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jueves, septiembre 24, 2020

Reinterpretando a Foucault: el poder, el contrapoder y el anti poder

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Nuevo libro, nuevas preguntas, nueva discursividad, nuevo trabajo del intelecto… Un escritor salteño como el Dr. Adrián López, sumergido en la temática marxista, ahora propone volver a leer a Foucault. Una vasta producción. ¿Se anima a seguirnos?

En un fragmento de la entrevista con Adrián, dice: “En todo ese entrevero existe una denegación de proporciones bíblicas; de verdad; es una resistencia a Marx, a su palabra, muy curiosa y llamativa –en el fondo, creo que el sovietismo y el leninismo son una inmensa denegación del amigo de Engels…” En tan simples palabras, uno comprende por qué, como dice Eduardo Galeano cuando cita a la minera boliviana, “el enemigo del hombre es el miedo”.

El jueves 28 de octubre, Adrián leerá su ponencia sobre una
modificación tentativa de las “leyes” de la dialéctica, que será
efectuada desde una mirada no leninista y se realizará en la Mesa “Filosofía Política y Contemporánea”, a las 17, 30 hs., en el aula “Savic” de la Facultad de Humanidades de la UNSa.; y el viernes 29, de 17 a 19 hs., en el aula FH2, presentará uno de sus tres últimos libros. Este será elegido por el escritor-según explica en nuestra entrevista.

Sin miedo a lo incómodo

Tal como lo anunciamos a pie de página del reportaje “Una música contrasignificante” https://www.salta21.com/Una-musica-contrasignificante.html – “Arlequines y desencajes. Introducción a los problemas de una reformulación de la teoría foucaultiana del poder” –http://www.fisyp.org.ar/modules/news/article.php?storyid=537– es el libro número 13 de la larga serie que comenzaste a escribir desde 2008, ¿no?

– Sí, así es, che, Romi y la obrita está dedicada a mis estudiantes de Sociología 2007, que fueron con los que coyunturalmente, pude trabajar mejor en esa conflictiva asignatura y son los que más afinidad tuvieron conmigo.

Ocurre que casi nadie se acuerda de los alumnos, excepto para emplearlos en calidad de “mano de obra barata” en los trabajos y proyectos de investigación que se llevan adelante en la Facultad, o bien, para utilizarlos en las contiendas electorales. Recordando los estudiantes de 2007, les ofrecí un sincero homenaje a todos los alumnos de todos los cursos, de todas las carreras de la Facultad y de la universidad. Los pocos que se enteraron y que cursaron en ese glorioso año, me lo agradecieron emocionados.

Yendo hacia otros espacios, te cuento a vos y a través tuyo, a los lectores de Salta 21 que ahora los 13 libros poseen su ISBN, que es su número de identificación internacional, y su código de depósito legal, que es lo que te da como autor, el copyright… He afirmado que no me interesa el copyright pero el trámite de la Universidad de Málaga, España es completo y ellos son los que se encargan de gestionarlo.

Ahora que las obras tienen ISBN y código de depósito legal en la Biblioteca Nacional de España, los libros que faltan irán apareciendo poco a poco en la página web http://www.fisyp.org.ar/modules/tinycontent/index.php?id=8, página de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas –FISYP (http://www.fisyp.org.ar)–, Instituto que es miembro del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales –CLACSO.

El “arco” de 13 obras que comenzó con la tramitación del ISBN de mi maltratada Tesis Doctoral, culmina con un escrito breve acerca de Foucault que data de 1992, que fue también un año muy prolífico para mí, siendo todavía estudiante de grado. Es de esa época el libro pendiente sobre los “Manuscritos de 1844” de Karl Heinrich Mordejái Marx Levy o más secamente, Karl Marx, que interrumpí en su traslado a computadora para dedicarme a tipear dos obras asociadas con mi etapa de alumno de grado, a las que ya mencioné en la entrevista aludida al principio: un escrito sobre la Tesis Doctoral de Marx y otro acerca de la inabordable “Fenomenología del Espíritu”, de Hegel, filósofo alemán que murió en 1831.

Como te podrás imaginar, quedé exhausto luego de semejante periplo y en consecuencia, los dos últimos libros citados van medio lentos; saldrán cuando lo dioses lo dispongan –pasa que cuando me siento en mi vieja máquina a escribir, ya lo hago por cortos periodos y casi a desgano, lo que no es bueno e indica determinado cansancio…

Escribir es algo placentero para mí, pero es algo muy laborioso y costoso; te consume horas de sueño; te provoca hambre, incomodidad mientras vas escribiendo, a raíz de la postura que debés conservar por largas horas, etc. Es realmente, un trabajo muy duro y que si se lo concreta a fondo y a conciencia, te agota, a pesar que te traiga inmensas alegrías. A mí, por ejemplo, mis hijitos literarios me emocionaron muchísimo cuando los vi impresos y encuadernados, ordenaditos uno al lado del otro en la biblioteca que está en mi modesta habitación. Mas, para obtener esa cuota de placer hay que sudarla; no todo es “liviana” inspiración (risas)…

¿De qué trata la obra sobre el intelectual francés?

– Te puedo decir que Foucault es un pensador incómodo para cierto marxismo y para determinados marxistas. En más de una ocasión, fue provocador, hasta irritante con las cosas que afirmaba sobre Marx y el marxismo, pero sin duda es un intelectual de fuste y al que debemos conocer y no podemos soslayar –igual sucede con Deleuze, Guattari, Derrida, etc.; son pensadores que no nos podemos dar el lujo de ignorar encogiéndonos de hombros, por más que no estemos de acuerdo con muchas de sus hipótesis (de hecho, yo no comparto todo lo que dicen…, en particular, con relación al amigo de Engels).

Aunque a esto no lo expreso en “Arlequines y desencajes…” y sí en mi Tesis Doctoral y en “Alucinar (en) los intersticios…” –http://www.fisyp.org.ar/modules/tinycontent/index.php?id=8–, Foucault, enojado con Derrida, no conocía lo suficiente a Marx para decir de él lo que afirmó tan livianamente en “Las palabras y las cosas…”. Como la mayoría de los que luego se convirtieron en posmodernos, Foucault tenía un conocimiento elemental, rudimentario, muy introductorio y mediatizado del pensamiento del suegro de Aveling. Además, fueron más lectores de Hegel, Husserl, Nietzsche y Heidegger que de Marx, tal cual lo consigna un documentado biógrafo del alejado de Derrida, llamado Eribon. En general, Foucault sabía del amigo de Engels lo que había cristalizado de él Lenin, el leninismo y en especial, el sovietismo de la época, por lo que los desmanes contra Marx son en realidad, contra el sovietismo y el leninismo del PC francés. Incluso, apuntan más o menos en clave, a Sartre en lugar de al suegro de Longuet.

Ocurrió que en zonas periféricas como América Latina, eso no se difundió lo necesario y las “críticas” basadas en el repudio al sovietismo, al leninismo, a Sartre y a Lenin, pasaron como una deconstrucción directa a Marx. Pero ese peculiar olvido, de lo cual habría que efectuar una arqueología, una genealogía y una deconstrucción pacientes, que me es imposible concretar en el estrecho marco de un encuentro como el que tenemos…, se olvidó al cabo, también en Francia y los posmodernos, que son distintos a los postestructuralistas, contribuyeron a hacer que los asertos del sovietismo, de Lenin, Althusser y Sartre, fueran tomados por los dichos de Marx mismo. En todo ese entrevero existe una denegación de proporciones bíblicas; de verdad; es una resistencia a Marx, a su palabra, muy curiosa y llamativa –en el fondo, creo que el sovietismo y el leninismo son una inmensa denegación del amigo de Engels, repudio que es bastante difícil de desmantelar, al punto que los leninistas se ofenden cuando oyen que es impostergable dejar de lado a Lenin, el sovietismo y el leninismo para poder acercarse en serio a Marx (Lenin, el sovietismo y el leninismo marxdenegaron a Marx… –esto sirve para que los recalcitrantes, me acusen de ser un factor disolvente de la “unidad”, de ser un cretino que ataca la izquierda, de ser un provocador “loquito”, etc., etc.–).

Por lo demás, Foucault es weberiano, aunque él se oponga una que otra vez a Weber y se reivindique sadeano y nietzscheano.

No obstante, allende esas limitaciones de Foucault, que uno bien puede no repetir…, es viable compaginar la visión del poder del francés con determinada versión del pensamiento de Marx, que es lo que apenas insinúo en mi palimpsesto. La operatoria exige tanto una reinterpretación del compañero de Engels, cuanto una relectura del enemistado con Derrida: a lo primero creo que lo logré con la mayoría de mis 13 obras; lo segundo es lo que intento con respecto a Foucault.

En ese terreno, el gran desafío era enunciar con relación al alejado de Derrida algo que fuera más allá de lo que había escrito Deleuze en su imponente “Foucault”, precisamente. Es lo que procuré realizar con una suerte de “diccionario” de términos marginales aunque frecuentes en el francés, al menos, en una de sus obras –“Vigilar y castigar…” A partir de ese “vocabulario” de Foucault, se puede reinterpretar su teoría del funcionamiento de las redes, juegos y estrategias de poder.

En la lectura algo “psicoanalítica” del francés, me auxilió la Semiótica (teoría de la enunciación, de los discursos, etc.), el Psicoanálisis y una larga experiencia con los libros de Foucault mismo, así como la destreza acumulada con las desconocidas obras de mi buen amigo Marx. El entrenamiento para revelar, para explicitar lo no dicho, lo sobreentendido, etc. que adquirí con el suegro de Lafargue, me posibilitó avanzar en la ardua empresa con el alejado de Derrida. Sin embargo, ni la Semiótica ni el Psicoanálisis se traen a escena de una forma “cruda”, de manera de “destripar” al pobre Foucault con un análisis greimasiano de “semántica estructural”; las teorías están implícitas y permanecen en la “cocina” de la investigación y no afloran en el libro mismo, quitándole gracia.

Empero, me permito situar la Semiótica que empleo en la ocasión: es una Semiótica “contrasignificante” y “postsignificante”, acorde a una temprana terminología que acuñamos junto a la Prof. Amalia Carrique, siguiendo a Deleuze y Guattari. Lo “contrasignificante” por antonomasia es la música, en particular, el jazz –el 10 de setiembre, tuve la oportunidad de disfrutar de un recital del grupo Niebla, en el Colegio de Profesionales de Ciencias Económicas, Belgrano al 1400, y recordé cuánto del jazz, al decir del “Vasco” Gorostiague, no se puede expresar en palabras, en significantes. Obviamente, lo contrasignificante posee ya algo de pos significante, de más allá del Imperio de los significantes amos, como expresaríamos desde el Psicoanálisis de raigambre lacaniana.

Otro aspecto de mi trabajo es que es en alguna escala, continuación de un artículo acerca del funcionamiento del poder en el capitalismo massmediatizado, publicado con evaluación favorable en la Revista “Opción” de la República Bolivariana de Venezuela http://www.scielo.org.ve/pdf/op/v24n56/art05.pdf . Esa investigación es a su vez, una reformulación de un texto de 1992; allí profiero que a la dinámica de las sociedades de control “al aire libre” de la que habla uno de los “últimos” Foucault, le sigue actualmente, una operatoria fantasmal, fantasmática, “no presente” del poder que consiste en que los poderes son más poderosos cuando parecen no existir, cuando se cree que se está bajo determinado régimen de “libertad” –por ejemplo, en la era Internet… En simultáneo, esa “nueva” lógica del poder muestra que en realidad, el poder siempre fue fantasmal, fantasmático y por eso, existe una reinterpretación de Foucault en mi joven y osado escrito, editado años después de su temprana elucubración.

Aquella dinámica algo inédita, tiene una fatal consecuencia, que es la de que hay poder, poderes por todas partes, en especial, allí donde se imagina que no, que ya no existen poderes. El contrapeso de ese corolario es que los subalternos pueden ejercer un contrapoder, un anti poder que también se “derrama”, se “chorrea” por todas partes y que es más o menos, inmanejable, incontrolable, felizmente anarquista y anarquizante.

Es que el enemistado con Derrida y tal cual lo digo en “Alucinar (en) los intersticios…” fue, junto a Deleuze y Guattari, una de mis tempranas lecturas, antes incluso que Marx –al que conocí alrededor de mis 20 años…–, el que me llevó luego a Derrida y a profundizar en Freud y Lacan, entre otros. Desde mis 18 que sigo al intelectual francés, o sea, hace más de 22 largos años, Romi. Es suficiente tiempo como para intentar una propuesta algo original en torno a Foucault, ¿no?

… sobre el título de tu obra: ¿por qué “Arlequines”…?

– A causa de lo que te vengo comentando, dado que en el libro existen múltiples vertientes, innumerables “retazos” de teorías, de experiencias, de cavilaciones. Hay algo “musical” también –en esa increíble sesión de jazz del grupo Niebla y de otros artistas, había un batero, conocido como “Zapato” o el “Viejo” que se salía de escena y ocasionaba que los que tocaban a su alrededor, también se salieran del marco, diseminándose, esparciéndose por doquier, a causa de la fuerza, de la pasión con la que tocaba el batero, con el cual tuve el privilegio de compartir unos vinitos. Hubiera deseado escribir como él toca la batería; haciendo saltar por los aires las palabras, quebrándolas, derramándolas sin poder ser encarceladas ni siquiera por la formalibro.

“Dalilo Vica”, que suele tipear sus comentarios en Salta 21 , me comentó esperanzado que ojalita en el futuro, pueda asistir a una presentación de unos de mis hijitos literarios, en formato papel. La desventaja de ese formato es que no posibilita el “fuera de marco” del que venimos charlando, que sí se presenta como alternativa en la edición digital.

¿Qué viene después de “Arlequines”?

– Por de pronto, aparte de escribir las otras dos obras que tengo pendientes de pasar en limpio y que ya mencioné, se acerca un Congreso académico a fines de octubre. Son las “IV Jornadas de la Escuela de Filosofía”, que se harán del 28 al 30 de octubre. Allí, además de leer un trabajo que hablará de una modificación tentativa de las “leyes” de la dialéctica, desde una perspectiva no leninista y no engelsiana de tales reglas, para evitar caer en un Materialismo Dialéctico que me parece sumamente peligroso… –no puedo explicar lo que enuncio ahora–, debieran haber sido presentados tres de mis últimos libros. Antes de continuar aclaro que la ponencia se leerá, según el Cronograma que me enviaron, el jueves 28 de octubre, en la Mesa “Filosofía Política y Contemporánea”, a partir de las 17, 30 hs., en un aula que está en la Facultad de Humanidades y que se llama “Savic”.

Bien; retornando al asunto de la presentación de tres de mis últimas obras, te cuento que a pesar de haber solicitado con tiempo y por escrito el permiso y el espacio para la presentación aludida, los Organizadores parece que decidieron o que solamente presente un libro, o que presente las tres obras un mismo día, lo que es una completa desprolijidad. Enuncio lo que digo porque en el Cronograma, se prevé que la presentación (en singular) sea para el viernes 29, de 17 a 19 hs., en el aula FH2, que está cerca de donde atiende el gremio ADIUNSa., en el edificio de la universidad que tiene una cúpula en su cima. Originariamente, los tres libros eran:

“Alucinar (en) los intersticios…” –el texto puede encontrarse en http://www.fisyp.org.ar/modules/tinycontent/index.php?id=8;

“Her/idas y misceláneas. Los perfiles de Marx, tomo I” –el palimpsesto puede abrirse en http://www.fisyp.org.ar/WEBFISYP/Herids.pdf;

“Duendes, apostillas y comentarios. Los perfiles de Marx, vol. III” –la obra puede ubicarse en http://www.fisyp.org.ar/WEBFISYP/Duends.pdf.

A causa de lo que acaba de suceder, me veré en la situación de elegir de entre los tres libros y decidir cuál de ellos, presentaré, lo que acarrea una serie de inconvenientes, como el de tener que disculparme avergonzado, con quienes iban a hacerse cargo de la presentación…

Ojo que todo puede haberse debido a un error involuntario, pero lo cierto es que conmigo y en la universidad, siempre o casi siempre, acontece algo; pasan cosas “raras”…

Desplazándonos hacia otro eje algo más placentero, recientemente y como para despedirme, informo que en la FISYP se publicó el artículo “Esbozo para un posible estudio de los vínculos entre la dinámica de la historia y la teoría de juegos”, el cual puede consultarse en http://www.fisyp.org.ar/modules/news/article.php?storyid=553.

2 COMENTARIOS

  1. Reinterpretando a Foucault: el poder, el contrapoder y el anti poder
    Adrian, un abrazo grande de uno de tus alumnos de 2007. Aquellos que citaste en tu primera clase de 2008, para decirles con gran emoción que te habían ayudado a “despertar tu lucidez”. Esos gestos, como el de la dedicatoria de este ultimo libro, son impagables.

    • Gracias a vos, a Uds…
      Entre mi alergia, el asma, los noticieros, los análisis políticos por la muerte del ex Presidente, la Noche de Brujas y demás, ya estaba medio entristecido por el silencio de los estudiantes a los que les había dedicado uno de mis últimos libros, editados digitalmente en la Universidad de Málaga, España, hasta que al fin, Ramiro, a quien creo conocerlo…, dio señales de vida, lo que alegró mis días que idénticos transcurren (Roberto Acebo dixit).

      Si bien son gestos que uno hace porque sí, sin aguardar nada o muy poco del otro lado, de la otra frontera, de la otra orilla, del otro margen, de los otros marginados, excluidos, marginales, pensaba que ya ni siquiera importaba a nadie o a casi nadie, que un docente homenajeara a los alumnos, sin mediar en ello, ni intereses electorales, ni intereses de ninguna clase (a pesar que Bourdieu nos advierta que no existen actos desinteresados…).

      No es de mera circunstancia que haya dicho aquella vez, emocionado, sí, que son los estudiantes, los subalternos en general, los que remueven, despiertan, conmueven, etc. la lucidez, escasa o mucha, en uno, que está rodeado de oscuridad, de sombras negras sombras, de insultos, de ignominia y de soledad.

      Un abrazo, Ramiro. Que los dioses repartan suerte…

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