La secuela que iniciara Mi villano favorito es la apuesta para estas vacaciones de julio en un film con técnica y estética impecable, de los directores Chris Renaud y Pierre Coffin.
La figura del más malo de todos, el villano Gru (Steve Carell) tiene ese toque de humor corrosivo necesario para que niños y adultos disfruten de esta nueva película de animación. Si bien no tiene el encanto de la primera, esta promete mucha diversión en donde los Minions se llevan el protagónico humorístico.
Pero Gru, quien no cae definitivamente en el papel del tierno padre de las niñas que acogió en su mansión: Margo (Miranda Cosgrove)), Edith (Dana Gaier) y Agnes (Elsie Fisher), tiene el tono ambivalente necesario para el equilibrio de una constante dinámica entre el deseo de ser villano y el deseo de ser el mejor padre de familia.
Lo bueno es que la propuesta de Universal Pictures e Illumination Entertainment no viene a repetir las fórmulas que consagraron a “Mi villano favorito” como un film exitoso sino que se sale de lo esperado para hacer de esta cinta una comedia de aventuras que se va reinventando a sí misma.
En escena aparece Lucy (Kristen Wiig), quien además de parecer una malvada investigadora capaz de todo, es como la agente 99 del Superagente 86. Y en todo caso, se convierte en el nuevo vínculo inesperado de Gru cuando Silas de la Liga Anti-Villanos, el jefe de Lucy, lo contrata para terminar con un nuevo y peligroso oponente.
La figura de padre se ve en alza cuando Margo pone sus ojos en Antonio (Moisés Arias) y Gru recurre a los más divertidos gadgets para lograr separarlos.
El Dr. Nefario (Rusell Brand) se ha hartado de la nueva vida de “bueno” de su jefe ex villano, quien se quiere convertir en empresario de jaleas, y rompe los esquemas con sus cortas pero eficaces apariciones.
De la época de Gru, quedó el recuerdo de El Macho, quien parece haber reaparecido camuflado en un centro de compras que se convierte en un propicio escenario de correrías y espionaje. Eduardo Pérez (Benjamin Bratt) es el rey de las fiestas, pero Gru sospecha de él y aunque hay muchos personajes puestos en la lista de «posibles», al ex villano se le ha puesto entre ceja y ceja.
Divertida, colorida, con momentos emocionantes y recargada de buenas hazañas, llega esta segunda parte que seguramente gustará, no como la primera, pero es una muy buena propuesta para degustar más allá de la edad de los espectadores. ¿El final? Es el comienzo de una nueva vida. Como en la parte I de esta secuela.