Conferencia de agradecimiento por el premio Morris B. Abram Human Rights Award, que le fue concedido a Pilar Rahola el dia 5 de abril en Ginebra, por la organización UN Watch.
Estimados amigos, buenas noches.
āZog Nit Keyn Mol!ā āNunca digas que esta senda es la finalā⦠AsĆ empieza el himno de los partisanos del gueto de Varsovia, cuya heroica lucha enaltece el alma humana. Al saber que tendrĆa el honor de recibir el premio que lleva el nombre de Morris Berthold Abram, el gran luchador de los derechos humanos, recordĆ© la belleza de este triste himno. ĀæQuĆ© debĆa pensar Morris Abram cuando formó parte del Tribunal de Nüremberg y los tuvo allĆ, cerca, ese conjunto de seres humanos convertidos en una masa informe, criminal y malvada? QuizĆ”s pensó en el silencio de los buenos, no en vano las mayores crueldades del mundo no se han edificado sobre la maldad de los malos, sino sobre el pesado silencio de los buenos.
Sobre el silencio, sobre la indiferencia y sobre la traición. ĀæCuĆ”ntas traiciones a los derechos humanos y cuĆ”nto silencio acumulan nuestras sociedades libres, nuestros intelectuales, nuestras organizaciones? Miren el magnĆfico ejemplo de Libia. ĀæNos preocupaban los derechos humanos cuando le dĆ”bamos la mano a Gadafi, lo invitĆ”bamos a las fiestas y le vendĆamos nuestros juguetes bĆ©licos? No. Gadafi sólo nos ha preocupado cuando ha puesto en peligro nuestra estabilidad energĆ©tica. Y es que un dictador en el poder es un amigo, pero un dictador derrotado, es un dictador. Traición y silencio. Miren el silencio y la traición a los derechos que proyectamos sobre las dictaduras del petro-Islam, con sus mujeres esclavas, sus leyes tirĆ”nicas, su odio a la libertad. Miren los miles de muertos por la tiranĆa sudanesa, ĀæA quiĆ©n importan? Miren la locura de IrĆ”n, avanzando en su carrera nuclear para poder asesinar masivamente ĀæDonde estĆ”n los ruidosos antiisraelĆes que vociferan su solidaridad con las vĆctimas en las calles del mundo, ante estas atrocidades? ĀæPor quĆ© no se pasean con sus flotillas de la libertad por las costas iranĆes, por las de Arabia Saudita, por las de Siria? Y la magnĆfica ONU. ĀæPor quĆ© mantiene a algunas de las dictaduras mĆ”s feroces en sus Consejo de Derechos Humanos? Silencio y traición. Y asĆ miles de vĆctimas lloran su tragedia al margen de los focos, de las pancartas, de las manifestaciones, de las resoluciones de Naciones Unidas.
Es por ello, estimados amigos de UNWatch, que agradezco enormemente el galardón que hoy me ofrecen. Porque lo interpreto como un premio contra el silencio, contra la indiferencia y contra la traición. Los premiados que me han precedido honran la memoria de Morris Abram con una categorĆa que no alcanzo y solo puedo sentirme orgullosa de pertenecer a la misma lista de personas como la iranĆ Nazanin Afshin-Jam, o la ruandesa Esther Mujawayo o la afgana Massouda Jalal, valientes mujeres de nuestro tiempo, autĆ©nticas Nelson Mandelas femeninas que han alzado su voz contra el miedo y contra la tiranĆa. Soy una humilde seguidora de su legado y de su compromiso, convencida de que las mujeres del siglo XXI seremos las grandes portadoras de la bandera de la libertad.
PermĆtanme que les explique por quĆ© estoy aquĆ, en esta encrucijada de causas que me animan a alzar la voz. Primero, porque la Ćŗnica condición moral de un intelectual, es la del compromiso. Pero no el compromiso fĆ”cil con las pancartas y las consignas previsibles, sino con los valores que nos configuran como civilización. Un compromiso contra los tiranos. Pero tambiĆ©n contra los amigos que prefieren mirar hacia otro lado y disparar a las dianas fĆ”ciles, porque el miedo o el prejuicio les impiden saber quiĆ©nes son los verdaderos enemigos. Es un compromiso con los valores que nacieron en el primer texto fundacional de nuestra historia moderna, las Tablas de la Ley, el inicio de la modernidad. Y siguiendo el hilo rojo de esas Tablas, continuaron con el Derecho Romano, charlaron con Spinoza, construyeron la Ilustración y aterrizaron en la Carta de Derechos Humanos. Ese es el compromiso moral de nuestros tiempos: la defensa de los valores de nuestra civilización. Es el compromiso de Irena Sendler, de Morris Abram, de Baruj Tenembaum, de Nazanin, Esther o Massouda, no importa la religión o la cultura, porque nos unen esos mismos valores⦠Y sin ese compromiso, nuestra sociedad no existirĆa. Aprovecho, pues, este extraordinario honor que me otorga UNWatch para denunciar a todos aquellos colegas del mundo de las ideas y del periodismo que callan ante la esclavitud de la mujer en el Islam, ante la persecución de los homosexuales, de los cristianos, de los librepensadores, ante las ideas totalitarias que pueblan el planeta. Y mientras callan contra las dictaduras y sus tiranos, chillan contra dos grandes democracias, quizĆ”s porque gritar, por ejemplo, contra Israel o contra Estados Unidos sale gratis. De hecho, contra Israel se vive mejor. Pero alzar la voz contra el Islam fundamentalista, eso sĆ que resulta un compromiso de riesgo.
TambiĆ©n estoy aquĆ porque creo que los valores de la libertad estĆ”n amenazados por una ideologĆa totalitaria que nos ha declarado abiertamente la guerra. Y no hablo de una religión o de una cultura, sino de una ideologĆa, la del islamismo fundamentalista. Si en el siglo XX la humanidad tuvo que enfrentarse al reto totalitario del estalinismo y del nazismo, el siglo XXI se enfrenta a una ideologĆa de muerte que contamina a miles de cerebros y mata a miles de personas. Y no solo se trata de organizaciones terroristas escondidas en las montaƱas del mundo. TambiĆ©n se trata de paĆses felizmente sentados en la Asamblea General de la ONU, y cuya maldad legal esclaviza a sus ciudadanos, mientras financia por todo el mundo a imanes fanĆ”ticos. Es una ideologĆa que utiliza y vampiriza la tecnologĆa del siglo XXI pero que aspira a volver a la Edad Media, y que usa nuestra democracia para intentar destruirla. Soy una mujer libre de un paĆs libre, pero a mi lado millones de mujeres no pueden amar a quien quieren, pueden ser mutiladas genitalmente, lapidadas, marcadas con Ć”cido, abusadas, despreciadas, sometidas a la maldad feudal. Esa ideologĆa que las odia, nos odia a todos, porque odia la libertad. Este premio lo dedico a ellas, a las mujeres encarceladas en los burkas de unas leyes malvadas. Los paĆses que las esclavizan, se sientan tranquilamente en la ONU, nadie les monta manifestaciones en contra y hasta forman parte del Consejo de Derechos Humanos. AlgĆŗn dĆa tendremos que preguntarnos a dónde fue a parar el sueƱo de Eleanor Roosevelt de una Liga de Naciones que tenĆa que garantizar la libertad de los pueblos. Hoy la ONU es todo lo contrario, es el blanqueador de las oscuras entraƱas de muchas dictaduras.
Estoy aquĆ porque no creo en el choque de civilizaciones, pero creo en el choque histórico entre civilización y barbarie, y creo tambiĆ©n que estamos en un momento delicado y trascendente. Estoy aquĆ porque amo a los disidentes de la dictadura iranĆ, pero odio a los bĆ”rbaros que gobiernan IrĆ”n. Porque amo a los intelectuales, los estudiantes, los jóvenes egipcios, pero temo a los musulmanes fanĆ”ticos que quieren usar sus revueltas para instaurar leyes feudales. Estoy aquĆ porque amo a todas las religiones, pero lucho contra aquellos que usan a Dios para el odio, el fanatismo y la muerte. Y el riesgo de contaminar a miles de cerebros que habitan en Europa, o en AmĆ©rica o en cualquiera del mundo, es mĆ”s alto de lo que nos atrevemos a reconocer. Por eso estoy aquĆ, tambiĆ©n, porque la ideologĆa totalitaria que esclaviza seres humanos en las dictaduras teocrĆ”ticas, tambiĆ©n quiere esclavizar sus mentes en las democracias occidentales.
Y sĆ, estoy aquĆ porque creo que Israel es la avanzadilla de la lucha por esos valores de libertad. Y que la criminalización que sufre por parte de muchos intelectuales occidentales tiene que ver con una mirada tuerta que ve el mundo al revĆ©s y que, en su delirio, estĆ” traicionando los valores que dice defender. Estoy aquĆ porque creo en Albert Camus cuando le dijo a Jean-Paul Sartre que defender a Stalin no era defender la libertad. A los muchos aprendices de Sartre les digo, en homenaje a Camus, lo mismo: defender la libertad no es callar ante las maldades del islamismo fundamentalista, no es minimizar el terrorismo, no es llorar solo por unas vĆctimas y despreciar a otras, ni es criminalizar a una democracia que lucha por sobrevivir rodeada de dictaduras que quieren verla destruida. Eso no es luchar por la libertad. Eso es perpetuar la peor tradición de izquierdas, la que no lloró por las vĆctimas de Stalin, miró hacia otro lado con Pol Pot y aĆŗn perdona a Castro. Y ahora, del viejo poster del Che Guevara a la kefia palestina, la misma ceguera y la misma inversión de valores: no lloran por las vĆctimas del terrorismo islamista, miran hacia otro lado con las Sirias y los IrĆ”n y aĆŗn perdonan a los HamĆ”s y Hezbollah.
Permitan que mencione a Neville Chamberlain y a Irena Sendler. Son los dos polos del comportamiento humano, ante el reto totalitario. Mientras Chamberlain se fue de paseo con Hitler, le dio la mano y decidió mirar hacia el lado oscuro de su conciencia, Irena Sendler dio la mano a las vĆctimas, se jugó la vida y salvó vidas. Hoy pasa exactamente lo mismo y mientras unos se esconden en sus miedos y creen que dando la mano a los dictadores teocrĆ”ticos garantizan su vida opulenta, otros dan la mano a sus vĆctimas. La gran luchadora por las libertades, la siria Waffa Sultan, me dijo hace unos meses en Estados Unidos, ātenemos un proverbio Ć”rabe que dice: si me necesitas, te poseoā. ĀæEs eso lo que nos ocurre? Que al necesitar su petróleo, poseen nuestro silencio? ĀæEs tan frĆ”gil nuestro sistema de libertades, que se sustenta en el miedo, el apaciguamiento y el silencio? Sin duda eso es hoy Naciones Unidas y eso es tambiĆ©n una parte importante de nuestro mundo intelectual, periodĆstico y polĆtico: miedo, apaciguamiento y silencio.
Contra el miedo, premios como los de UNWatch, que dan honor a la lucha por las libertades. Contra el apaciguamiento, el compromiso de Nazanin Afshin-Jam, de Esther Mujawayo, de Massouda Jalal, de tantos y tantas. Y contra el silencio, la palabra libre.
Dijo Winston Churchill, āEl coraje es la primera de las cualidades humanas, porque es la que te garantiza todas las demĆ”sā. Ā”Coraje! Dedico este premio a ellos, a los hombres y mujeres de la historia que han tenido el coraje de luchar contra la barbarie, el dolor y el miedo para defender la libertad. Gracias.
Muchas gracias.
– Porisrael.org
Chamberlain versus Sendler: de la oscuridad a la luz
Al amigo porisrael hay que recordarle algunas cosas.
– En Israel viven y siempre han vivido los palestinos tambien. Por tanto, Uds no tienen porque hecharlos y menos discrminarlos
– En ningun momento de su historia, los judios han sido tratados mejor que por los palestinos y por los arabes en general-
– Hitler es en realidad judio. La noticia salio primero en diarios europeos, pero solo decian que habia indicios geneticos de que Hiller era de origen judio. Despues se encontrò que, en un cementerio judio de Bucarest, Rumania, habia enterrado una persona de apellido Hitler. Como es imposible pensar que un no judio se haria enterrar en en cementerio judio, queda demostrado qe el tipo de nombre Hitler solo podia ser judio.
– Hace poco vi una pelicula polaca llamada ConspiracionĀ». Es historica y trata de la historia de la llamada la Ā«Solucion Final del Problema JudioĀ».Esta solucion final consistia en la eliminacion de todos los judios de Europa. La propuesta de esta solucion, fue hecha por un grupo de militares politicos que se reunian en un castillo en Alemania nazi, en pleno dominio de Hitler. Aora bien, 5 (cinco) de los paricipantes de esa reunion, la que dio origen al Holocausto, eran judios.-
– Todos los economistas que crearon esa aberracion que es la economia neoliberal son judios. Como consecuencia de la imposicion por la fuerza, con los militares, de las politicas economicas neoliberales creadas por el establisment judio de USA y Europa, cientos de millones de personas viven en la miseria, cientos de miles de niƱos mueren de hambre cada dia.
Asi pues, amigo porisrael, los judios no son ningnos santos