Nos deja exactamente el mismo día en que se cumplen siete años de la muerte del maestro Rimaudo.
Ayer, 26 de diciembre de 2012 se fue la figura física del maestro Juan Argentino Petracchini, un salteño radicado desde hace muchísimos años en San Juan desde donde diera un gran impulso a la música coral de nuestro país, fundamentalmente en su tarea de fundador y director del estupendo Coro de la Universidad de esa provincia.
Tuve el privilegio de conocerlo cuando en mis años jóvenes me desempeñaba como uno de los barítonos solistas del Coro Alter de Tucumán que dirigía el ilustre Salvador Rimaudo. Allá por los primeros años de la década de los sesenta, en una gira por ciudades cuyanas, nos tocó recalar en la capital sanjuanina. El plan era dar nuestro concierto y seguir viaje a Mendoza para el siguiente recital. A pedido del maestro Petracchini, con la aprobación del Ministro de Gobierno de esa época, nos quedamos cinco días para trabajar junto a la recientemente formada Agrupación Coral Sanjuanina de la cual nacieron innumerables grupo corales, pues el deseo era aprovechar nuestra mayor antigüedad en el canto coral y dejar lo que en el tiempo habíamos aprendido.
Posteriormente y siempre por razones artísticas, tuvimos la suerte de compartir conocimiento y hechos culturales muchas veces, en las cuales, por supuesto, se intercambiaban opiniones entre directores y entre cantantes. Un detalle curioso es el que el maestro Petracchini nos deja exactamente el mismo día en que se cumplen siete años de la muerte del maestro Rimaudo. Casi como que ambos colegas y amigos hubieran decidido reunirse en algún lugar para continuar desparramando sus virtudes de hombres cargados de bonhomía.
El maestro Petracchini condujo al Coro Universitario de San Juan durante treinta y dos años y también fue el primer director de la Escuela de Música de la Universidad Provincial Domingo Faustino Sarmiento que luego se nacionalizó y dentro de la cual se dio forma al Centro de Creación Orquestal con la Orquesta Sinfónica y al Centro de Creación Coral que desde el año 2003 lleva su nombre.
No hace mucho se llevó a cabo el último homenaje recibido por el desaparecido maestro conmemorando la creación de Coro Preuniversitario y el 40º aniversario de la actuación de Coro Mayor nada menos que en el Lincoln Center de Nueva York, sede de la Metropolitan Opera House, de la Filarmónica, del Ballet de esa ciudad y de su afamada Escuela Juilliard. La Universidad de San Juan, el pueblo de esa provincia argentina y el país, le deben a este inolvidable hombre de la música, su gratitud no solo por la tarea realizada sino por la virtuosa transmisión de los altos valores que tiene el hombre de bien.