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viernes, junio 5, 2026

La dignidad del trabajador hoy

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El trabajo es una actividad natural del hombre (es decir de la mujer o del varón). Desde que la historia se hace conciencia en los pueblos ya estaba presente la actividad creadora de la persona humana, ya sea para subsistir, administrar las riquezas de la naturaleza o transformar aún más el medio que lo rodea para su propio bien.

El hombre en su transitar evolutivo se va complejizando más y más siendo esto totalmente normal y previsible ya que se avanza hacia la perfección, aquí está el bien de cualquiera y por supuesto la tan anhelada felicidad. No hay felicidad plena en el mal, que es ausencia de bien; no lo hay en la imperfección, es decir, cuando existe necesidad o avidez. Entonces evolucionar es ser más buenos y perfectos y por lo tanto más felices.

El hombre sin el trabajo deja de lado su imaginación que usa para producir no sólo mercancías, sino también bienes de uso, bienes de servicio y en definitiva, realizar actos en beneficio propio y de los demás, de hecho comenzando por los más cercanos. Prácticamente se convierte en una especie de vegetal, su razón parece muerta y su voluntad sin dirección, al menos propia. De aquí las derivaciones hacia el nihilismo, la nada existencial, y a la cultura de la muerte tan asimilada por estos días donde por ejemplo, con tanta facilidad las personas se envician y acuden a la muerte como si fuera algo normal: aborto, eutanasias, suicidios, delincuencia, etc. …

En estos conceptos básicos: el trabajo es natural a la persona, para su felicidad, para seguir creando, para ser más perfectos, están las claves de la mirada actual a la realidad laboral. Sin estos componentes no se puede hablar de la dignidad del trabajador ya que en su actividad no estaría cumpliendo la finalidad que le es propia y se estaría apuntando hacia otras metas, objetivos o intereses y esto de por sí es una alienación o una mentira o simplemente un auto-engaño o engaño.

El ejercicio del trabajo se puede realizar de manera autónoma o ligado a algún tipo de actividad social, ya sea de particulares o de asociaciones conformando tipos de emprendimientos personales o empresas de asociados.

Al parecer, en la actualidad se confunde adquisición monetaria con trabajo y la plata en mano enceguece el verdadero sentido del ser laburante. Así, pues, los planes sociales son una evidencia de esta realidad. Se suman a estos los deplorables puestos laborales que tienen como fin dar al pseudo trabajador la sensación de adquirir dinero vital para su realización personal y la de los suyos. Sin embargo, toda esta falacia tiene como fin alimentar la gran bestia actual que es el mercado de consumo.

Se podría argumentar que el consumo es natural en la persona humana, pues desde antaño existen los comerciantes y las formas primitivas de intercambio de bienes, como el trueque y cosas por el estilo. Pero la verdad de esta cuestión, es que en esas épocas no existía la denigrante situación de la persona humana.

Otros dirían que todo es plata, acentuando la realidad del sistema económico en su perfil financiero y en verdad que esto es un reduccionismo de las mentes dogmáticas venidas del neoliberalismo capitalista. La economía no puede dejar de desarrollarse sin su base financiera, pero equilibrada con su base productiva y laboral. Y estas dos últimas son características propias aportadas por el trabajador.

Puede multiplicar dinero el sistema financiero, pueden producir las máquinas con su sofisticada tecnología todos los tipos de bienes materiales y de servicio que se imagine, pero la participación del hombre no puede estar ausente por más robotización u androdeización que se quiera implementar. De lo contrario, es una manera de exterminio del hombre pues ya no hace lo que le es propio desde su naturaleza por lo que pierde su dimensión natural y ya no es lo que era.

Así está el trabajador por estos tiempos, en un estado de mutación tan profunda que se puede afirmar que es un extinto más entre tantos a los que asiste impávida la persona humana como si no quisiera despertar conciencia de esta realidad nefasta que está llevando a multitudes a la nada existencial.

– Por Hugo Luis Daher

– Lectura complementaria:

El sindicalismo de estos días
http://www.salta21.com/El-sindicalismo-de-estos-dias.html

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