La iniciativa se debate en la Legislatura y quiere impedir la venta de réplicas de armas y otros elementos bélicos. Además, prevé un «plan canje» para la entrega de este tipo de juegos que tenga la gente en su casa.
Con la violencia no se juega. Esa parece ser la premisa de un proyecto de ley que apunta a prohibir la fabricación, distribución y venta de juguetes que simulen cualquier tipo de armamento bélico en el ámbito de la Ciudad.
Se enmarcan en este concepto armas de fuego, armas blancas u otras piezas que por su uso inciten a reacciones virulentas.
De acuerdo con sus impulso- res, Claudio Presman y Rubén Campos, la idea madre es erradicar la violencia en la sociedad desde su raíz: los chicos. «Formar el espíritu de niños inocentes con réplicas de armas no es más que educar con el ejemplo de la violencia a quienes debemos preparar para la paz», se enuncia en uno de los fundamentos que ya descansan en manos de la Comisión de Desarrollo Económico de la Legislatura. «Lo bueno es generar debates para modificar aspectos malos que surgen en lo cotidiano», añade Presman.
Para quienes infrinjan las disposiciones de la norma, el texto plantea multas que ascienden hasta los 50 mil pesos, el decomiso de la mercadería y la clausura del establecimiento en caso de reincidencia. Y en las jugueterías, donde las armas deberán brillar por su ausencia, se exigirá un cartel visible con la siguiente leyenda: «Los juguetes deben estar concebidos para promover la paz. Queda prohibida la comercialización de juguetes que sean réplicas de armas de fuego y de carácter bélico».
¿Qué ocurrirá con aquellos divertimentos en poder de los particulares? La iniciativa propone que, en el plazo de un año a partir de la promulgación de la ley, la autoridad de aplicación designada, en conjunto con el Ministerio de Educación porteño, tendrá que implementar un plan tendiente a la recuperación y canje de la mayor cantidad de elementos bélicos. Sería un acuerdo similar al que se realizó con armas reales en el marco del desarme voluntario, a cambio de diversos beneficios. Entiéndase beneficios, en este caso, por libros o entretenimientos que promuevan el desarrollo de actividades pacíficas como un juego de mesa o una pelota de fútbol.
De lo que no se ocupa el proyecto es de los juegos electrónicos, que recrean peleas callejeras y hasta guerras; un aspecto a tener en cuenta en tiempos signados por la tecnología. En este punto, Campos es flexible: «No está contemplado, pero es posible cambiar la ley y agregar un artículo. Ya lo pensamos».
– La Razón
Un proyecto busca prohibir los juguetes violentos
La no violencia se logrará con la eliminación de simples juguetes que replican armas de todo tipo?.Me parece demasiada ingenuidad, o en realidad demasiados intereses EN JUEGO. Por eso se EXCLUYEN los juegos electrónicos, en los que se reproducen de modo escalofriante, la mayor diversidad de peleas, guerras e invasiones, que los niños, y los no tanto, por horas de horas recrean, concluyendo el «simple juego» con la mirada alucinada, el seño adusto, y una agresividad indisimuable. Muchos despùes de jugar siete horas en estos juegos, ASESINARON A LA ABUELA, Y LA TIENEN EN EL ROPERO ¡Claro! tocar esos intereses debe costar mas caro que el simple canje pacifista de juguetes.
Recuerdo mi niñez, repleta de Lassis, Rin tin Tin, Jimh West, La Ponderosa, Maverick, y las pistolas, rifles y arcos con flecha con lo que nos divertíamos a la siesta, sin importar el sexo de quien las blandiera intentantdo reproducir la escena bélica. La verdad, no creo que mi generación haya sido violenta. Todo lo contrario, nos gustaban los hippies, el amor y la vida, y no intentabamos sucidarnos, salvo cuando en las guitarreadas algun apuesto muchacho, EL QUE NOS GUSTABA A MORIR, cantaba Yesterday con una voz espantosa, mezcla del cambio hormonal, la desafinación y el odio por la escala musical propia de conservatorios.
Luego advino la televisión basura,Tinelli y su perverso bailando por un sueño, (prefiero ser insomne) los referentes tipo Fort,( que Fort-aleza poder bancarlo) Moria Casan, la Marengo, y tantas atrocidades que se ven por los canales de TV por cable o tierra en «horario de protección del menor». La estupidazación de la humanidad, que es violencia extrema.
A los cinco años, las nenas quieren ser como Valeria Maza, en el mejor de los casos, o la vedette de turno, y se convierte en una anorexica sin remedio. Los varones, intentan cortar las «polleritas de las amigas del barrio», y bardear a todo el que sea diferente. Imitan los patéticos conflictos armados en el escenario de la evidente violencia mediatica, y para colmo en el propio hogar, la violencia familiar se ha instalado, para no irse. No tienen futuro, proyecto, compromiso, que no sea el vivir el hoy y a como de lugar. Son Emos, Punk, o lo que sea, llenos de pirsen y tatuajes para que no se los reconozca en un lugar social donde ya no tienen cabida, y se han convertido en un dibujo mas que en un cuerpo humano, ante la indiferencia de nosotros los adultos. Y pretendemos que la pacificación se logrará prohibiendo juguetes bélicos?!!!!! ¿Y que hacemos mientras tanto, en el año de prueba de la ley, con la pobreza, la exclusión social, la falta de trabajo de la familia, los niños abandonados, los padres abandónicos, los adulteros aplaudidos y las sometidas «nominadas» al silencio???
La paz social es un tema serio, vale mucho más que la industria del juguete, y por cierto se vincula con la redistribución de la riqueza, porque de otro modo el capitalismo salvaje, inventará nuevos medios de distraer a los oprimidos para obnubilarles la conciencia de clase.
Yo por las dudas, decomisaré la escopeta y el arco con los que en la infancia jugaba a ser Roobin Houd, o Chayane, porque estoy segura que me hará a mí y a mis hijos, mucho menos mal que la televisión actual, y la tinelización de la vida cotidiana.
Digo, siendo un tema legal tan trascendente, ¿no sería oportuno consultar al pulpo Paul? O a la mejor un debate en el senado de cada provincia, para respetar el federalismo?