Para mí redondeó uno de los mejores conciertos de la temporada y atención, con música de enorme valor a pesar de no ser manifestaciones sonoras centroeuropeas.
Salta, jueves 11 de agosto de 2011. Teatro Provincial. Solista: Miguel Buchhalter (violín). Orquesta Sinfónica de Salta. Director Jorge Walter Lhez. Esteban Benzecry (1970): Inti Raymi, la Fiesta del Sol de los Incas (Estreno en Salta). Luis Gianneo (1897-1968): Concierto Aymara para violín y orquesta. Silvestre Revueltas (1899-1940): La Noche de los Mayas. Aforo 80%.
Inti en lengua “quechua” significa Sol. Los incas tenían al “Inti Raymi” como uno de los más importantes festivales del Cuzco que duraba unos 15 días y señalaba no sólo la mitad del año sino que tenía relación con la naturaleza propia de la raza. Es de la época prehispánica y hasta se dice que su práctica era anterior aún a la del imperio. Son miles las personas originarias que participan de ella y sus invocaciones no son fáciles de comprender por parte del no incaico por su clara inspiración andina. Este trabajo de Esteban Benzecry nacido circunstancialmente en Portugal pero totalmente argentino, que actualmente reside en París, está basado precisamente en esta temática, pero con una instrumentación espectacular aunque terrible por sus exigencias. Son trece minutos imperdibles por su poliritmia, sus notables combinaciones instrumentales armadas con el demoledor talento del compositor argentino, abstracta o sea no programática, inspirada en estos antiguos ritos incaicos.
Gianneo fue un artista infatigable de la música. Con una abundante producción encuadrada en el neoclasicismo, su Concierto Aymara es un homenaje a la cultura indígena del Altiplano. En su mayor parte es música pentatónica, lo cual no deja de ser una limitación expresiva a pesar de lo cual gracias a su profundo conocimiento del instrumento solista, el violín, con un sonido exótico o cuando menos arcaico a nuestros oídos. En el segundo esquicio construido en el raro compás de 3 x 8 no se oculta su dulce belleza. El final en 6 x 8, es un “poco allegro” y sus temas con variaciones se extienden por las diferentes estructuras de la orquesta para terminar con pasajes virtuosísticos del violín. Tal vez podríamos observar que hubieran venido bien frases más acentuadas, con mayor impulso, pero el talentoso Buchhalter (foto de portada) prefirió un discurso sin aristas, de relativa tranquilidad, usando un fraseo seguro y sin errores.
La noche se cerró con el espectacular Revueltas. “La Noche…” emotiva, brillante y sin duda dramática tiende a resolver la conjunción del espectro sonoro latino, hasta no hace mucho tenido en el olvido pero que hoy encuentro en cualquier escenario del mundo. La producción sinfónica de Revueltas tuvo que esperar casi medio siglo ante de ser conocida gracias a su hermana Rosaura. El compositor murió muy joven (40 años) en medio de una extrema pobreza debido a su remisa y tímida personalidad, mas allá que dentro de él bullía un alto nivel artístico. Salta ya conocía su “Sensemayá” y ahora estas páginas que ya fueron grabadas por la orquesta, pero que no recuerdo haya sido hecha en vivo para el público local. El “tema y variaciones” del cuarto movimiento, desnudó una percusión imbatible liderada por la estupenda Ana Poggioli.
Final para el director. El Maestro Jorge Lhez probablemente no haya advertido la enormidad de su progreso musical desde que lo conozco allá por el año 2000. Su musicalidad, su gesto preciso, su modo de transmitir no sólo ataques, intensidades, fraseos, articulaciones sinfónicas lo están convirtiendo en un músico maduro a pesar de su juventud. Para mí, redondeó uno de los mejores conciertos de la temporada y atención, con música de enorme valor a pesar de no ser manifestaciones sonoras centroeuropeas. Loable.
Una percecpción
Cuando Jorge Lhez dijo que la música de la primera parte tenía su complejidad, no se equivocó. Ahora bien, quizás no estamos muy habituados a este tipo de conciertos porque de verdad me costó captar la música como proveniente de latinomaérica. Si la oyera sin saber qué se toca, no podría afirmar que era de este tipo, en cambio sí diría que se trata de música europea. No discuto para nada el violín de notable belleza y extremada perfección; fue exquisito, sin embargo, me resultó de una densidad absoluta esta parte: de seguro, sólo para ciertos oídos. Como que en el intermedio se necesita un café para volver a escuchar la parte II, que era más «estimulante» y con ritmos latinoamericanos.