) para la subsistencia, (se imagina que) existen pueblos … entre los que se desconoce la fuerza y la agresión … También los bolcheviques esperan … eliminar la agresión …, asegurando la satisfacción de las necesidades materiales …” –Freud, 2005 LXXII: 3213.
“Erste” (primero), Marx no fue bolchevique a raíz de que Il’ich tuvo que ser “marxist” porque Karl no pudo ser λενινιστική –leninista– y de haberlo podido ser, «acaso no lo habría deseado», en virtud de que ni siquiera anhelaba ser marxist, aunque no pudiese eludir ser “der Einzige” (el único) realmente, marxista.
Δεύτερος –segundo–, en Karl tampoco hay que concentrarse en colmar lo que precisamos en un “niveau élémentaire”, sino que tenemos que ir más allá de lo burdamente material (υλικό) y de las necesidades, en cualquiera “of your aspects”.
Troisième –tercero–, no debemos reducir siquiera lo concreto, lo “υλικό” (material) a que sea torpemente, objetual, “matériel”, concreto. Tenemos que limitar que el multiverso de los entes, sea reducido a “Gegenstände” –objetos– para ο κατανάλωση (el consumo).
Los “entes” no deben comprimirse a ser richesse, “λόγω του ότι” –a causa de que– eso no nos sacaría out of orbit para no empobrecer el mundo y sus mundos.
“Quartus”, que los leninistas de 1917 fracasaran en la elaboración de un socialismo como lo alucinó el compañero de Engels o tal como lo imaginamos nosotros, no significa impostergablemente, que sea improbable, huir de las pulsiones de “έχθρα” (odio), der Aggression, de “βίας” (violencia), die Kraft, de “καταστροφή” –destrucción–, die Tod, de “αποκλεισμός” (exclusión), de Entschädigung –compensación–, de desarraigo, etc.
“Fifth”, si somos racionalistas al extremo de Freud, lo que es una manera de παραφροσύνη (locura)…, debiéramos pensar que nada sabemos –“we know nothing”– del μέλλον (futuro) y que no es legítimo trasladar lo que sucedió a lo que podría acontecer “in ein Rahmen” –en un marco– completamente, distinto a lo que sucedió.
Clinamen o “desvío”.
Il rifugiato en “yankeelandia”, es impactantemente, conservateur.
“Προκαταρκτικός” (previo) a señalar su caractère reazionario, que lo es por incurrir en una suerte de “ρατσισμός” –racismo– atemperado, habría que volver a interrogarse ¿por qué “die Psychoanalyse” y/o sus fundadores de discursividad, como Freud y el que lo “aggiornó”…, siendo irritantes, a tal cota que existe eine Verneinung –una denegación– y resistencia en desmedro del “Ψυχανάλυση” (Psicoanálisis), y contra el vienés y Émile en el Siglo XXI, repiten, il Psicanalisi, Freud y Jacques-Marie, compulsivamente, lo “menos” politisch en lo intempestivamente “political” de lo conservateur y reaccionario? “In Synthese”, ¿en virtud de qué en el Ψυχανάλυση (Psicoanálisis) detectamos “ein Blockade”, un bloqueo, de lo επαναστατικός –revolucionario– que hubo y palpita en él, así como de lo “insurgé” que hubo and than exist en esos “iniciadores de discursividad”?
¿Por qué el Ψυχανάλυση reitera una compulsión de repetición de “l’leux” más comunes de eine politische Philosophie (una Filosofía Política), que apela a lo inevitable del “κυβέρνηση” –gobierno– de los dirigentes ilustrados?
Entendemos que se es, “at least” (al menos), politiquiment, konservativ, cuando se apuesta por un “ισχυρός Κράτος” –Estado fuerte–, en la gama de lo que estableció Hobbes.
Para que el uso der Aggression y de la “δύναμη” (fuerza), no sea aplicado arbitrariamente, cuando los particulares resignan ein Segment de su derecho a la agresión –“δικαίωμα στην επιθετικότητα”– per risolvere le controversie, Sigmund dice
la “… comunidad debe ser (mantenida) … ; debe … tomar a su cargo la ejecución de los actos de fuerza …” legalizados en pos de la “peaceful coexistence” –convivencia pacífica (Freud, 2005 LXXII: 3208).
Comme est facile de reconnaître, no es otra solución que la instauración del “Leviathan”.
En cuanto a lo αντιδραστικός –reaccionario–, se cae en la justificación de los “más aptos” para gobernar o in ein politischen Darwinismus (en un “darvinismo político”), escudándose en un racismo directo.
Observemos
“… que los hombres se dividan entre dirigentes y dirigidos es … (algo) innato e irremediable”. –Freud, 2005 LXXII: 3213. O sea, que las diferencias entre Mandarines y los que tienen que obedecer, es producto “der Biosphere”, por no decir, algo de esencia genética.
Por si no fuese suficiente esa βαρβαρότητα (barbaridad), esa “Schonungslosigkeit” –crueldad–, esa bestialité, el vienés sustenta
“Los subordinados (son) la inmensa mayoría (y necesitan) una autoridad que adopte para ellos, … las decisiones …” –Freud, 2005 LXXII: 3213/3214.
No dándose tiempo para escandalizarse de sí mismo, Sigmund “επιμένει” –insiste–, en un podrido (in an rotten) giro psicoanálitico
“… las razas (poco educadas) y las capas atrasadas de la población se (multiplican) más … que (los agentes) de cultura elevada” –Freud, 2005 LXXII: 3215. Para controlar eso y para que se “ancle” “… una dictadura de la razón …” es ineludible, “… educar una capa superior de hombres dotados … a los cuales les corresponda la dirección de las masas …” –Freud, 2005 LXXII: 3214. “… Quizá este proceso sea comparable a la domesticación de ciertas especies animales” –Freud, 2005 LXXII: 3215.
El vienés no se expresa tan bestialmente; hemos secuenciado sus dichos para eludir la “Verneinung” (denegación) que latía en los rodeos que Sigmund da para not to enunciate lo que relevado como lo concretamos, hubiera sido “skandalös”, aunque más no fuese porque en 1932, there was not that say –no se tenía que decir– lo que era diplomáticamente, adecuado silenciar.
“Devant” (ante) y εμπρός –frente– esa retahíla de barbaridades, de prejuicios, que no hay que adjudicarlos a la época o a la condición burguesa del vienés…, sino que es necesario remitirlas al “Unbewusste” (Inconsciente) poco Político de un discurso, como el “ψυχαναλυτική” –psicoanalítico–, que suscita denegaciones de todo tipo contra él, en tanto “Psychoanalyse”, lo que indicaré es que no fue Marx, al que marxrechazó, Freud, el que era de la opinión de que en un embriagado “αυταρχικό σοσιαλισμό” (socialismo autoritario), como no se agobió de acusar Bakunin y no se hastió de vomitar el anarquismo, el que deseaba eine Diktatur der Vernunft –una Dictadura de la Razón–, implementada por los socialistas científicos (“επιστημονικών σοσιαλιστές”).
Tal objeción de los anarquistas sería más adecuada contra lo reaccionario del vienés, que sopesa que los grupos populares son animales, víctimas de ignorar cómo orientar sus pulsiones, lo que ocasiona que sea inevitable que se los gobierne, que se los dirija, que se controle su natalidad y que se los someta a “eine Diktatur der Vernunft” –una Dictadura de la Razón.
Ni dormido, ni ebrio, ni drogado, ni τρελός (loco), el pobre de Karl fue tan estúpidamente “conservateur” y αντιδραστικός –reaccionario.
No obstante, Sigmund poseyó la lucidez de especular que hablar de “power”, auf Modus en que nos hartaron Weber y Paul-Michel…, “is an alibi” (es una coartada) para no encarar el empleo crudo –“ακατέργαστος”– und grausam (y cruel), de la “δύναμη” –fuerza–, without more nor more (sin más ni más –Freud, 2005 LXXII: 3208).
Otro “clinamen” indirecto, desplazado, postergado, aplazado dentro de las llaves, los “corchetes”, los paréntesis: “Wahrheit” (verdad) que el σοσιαλισμός –socialismo– puede ser “eine Illusion”, but, el “σκεπτικισμός” (escepticismo) que declama que lo que no es agrio nihilisme, es una “αυταπάτη” –ilusión–, es, por eine psychoanalytischen Dialektik (una dialéctica psicoanalítica) de escucha en sesión, en “μονίμων συνεδρίαση” –sesión permanente– y sin la excusa lacaniana de la “sesión breve”…, abollada a 0 cuando Émile estaba schwachsinnig (demente), psicótico en Y con sus “nudos borromeos” –planeta TOC del que no fugó hasta su deceso–, es “en parallèle”, una αυταπάτη (ilusión).
“Au fond”, lo que articulamos los hombres, sea la Relatividad, a la que Sigmund curvadamente, trata de ser una “mythologie”… –sin que Einstein proteste por la osadía; es que lo evaluado científico es una “Mito/lógica”; no es el lenguaje οικουμενικός (universal) al que apelarían seres extraterrestres…–, il Psicanalisi, “ein etwaig marxismus” –un marxismo posible–, no son más consistentes que la brisa, el delicado aire (“die empfindliche Luft”). Son, somos una brisa de Primavera; sí. Todo no es más que ein unbeholfen Luftspiegelung –un torpe espejismo–, una “αυταπάτη” (ilusión), my dear, Freud; mi querido, Jacques-Marie… [“nicht kommen Sie” –no vienen– Uds., ni yo tampoco, a apiolar a incautos)].
Y la Política, argentina o cualquier otra…, es para beber lágrimas, por lo cruel, lo brutal y la crueldad…, en una copa y ensopar el pan de la angustia en ella (en la política y en la copa…).
¿No es ya una crueldad contra sí mismo, el intentar conservarnos vivos, respirando, latiendo, en un mundo de tales rizos, donde, por ejemplo, acontece lo inacreditable de que unas organizaciones como la de las Madres y Abuelas no sean capaces de un mínimo de autocrítica?
¿Qué es lo que dirán todos los que apostaron hasta sus huesos por el kirchnerismo, cuando pase y sea vea con claridad el desastre que dejaron tras de sí?
¿Justificarán su crueldad? (¿la de los Kirchner y la de los que hacen oídos sordos a lo que se denuncia?).
Concluye Derrida -y yo «con» él
Porque el morir es una pena de muerte, «… ¿no puedo también ser perdonado por el mal que sufro? Perdóname por padecer, corazón mío, ahí donde nadie me desea el mal …», sin poder evitar estropear lo bueno, deseando, sin embargo, el alivio. El descanso de ya no decir nada; el alivio de estar exiliado de las palabras, a raíz de palabras, de política, de políticas. Por desquiciados y para jubilarnos de las locuras (porque, a no dudarlo. existe más de una silueta de la Sinrazón y más de un modo de estar fuera de los ejes).