Liliana Bellone ha nacido en Salta y allí vive. Es una escritora que ha transitado todos lo géneros. Una poeta lúcida y sutil y una narradora profusa e intensa.
Eva Perón, alumna de Nervo (2010), editada por el Congreso de la Nación, colección Bicentenario, es su cuarta novela. Por su novela Augustus, obtuvo el premio Casa de las Américas, 1993.
Todo ser es irreductible, pero cuando un ser se convierte en mito, se sacraliza, pierde humanidad.
Eva Duarte, Evita, es dificil de aprehender. Y Liliana Bellone lo sabe. Hace un enorme trabajo de investigación y con distintas voces narrativas, como susurros que van hilando anécdotas, historias, recuerdos, trata de circunscribir a este ser que ella misma sabe que se torna huidizo. Porque hubo muchas Evas: la niña frágil, que amaba la poesía y le gustaba recitar, la que jugaba bajo los paraísos con su hermano Juan. La actriz, la militante, la gran Dama, la hermana cariñosa y tierna, la esposa del general Perón, la revolucionaria, la odiada y rechazada por su origen y más que por su origen por su rebeldía, la bella durmiente… Presa de detractores y seguidores incondicionales se ha tornado inasible.
La escritura de Liliana Bellone es generosa y de intenso lirismo. Ha escrito esta novela, Eva Duarte, alumna de Nervo, desde el lugar íntimo e intuitivo de la lírica y nos ofrece a una mujer en su faz más humana. Nos ofrece su frágil y falible corazón de mujer enamorada de la acción. Una apasionada de su propio deseo: transformar el mundo en un lugar más justo, menos mezquino, más digno. Una pasión intensa hecha de entrega y militancia en la que consumió su propia vida.
Dice Joaquín De Genaro, una de la voces de esta novela polifónica: «eras el tembloroso batir de alas de la mariposa, en pugna siempre, en el límite de la vida y de la muerte, eras una y muchas a la vez, eras el deseo inaccesible y palpitante. Solamente la militancia podía calmar tu sed, sedienta mía» (página 91).
Joaquín De Genaro, personaje de ficción, era poeta y amaba a Evita. Su relato es un relato amoroso, íntimo, transido de lirismo… Él pudo ver en ella la fragilidad y la rebeldía, la mariposa nocturna ávida de libertad. «Y él recuerda el brillo de sus ojos. En esa mirada no había espacio para la mediocridad y la indecisión. Había solamente un ímpetu de vida que llameaba. Su fuego la consumió» (pág. 136)
A los seres así, consumidos por su propio deseo hasta el sacrificio, sólo el amor puede alcanzarlos. Y sólo una voz lírica puede contarlos.
Esta novela biográfica habla del amor de Evita por los desvalidos, por los abandonados. Desvalida y abandonada ella misma por un padre que tenía otra familia y otros hijos. Eva y sus hermanos eran los hijos de una relación clandestina. Pero Evita recitaba poemas «…gira, canta, recita, con su voz de cristal cascado, canta desde tu gruta, retorna, porque tu canto me ha reconciliado con Darío, tu canto me ha enseñado un pasadizo, donde ya no cantan las voces, sino la luz y los astros, el silencio y la nieve, las sombras…»
Más tarde, en sus discursos estaban sus lecturas de niña: Belisario Roldán, Andrade, Darío, Nervo, Mármol…Pero sobre todo Nervo, sus poemas configuraron su espíritu. Y en el vocabulario de los mismos estaban las palabras como marcas de la educación recibida. Pero con el tiempo, así como su manera de vestir se fue haciendo sencilla hasta el despojamiento, sus discursos incorporaron «un vocabulario propio combativo y revolucionario».
Evita se hizo a sí misma. Pensemos que cuando se fue de su casa a la gran ciudad era una adolescente. En su camino tuvo que ir mudando para lograr ser lo que fue: pura entrega. Dice en uno de sus discursos:»Yo no valgo por lo que hice, yo no valgo por lo que he renunciado; yo no valgo lo que soy ni por lo que tengo. Yo tengo una sola cosa que vale, la tengo en mi corazón, me duele en el alma, me duele en mi carne y arde en mis nervios. Es el amor por este pueblo y por Perón.»(pág. 135).
Liliana Bellone ha escrito una novela bella, valiente, con imágenes poéticas e intensas para alcanzar lo inasible de un ser. El ser de Evita. Enigmática. Combativa. Mariposa nocturna. A veces una mariposa de acero. Otras una frágil muchacha que pedía protección. Evita. Crisálida. Rosa mutable. «Gorrión helado, congelado por la pasión que le carcomía el cuerpo…» (pág. 90).
A los seres así, consumidos por su propio deseo hasta el sacrificio, sólo el amor puede alcanzarlos. Y sólo una voz lírica como la de Liliana puede contarlos.
– Nélida Cañas
Córdoba, 2011
Nélida Cañas
Nació en Arroyo Cabral, provincia de Córdoba, vivió 25 años en Jujuy. Actualmente reside en la ciudad de Córdoba. Graduada en letras, ejerció la docencia en todos los niveles. Ha publicado poesía, cuentos, ensayo, microrrelatos, crítica literaria en editoriales de Córdoba, Jujuy, Tucumán, Salta y Buenos Aires. Entre sus libros figuran: Cifras del misterio, Sitial del Vuelo, De este lado del mundo, Animal de lo desconocido (Premio Nacional de Poesía Walter Adet, Salta, 1997), Jaurías del alba, Dibujo de mujer, El agua y la greda( Mención de Honor Luis de Tejeda de Córdoba),Una palmera en el fondo del cielo, Opus Lunar, Summa Poética, Breve cielo.
Figura en importantes antologías nacionales, como Poesía del Noroeste Argentino, Siglo XX, de Santiago Sylvester, del Fondo Nacional de las Artes, La otra palabra de Angélica Gorodischer, El cuento fantástico en Jujuy de Herminia Terrón de Bellomo y otras. Colabora con notas y trabajos de crítica literaria en diarios y revistas especializadas.