Sobrevolando el jazz y adentrándose más en los blues, la música negra y una energía muy rockanrolera, Javier Malosetti se presentó en Beelzebul de la Balcarce y el público estalló en aplausos. No faltó el humor propio de este músico y tocó más de dos horas y media. El bajista cerró con rock en otra vuelta al pedido de “otra”.
Para algunos jazzeros estos músicos son “grosos”. Para Fernando Subelza, Klein está emparentado con las mejores escuelas del Jazz y cada uno de ellos es un gran músico por lo que ve necesario que continúen el trabajo para lograr la fusión perfecta.
Wenzel Fuchs es clarinete en la Orquesta Filarmónica de Berlín. Sabido es que una enorme cantidad de músicos de orquesta en el mundo, ansían integrar la fenomenal orquesta berlinesa. Fuchs justifica plenamente su pertenencia a la misma.
Fundado en 1988, con un solo cambio en veintiún años, este magnífico trío de violín, violonchelo y piano, prácticamente abarca casi la totalidad de actividades que un conjunto de cámara de esta naturaleza puede hacer.
Me quedó la sensación de que es uno de los trabajos más interesantes del compositor local que sigue una especie de relato músico-pictórico, a pesar de no encontrar la esperada similitud. Lamento que el teatro no tuviera un importante aforo
Fue tan grande la afluencia de chicos interesados en formar parte de este grupo orquestal, que se inicia hace unos años por el impulso de la Sra. Wayar, que llegó un punto en que no había instrumentos para todos.
Tres músicos oriundos de países ubicados sobre la costa del Mar Negro construyendo música en homenaje a la tierra que alberga sus trabajos profesionales. Estupendo y aplaudido gesto. Esta noche hubo un muy buen concierto.
El Dúo de la Africana: dirección escénica impecable, más allá de un movimiento mejorable del telón cuando divide el escenario. Escenografía y vestuario, todo de producción local, no tienen nada para envidiar a similares trabajos en otras latitudes.
En el año 2000 la vecina provincia puso en marcha su proyecto de orquestas infanto-juveniles con la idea que sus participantes mejoren, a través de la música, sus condiciones de vida, sus entornos, sus desarrollos intelectuales.
Destacable el inicio con un memorable solo del violonchelista Andriy Chornyy. El notable guitarrista entrerriano Eduardo Isaac tradujo su parte con íntimo estilo, enorme solvencia musical, sensibles fraseo y articulación sonoros. La orquesta brilló a gran altura.