Tercer mandato para Evo Morales

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Después de cambiar la Constitución para poder presentarse nuevamente como candidato, Evo Morales acaba de obtener su tercer mandato como presidente de Bolivia con un triunfo aplastante. El ex líder sindical consiguió el dominio mayoritario del Congreso. También domina el Poder Judicial, por lo que consolidó el control del país.

Por lo tanto, cualquier éxito o fracaso en los próximos cinco años será sólo de Morales. El mayor interrogante es si en cinco años buscará otra reelección.

Hay varias razones que explican porqué este próximo mandato será más difícil que el último. A Morales normalmente se lo asocia al grupo de países latinoamericanos ALBA, dominado por Venezuela y Cuba. Sin embargo, hay que decir que el presidente de Bolivia condujo la economía mucho mejor que la mayoría de sus pares de izquierda. Y lo que es verdaderamente importante, comprendió que una macroeconomía sólida le otorgaba la autonomía que le permitía fanfarronear frente a capitalistas e imperialistas cuando quisiera. Con esa retórica consiguió apoyo popular en su país. También le brindó protección política para formar alianzas más estrechas con el sector privado. Dependiendo del punto de vista, ésta fue una política inteligente, o son señales incipientes de la «democracia administrada» característica de algunos otros países dominados por los commodities, como Rusia o Venezuela.

Pero ahora se está desvaneciendo el auge de los precios de los commodities. Eso dañará el valor de las exportaciones mineras de Bolivia. Morales también necesita más inversión, que a sólo 19% del PBI sigue siendo baja. El mayor atractivo para los inversores son las reservas de gas natural que tiene el país. Pero la revolución del shale gas en Estados Unidos, las reformas del sector energético de México, y hasta las enormes reservas de shale gas que posee Argentina limitarán el relativo encanto de Bolivia. Morales podría enfrentar un malabarismo financiero más complicado.
Hasta ahora, el boom de las materias primas ayudó al gobierno de Morales a financiar algunos de los impresionantes avances sociales. Sin embargo, no son logros únicos de su país; en el resto de la región también disminuyeron la pobreza y la desigualdad durante la década pasada. La cuestión es se pueden sostener económicamente.

Luego está la política: ¿Morales va a dar un paso al costado en 2020, o querrá otro mandato? Desafortunadamente, el fin del auge de las materias primas en América latina coincide con una simultánea erosión de los frenos y equilibrios constitucionales: «continuismo», y no «populismo» es la palabra que se escucha allí. El Partido de los Trabajadores de Brasil hace 12 años que está en poder y busca otros cuatro en el ballotage de este mes. Cristina Fernández, ya sea como presidenta ella misma o como primera dama, gobierna Argentina hace 12 años; el Partido Socialista venezolano está en poder hace 16 años; y para finales de su mandato, Morales habrá acumulado 15.

Comparado con el optimismo que en los ochenta posterior a la transición democrática en la región, ésta es una tendencia potencialmente preocupante.

– El Cronista comercial

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