Los dispuso el gobierno salteño. Son los acusados de torturar a los tres imputados para que se incriminen en los homicidios de Cassandre Bouvier y Houria Moumni.
El gobierno de Salta separó de sus cargos a 21 policías que participaron de la investigación sobre el crimen de las turistas francesas, perpetrado en 2011, y fueron acusados de torturar a los imputados para que se incriminen.
Fuentes oficiales difundieron que los policías fueron apartados de sus puestos para evitar que entorpezcan la investigación por abusos policiales que se realiza en el juzgado de instrucción número uno, a cargo de Pablo Arancibia, desde 2011.
El 2 de junio la sala segunda del Tribunal de Juicio de Salta condenó por el crimen de las turistas francesas Cassandre Bouvier y Houria Moumni a Gustavo Lasi, y absolvió a Daniel Vilte Laxi y Santos Clemente Vera.
Los tres habían denunciado que efectivos de la policía los golpearon para que se declaren culpables cuando quedaron detenidos. Vilte Laxi y Vera reafirmaron sus acusaciones en los últimos días, después de salir de la cárcel.
«Me torturaron en la Brigada de Investigaciones. Me decían que me haga cargo para que no mataran a mi familia», aseguró Daniel Vilte Laxi en entrevistas con los medios de comunicación.
«Me pegaron cuando me detuvieron y me siguieron pegando en la Brigada de Investigaciones para que dijera que había sido yo», coincidió Santos Clemente Vera.
Los policías fueron separados de sus cargos por la resolución 12.272, del 5 de junio, y tuvieron que entregar sus armas reglamentarias hasta que finalice la investigación. La causa que los involucra está caratulada como «apremios ilegales agravados por el uso de la violencia».
Dos de los jueces de la sala segunda del Tribunal de Juicio de Salta dejaron en libertad a Vilte Laxi y a Vera por el beneficio de la duda, y el tercer magistrado les concedió la absolución «lisa y llana».
Marcelo Arancibia, abogado de Vilte Laxi, informó ayer que presentará una denuncia por daños contra el Estado por los casi tres años que pasó preso su defendido. Roberto Reyes, representante de Vera, había anticipado horas después del fallo por el crimen de las turistas que su intención era iniciarle un juicio al Estado.
– Fuente: DyN
– NdR: esto es verdaderamente una chantada. Ningún policía actúa sin órdenes. Los que las dieron, ¿por qué no caen? Además, el caso es una burla, un solo tipo no violó y mató a dos mujeres. Nos toman por estúpidos pero nadie les cree, ni al juicio cirquero que hicieron ni a las sucesivas maniobras de torpes que se sucedieron unas tras otras. Absurdo, ridículo y corrupto es este caso teñido de sombras. Aún, sin resolverse.
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Separan a 21 policías que investigaron el crimen de las francesas, ¿y los jefes?
Ya hemos visto que los canas son capaces de cualquier cosa. No olvidarè nunca la «Tarde de los «Lapices», cuando, por ordenes de Romero y sin mediar motivo alguno, los polìcias cargaròn, con palos, bombas de estruendo, bombas de gas lacrimògeno y patadas, contra los docentes, sus hijos, e incluso contra transeuntes que no tenìan nada que ver con los reclamos de los docentes y què pasaban por allì. Yo estaba haciendo compras en la galerìa, al empezar la represiòn, cerraròn las rejas y, con otros muchos, quedamos adentro, a salvo de la horda policial, pero viendo todo lo què ocurrìa al frente, en la plaza.
A los policìas salteños les encanta descargar sus complejos y su bronca (supongo que por el maltrato a què son sometidos por sus superiores) sobre gente de condiciòn tan humilde como la de ellos. Se ensañan sobre ese tipo de ciudadanos. Es como si odiaran a sus espejos por reflejar su propia imàgen. Sin embargo, si hay algo què no harìan nunca es accionar brutalmente sin haber recibido ordenes de algun superior. Por tanto, en el caso particular de los policìas hoy embretados, es imposible que hayan operado sin haber recibido òrdenes de arriba, y bièn arriba, en la escala de mando.
Todo indica què lo que ocurriò fue, mas o menos, lo siguiente. En cuanto se enterò del asesinato de las ciudadanas francesas, el ex Presidente de Francia, Sarkozy, bombardeò a telefonasos a Cristina, exigiendo, tal vez a los gritos – dada la condiciòn de matòn del tipo-, que el hecho se aclare ya. La Kirshner, a su vez, hizo exactamente lo mismo con Urtubey. En vista de eso, los chupa…… de siempre, mandaròn a los canas a «buscar» (què no a encontrarlos tras una investigaciòn) culpables. Con esas ordenes en sus manos, y solo entonces, los policìas salieròn a peinar toda la zona de San Lorenzo; lugar donde podìan suponer, vivìan y medraban los potenciales culpables. Es importante notar què, los policìas, a pesar de lo reducido de su formaciòn, se dieròn cuenta la violaciòn no podìa haberse hacho por una sola persona, como se postulò durante el juìcio. En efecto, no es difìcil pensar què, ni un vikingo borracho y con un hacha, saldrìa a violar a dos mujeres fornidas a la vez. Con ese razonamiento en mente, lo què hicieròn los canas no fue una bùsqueda, sino una cacerìa humana con red. Se metieròn a todas partes y amenazaròn a quièn pillaban en su camino. Al final, tuvieròn la «suerte», de toparse con los tres que resultaròn imputados.
Como lo contò Laxi en un programa televisivo, a èl, ni bièn lo metieròn en el celular, ya lo comenzaròn a golpear y no pararòn de hacerlo hasta llegar a la Alcaidìa. Allì, los policìas se dieròn un «merecido descanso» y despuès volvieròn a su honorable trabajo. Como son una luz desde el punto de vista de su Cociente Intelectual, se dieròn cuenta que Laxi, ante la tortura, podìa gritar de dolor. Entonces les vino a la cabeza dos brillantes idèas: una, la de encapucharse y dos, la de traèr un equipo de sonido de alta potencia, ponerlo a sonar al màximo y, recièn continuar con su honorable trabajo. O sea, con la tarèa que les habìa encomendado algùn Señor de los Cielos. Debe tratarse del Espìritu Santo, ya què, hasta ahora, de èl no se habla y no parece tener existencia terrena. Tal vez estè viendo el mundial, en una de las primeras filas del Estadiò de Maracanà y despuès de haber pagado los 10.000 pericos què cuesta un asiento allì.