Jueces amenazados, justicia desbordada, y carteles transnacionales operando en la región.
Una lluviosa maƱana de primavera, Carlos Olivera Pastor vivió una escena de terror a plena luz del dĆa: al salir del Juzgado NĀŗ 2 de Jujuy, a su cargo, encontró una cabeza de humano decapitado que habĆa sido dejada al pie de su auto. āEn la tapa de la caja habĆa un numero con cinco dĆgitos, como el de un expediente judicial ācontóā, y en su interior, la cabeza de una persona, con pelo, piel, dientes y ojosā. Era septiembre del 2011 y los jueces federales de Jujuy y Salta comenzaban a alarmarse por la presencia de cĆ”rteles de narcotrĆ”fico operando en el norte del paĆs.
La región cuenta con cuatro juzgados federales que tienen mĆ”s de 50.000 causas de contrabando sin resolver, y cubren una extensión de 1.200 kilómetros de frontera a mĆ”ximas alturas con tres pasos legales āSalvador Mazza, Aguas Blancas y La Quiacaā y un sinfĆn de pasos clandestinos en una geografĆa de montaƱas, y en la actualidad con solo 350 efectivos de GendarmerĆa para cubrirla. El magistrado no pudo desterrar la imagen de su mente. Lo consideró āun claro mensaje extorsivo y mafioso del narcotrĆ”ficoā, y meses despuĆ©s pidió licencia y dejó su cargo. Hoy conduce el tribunal Fernando PoviƱa y las causas por drogas se duplicaron en el Ćŗltimo aƱo.
Aprietes. A la escalofriante amenaza se le sumaron otros cuatro aprietes a jueces y fiscales federales en la región. El secretario penal de su juzgado recibió una golpiza, y dos jueces federales y un fiscal de Salta fueron amenazados de muerte. El caso del secretario penal Federico Zurueta fue el que destapó el escĆ”ndalo de las amenazas. En octubre de 2011, cuando salĆa de su departamento en el centro de San Salvador de Jujuy, dos desconocidos lo sorprendieron en la puerta y lo golpearon brutalmente. Zurueta estaba a dos dĆas de asumir como Juez de Control provincial jujeƱo. Lo dejaron tirado en el piso y con un mensaje claro: āNo asumas como juezā. El funcionario quedó internado bajo observación durante varios dĆas. Hoy, cuando pasaron ya dos aƱos, todavĆa no asumió su cargo, al que fue elegido por concurso en la legislatura provincial.
Cuando la tragedia de Zurueta cobró relevancia pĆŗblica, salieron a la luz los casos de otros magistrados que tambiĆ©n habĆan recibido supuestas amenazas graves. Leonardo Bavio, a cargo del Juzgado Federal N° 2 de Salta, fue amenazado por telĆ©fono en el mismo momento en que, por orden suya, se demolĆa en el bajo salteƱo una casa que un grupo de narcotraficantes utilizaba de aguantadero para acopiar y distribuir droga. El fiscal federal JosĆ© Villalba recibió un susto cuando un hombre bajó de un colectivo con un machete en la mano e intentó entrar a su oficina. El policĆa que estaba en la puerta lo impidió.
Alarmados, los jueces de la CĆ”mara de Apelaciones pegaron el grito en el cielo advirtiendo sobre el rol de paĆs estratĆ©gico que comenzaba a ocupar la Argentina en la ruta del narcotrĆ”fico internacional. Pasaron dos aƱos desde las amenazas y esa misma CĆ”mara pidió reunirse con el presidente de la Corte Suprema, HernĆ”n Lorenzetti, y el secretario de Seguridad, Sergio Berni, para reconocer una āparĆ”lisis del sistema judicialā y suplicar la āintervención necesariaā ante una situación āinmanejableā, segĆŗn aseguraron en un documento.
Como consecuencia, el martes pasado la Corte Suprema de Justicia reclamó a la administración central acciones āurgentesā contra el narcotrĆ”fico tras la alerta de la Iglesia Católica sobre āel drama de la drogaā. Un dĆa despuĆ©s, los magistrados del norte del paĆs volvieron a denunciar la āfalta de infraestructura de la Justiciaā para afrontar el aumento de casos de lucha contra el narcotrĆ”fico.
El ministro de Seguridad, Arturo Puricelli admitió luego que el ācrecimiento del narcotrĆ”fico es muy grande en el paĆsā, que la frontera es āpermeableā y que el Gobierno debe āredoblar los esfuerzosā en su lucha contra este flagelo. āLa presión del narcotrĆ”fico es muy grande y muy fuerteā, sostuvo. Remarcó tambiĆ©n que el Gobierno no se enteró de la grave problemĆ”tica āpor el documento de la Iglesiaā, y consideró que ādecir que no se estĆ” trabajando en esta lucha es una falsedadā.
El jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, salió rĆ”pido a defender el accionar del Ejecutivo a travĆ©s de un cable de la Agencia TĆ©lam. āEl trabajo es constante y los resultados son contundentes, vemos todos los dĆas cómo se desbaratan bandas narcosā, sostuvo, y agregó: Y enfatizó: āEstamos yendo a fondo, con los pesos pesados y no sólo contra un chofer del camión que transporta la cocaĆnaā.
Pasos permeables. La desolada ruta 34 conecta a las ciudades fronterizas mƔs picantes con el resto de la Argentina.
El rol del Gobierno en las fronteras nunca fue consecuente con lo prometido. Ya en el 2009 el entonces ministro de Seguridad, AnĆbal FernĆ”ndez, habĆa admitido que ālos esfuerzos de Argentina contra las drogas han sido un fracasoā. Lo confesó en una conversación privada con el embajador norteamericano Anthony Wayne, y fue filtrado por WikiLeaks. La administración de Cristina FernĆ”ndez de Kirchner lanzó luego una prometedora ofensiva: el Plan Escudo Norte, una puesta en marcha de los ministerios de Defensa y Seguridad junto a las Fuerzas Armadas para radarizar y controlar las fronteras del norte argentino. Diversas fuentes consultadas coinciden en que no logró ser efectivo.
āPedimos acciones concretas porque aunque no quieran aceptarlo no han hecho nada. Necesitamos crear nuevas cĆ”rceles, nuevos órganos de justicia y de aduana, designar los jueces vacantes, mejorar el equipamiento, volver a tener los gendarmes que se llevaron a Buenos Aires, y poner escĆ”neres y radares en las fronteras; el Plan Escudo Norte tiene que ser algo mĆ”s que una presentación con bombos y platillos de la Presidentaā, se quejó ante NOTICIAS Jorge Villada, presidente de la CĆ”mara. āPor mĆ”s perdidos y colapsados que estemos no podemos dar la imagen de un Estado rendido ante el narcotrĆ”fico internacionalā, concluyó.
– Por Diego Granda – Noticias