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martes, septiembre 22, 2020

EL ADN de las ideas: extracto de un diálogo con el autor de “Regalos y capturas…”

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El próximo 29 de diciembre, a las 19, 30 en Sarmiento y Belgrano, en el edificio de la Biblioteca provincial, se presentarán dos de sus libros digitales de 2010. El autor, Adrián López, dialoga con Salta 21 y en una síntesis exclama: “para arribar a Marx hay que des sovietizarlo, desmarxistizarlo, des leninizarlo…”

14 libros en conjunto

– Previo a ingresar en tema, recordaré que sobre el libro que no concluía, hablamos en https://www.salta21.com/Una-musica-contrasignificante.html.

Acto seguido, haré derrideanamente, un doble gesto. Por una parte y como una cuestión inaugural, liminal, te agradeceré a vos y a Salta 21 que se me posibilite difundir lo que escribo, bien o mal –para algunos, como para mi amigo Carlos Balmaceda, bastante bien; para otros, como para muchos adversarios, muy mal, trasluciéndose en lo que tipeo, los “[…] estertores de una mente alienada […]”. En la escala en que la hospitalidad sería el reverso de la hostilidad, tal cual lo esgrime Derrida, y en la proporción en que uno debe acercarse a ciertas obras con una disposición de hospitalidad, lo que vos hacés en los reportajes es algo que prepara el terreno para esa necesaria buena onda para con la palabra del otro, otro que sería yo, en este caso.

Por otro lado, me permito recordar que el día 14 de agosto de 2010, se difundió el listado de mis libros, listado que puede verse en

https://www.salta21.com/Dialogo-entre-bahias-devenires-y.html .

Habría que agregar los links de tres obras que allí no figuraban:

– Golpes, traspiés y demoras…, que puede abrirse en

http://www.eumed.net/libros/2010d/802/index.htm ;

– Multiplicidades semiósicas y chorros deconstructivos…, que se ubica en

www.eumed.net/libros/2010e/812/index.htm ;

– Arlequines y desencajes…, que puede abrirse en

www.fisyp.org.ar/WEBFISYP/PMF.pdf .

Bien; el asunto es que son en conjunto, 14 libros, la mayoría de los cuales fueron escritos en 2010. La verdad es que terminé exhausto. De hecho, si te fijás en el comienzo de la redacción del último –09 de agosto–, el cual es el motivo directo de la entrevista…, comprobamos que pasaron varios meses antes de finalizarlo, lo que muestra el grado de cansancio y de saturación al que ya había llegado.

Regalos y capturas

– La nueva obra tiene un doble título; espero que los de la Universidad de Málaga, España, no antepongan reparos –si concretan objeciones, será entendible porque es absolutamente inusual que se titule dos veces un libro y a los efectos del copyright pueden encontrarse inconvenientes. El tema es que en la portada, el título es “Regalos y capturas. Los usos de la dialéctica (Marx reconsidered)”. Más al interior, el título varía en su conclusión: “Marx revisited”.

Primero, es ineludible explicar porqué se habla de “regalos y capturas”. En parte, la idea se debe a Deleuze –me veo obligado a ser tan puntilloso, no por un ánimo fatuo de erudición, sino porque tuve que aprender a defenderme de las acusaciones malsanas de “plagio”… (hay gente nazi a la que le preocupa el “ADN” de las ideas… –considerando la cantidad que llevo escrito, se ve que “plagié” mucho, ¿eh?). En sus reportajes traducidos al español, pincela que todo lo que sucede de valioso acontece entre regalos y capturas, entre “donaciones” involuntarias y préstamos o “robos” amables. La idea es pues, que en mi pequeña obra hubo tales regalos y capturas; para comenzar, con Marx mismo y con muchos otros nombres, incluso, con aquellos a los que me opuse en otros trabajos –Weber, Elias, Bourdieu, Habermas, Durkheim, etc.

En parte, a causa de que el libro se acoda en unos manuscritos que vienen de 1995, época en que había sido salvado de cierta perniciosa locura por un gran amor –en el fondo, troqué una locura fascistizante, autoritaria por una locura armoniosa, luminosa, emancipatoria (ese tremendo encuentro, que había nacido años antes…, indujo en mí todos los otros devenires de los que fui capaz).

Segundo, es necesario detenerse en los empleos que se hizo de la dialéctica en el enorme, complejo, desparejo y enmarañado campo del marxismo. Muy esquemáticamente, puede decirse que existen tres grandes cortes en la historia de la tradición, en lo que se vincula con los empleos de la dialéctica. La primera ruptura, es la edición de entreguerras de los Manuscritos de París y de La ideología alemana, hojaldres que eran desconocidos por Lenin. De ambos escritos, aunque más del primero que del segundo, se destiló el Marx “humanista”, Marx que es el que elaboró la marketinera Escuela de Frankfurt.

El segundo corte viene representado por Teorías sobre la plusvalía: de ese inmenso conjunto de palimpsestos había una edición de Karl Kautsky mutilada y tergiversada, edición que fue reproducida hasta después de la muerte del Jerarca Stalin, en 1953. Por las casualidades de la vida, poseo una versión de la obra, regalada gentilmente, por el Sr. Gregorio Caro Figueroa, el Co–Director de la Biblioteca privada Armando J. Caro.

La tercera ruptura es el descubrimiento de los Grundrisse, que en lo que se refiere al uso de la dialéctica y en lo que respecta a otros innumerables asuntos, es uno de los textos más revolucionarios del amigo de Engels –al fin puedo decirlo…

Una cuarta fisura o cesura sería la que anhelo proponer con las glosas de la Tesis Doctoral del acosado en Londres. En el tiempo sería la cuarta, pero no dejaría de ser anterior a la mencionada primera ruptura, operando como atesis, como arranque de la serie de cortes que enumeré.

La cuestión sería que de los Manuscritos de 1844 se recorrería una “línea” que habría llevado a subvertir lo que se dijo en torno a Marx, en el parergon o marco del leninismo, en el siglo XX y hasta poco más allá de la Caída del Muro. Con la Tesis Doctoral se estaría en condiciones de trastrocar lo que se enunció alrededor del amigo del poeta Heine, desde el instante del derrumbe del Muro hasta nuestros días… Al menos, querría que la Tesis Doctoral de mi buen amigo sea valorada con estos giros…

En esa nuevavieja ruptura, asomaría la dialéctica del clinamen o del Desvío, que es la que articulé apoyándome en Epicuro, Demócrito, Lucrecio y la citada tesis –a Michel Serres lo frecuenté más tarde. Para decirlo en las palabras de un compañero del Sr. Carlos Balmaceda, la interacción del clinamen es una dialéctica de la incertidumbre y de la complejidad.

Tercero. Resta aclarar porqué las variaciones de los subtítulos entre paréntesis.

En primera instancia, queda por dar cuenta porqué se apeló al inglés. Mis conocimientos en otros idiomas son rudimentarios; me cuesta muchísimo aprenderlos y apenas si poseo un saber muy mediocre de algunos, como el inglés, el francés y el portugués –soy capaz de reconocer mis mediocridades, al revés de los “todólogos” que abundan en la aldeana y promiscua Salta, acorde a lo que expresara determinado Jorge Lovisolo. Realizada la aclaración, puedo esgrimir que ese conocimiento de principiante me condujo a percibir que “reconsidered” y “revisited” son más o menos, sinónimos. Se trataría entonces, de duplicar la palabra “reconsiderado” en castellano por sus “declinaciones” en inglés, las que siendo dobles, serían no obstante, parecidas. La re visitación de Marx se diseminaría, no sería unívoca y sería por el contrario, problemática, involucrando ejes de traducción, aun cuando no se salga del castellano: hay un matiz que no es insignificante, entre “Marx reconsiderado” y “Marx revisitado”… Todavía más: no es igual escribir “Marx re considerado” que con la palabra “reconsidered” junta.

Lo otro que quise imprimirle a mi hojaldre con estas “artificialidades”, es que lo que vaya a enunciarse sobre el amigo de Engels no es tampoco unívoco y para comenzar, no lo es desde el mismo título de lo que se dirá. Mi hijito literario tiene un doble nombre, por lo que es medio esquizo y yo mismo no sé cómo llamarlo, lo que pone en jaque los temas metafísicos del “yo”, de lo “mío”, de la “propiedad”, de lo “tuyo”, de lo “propio”, de la “identidad”, etc.

Puede que todo eso suene a banalidades posestructuralistas e incluso, postmodernas, pero fueron las lecturas demasiado confiadas, demasiado directas de Marx lo que lo transformaron en una filosofía/excremento, en una metafísica (de) mierda… Y en esto, tuvo muchísimo que ver el leninismo –por eso es que no soy leninista y ¡renegaré para siempre de tamaña apuesta con(tra) el pobre Marx!

Contenido del nuevo libro

– El estrato, la obra está hilvanada por 8 capítulos y un epílogo, que es pluralizado como “EpílogoS”, con la “s” en mayúscula. Tal cual lo detallo en mi libro, la “s” del plural, frecuentemente en minúscula, se la resaltó para que la pluralidad, la diversidad, la multiplicidad, lo que en esa letra pueda haber de diseminación, no quede a modo de un complemento de “epílogo” en singular. Queremos que la “S” en mayúscula sea otra palabra que acabe tan relevante, tan notoria como el “epílogo” en singular. Es como si au fond, se hubiesen juntado sin con/junto, dos grupos de significantes. No se trata simplemente, de haber puesto el plural de una palabra en singular; se amalgamaron dos palabras, una de las cuales, la menos perceptible, la menos visible, fue teñida de mayúscula.

De los capítulos, dos son los más relevantes. El octavo, que es donde se comentan fragmentos de los cuadernos preparatorios de la tesis y donde vemos emerger ideas sorprendentes como que el dinero es una representación social, una convención que es un alucinema, un delirema, un irracionema y un obsesionema porque los individuos lo aceptan. La moneda es real porque los hombres la asumen así.

Otra noción increíble es que el Estado es una segunda naturaleza, un poder incontrolable para mujeres y varones. A partir de esa intuición, se puede hermanar más adecuadamente cierto anarquismo con lo mejor de Marx, incluso, a pesar del mismo Marx y de sus frecuentes protestas contra el anarquismo. Se aprecia también, que el socialismo tiene que ser la independencia y la liberación con respecto a los poderes que sean análogos a la naturaleza…

Desplazándonos hacia otro terreno, podemos anticipar que el amigo de Wolff establece que una reflexión materialista no está exenta de idealismo por el sólo hecho de multiplicar por doquier los ejes semánticos asociados al lexema “materia”, ya que lo concreto puede oficiar como un principio y en consecuencia, la materia deja de ser material para convertirse en algo abstracto. En esta frase se objetan no sólo el Materialismo Dialéctico y el Materialismo Histórico tal como fueron entendidos, sino que se critica implícitamente todo materialismo.

Por si no fuera suficiente lo anterior, Marx propone desiguales patrones de verdad. No habría un único parámetro de verdad, por el que, por ejemplo y para que pueda comprenderse, se contraponga lo verdadero a lo falso, sino que existirían múltiples patrones de verdad, de acuerdo al objeto que se investiga, al problema que se aborda, a la coyuntura en la que se sitúe el analista, etc. Y es que tal cual lo enunciará brillantemente Engels, el compañero ninguneado de Marx…, los parámetros de lo verdadero y lo falso son criterios morales (cf. El Anti–Dühring).

Pero lo que acabo de apretujar es nada más que una pálida reseña de lo que se cincela en torno al suegro de Lafargue, en ese agotador, maratónico capítulo.

La unidad previa, anterior –el Capítulo VII– posee dos gigantescas nociones. La primera es que el tiempo no es ni real ni ideal, sino un esquema, en especial, un esquema de la percepción para significar el devenir. No puedo extenderme alrededor del particular, pero el tiempo se asemeja bastante a la imagentiempo de Bergson y de Deleuze. Es verdaderamente, inaudito. Acá compruebo que en Marx la concepción del tiempo, por más que no haya sido sistemática en su recorrido, es sustancial para imaginar una revolución que fuese allende una distribución de la riqueza y que significara conquistar a khrónos, derrocarlo, ir más allá de él, por más que suene o aflore imposible –es que la rebelión que deseaba el suegro de Aveling, era casi inalcanzable…

La otra idea es que ningún poder –sean la ciencia, el Estado, las tradiciones, las costumbres, la verdad, lo bueno, etc.– tiene que estar por encima de las aldeanas conciencia y sabiduría. El anarquismo de Marx es de tal magnitud, que dice que contamos con el derecho de ser libres incluso, de estupideces como las de la ciencia. No hay pues, Socialismo Científico en el suegro de Longuet; las ciencias eran evaluadas como poderes nefastos, que podían negar la libertad de la conciencia a equivocarse y a seguir su propio derrotero. Es sobre todo por tamaño énfasis, que sostengo que Marx es decididamente anarquista, y que en él se ubican los elementos para congeniar el anarquismo y un marxismo que no fuera idiota.

De cuando en cuando, un leninista me dice que a lo que aspiro es a hacer lo que me dé la gana y que nadie me reproche nada; así es; de eso se trata. Entonces objetan que en tales condiciones, la lucha de masas es inviable; claro, lo es si se exige como Auto de Fe que se reniegue del principio anarquista, formulado por el amigo de Engels, de que no haya ninguna estructura por encima de lo que mi pobre yo pueda elucubrar con sus modestas fuerzas –ni Partido ni Gobierno, ni vanguardia, ni Estado, ni dioses, ni Secretario General (¡al demonio con todo esos Edipos!…).

Para concluir con el boceto de respuesta, esgrimiré que no se podía llegar a re visitar a Marx sino al final de un prolongado devenir, al borde de lustros de haberlo frecuentado, re evaluado, re escrito, re pensado, re titulado, recreado. En simultáneo, no era viable lo que estipulamos si no se diagnosticaba que el padre de Jennychen fue violentado y obligado a transformarse en marxismo: es como si hubiera habido un proceso de marxistización que lo vejó, por el que Marx se hizo sistema, dogma, metafísica, Partido, ideología, etc. En ese proceso de endurecimiento del amigo de Heine, hubo gran responsabilidad del leninismo –por ello, con el propósito de obtener un Marx del siglo XXI habría que practicar una reconstrucción de él que estuviera fuera del marxismo y que incluso, fuese hasta determinado punto, contra marxista…

En suma, para arribar a Marx hay que des sovietizarlo, desmarxistizarlo, des leninizarlo. Lo cual se consigue en parte, con un movimiento complejo que pasa por la crítica, la ciencia, la postcrítica, la posciencia, la ironía, la Literatura, etc. –no puedo volver sobre todo eso; ver https://www.salta21.com/El-Cosmos-de-Karl-Marx-en-el.html.

Pendientes

– Desde 2009 que tengo en barbecho un ensayo sobre los grupos sociales en la Inglaterra de las postrimerías del siglo XVIII y de mediados del ochocientos. Es la continuación de mi crítica a Edward Palmer Thompson, un historiador que es sopesado marxista cuando es un weberiano culturalista que “dardea” venenosamente a Marx –¿será por eso que se lo considera “marxista”?…

También de esa etapa viene un libro sobre los Manuscritos de París que a su vez, arranca de 1992, de cuando era alumno de grado y descubría maravillado, atónico a mi querido duende, a mi buen amigo Marx –tan solos, tan solos, él y yo…

Queda pendiente la obra que es una glosa fragmentaria sobre la Fenomenología del Espíritu, del viejo Titán Hegel, pensador alemán. Tendríamos entonces, 17 libros.
No sé cuándo finalizaré con todo eso Romi; es mucho trabajo y estoy más agotado que Jasón o Heracles con sus tareas…

Me voy despidiendo con un poema:

Hay

una noche

que se abisma

en el ritmo

de una pena

que se estaciona

en los colores

de un

suspiro

Ilustración de Iván Solbes

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