Diego El Cigala en Salta: “ya era hora que llegásemos por aquí”

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Anoche en el Teatro del Huerto, ante una multitudinaria convocatoria, el cantaor madrileño hizo gala de sus atributos artísticos con un notable equipo de músicos que se lucieron junto a él.

Dos horas de espectáculo de arranque tanguero a través de «Garganta con arena», así como inicia su disco «Cigala & Tango» grabado en el Gran Rex de Buenos Aires en el 2010. Con el tono flamenco que lo caracteriza, entregó un repertorio de 18 temas musicales, todos cantables y conocidos, de cierta melancolía y agrado, por lo que el público no se mostraba agitado al tiempo que él decía “vamos a ponerle un poco de bola a esto… los veo un poco aplatanaos…” Pero era el disfrute lógico por estas bonitas canciones como: “Las cuarenta”, “Alfonsina y el mar”, “Soledad” (una de las más sentidas, quizá por lo que expresa la letra y con un piano de exquisita instrumentación), “Nostalgias” y “Tomo y obligo”, entre las primeras.

El tándem Cigala & Diego García, guitarrista de Andrés Calamaro convocado al escenario a quien escuchó una noche en México, inaugura una serie de presentaciones con el músico, trabajo El_Cigala.jpgque saldrá en marzo del año próximo. Sobre Calamaro el gitano español expresó: “forma parte de Cigala…” Junto a la guitarra slide de García Gallardo interpretó versos del Martín Fierro con el groove intenso de la milonga y propusieron un ritmo apelmazado.

Continuó con “Niebla del riachuelo”, “Naranjo en flor», “Los mareados” (otro momento romántico de suma emoción), “Inolvidables” (un clásico de Armando Manzanero), “Veinte años” del tándem Bebo Valdés & Cigala, “Se equivocó la paloma” con el que homenajea a Rafael Alberti, “Corazón loco”, su gran éxito “Lágrimas negras” (un momento esperado por el público ya que en cada recreo le gritaban que lo cante a lo que respondía “ya vamos a llegar…”)

Allí se detuvo un rato para presentar a sus grandes músicos: Jaime Calabuch “Jumitus” en piano, Yelsy Heredia en contrabajo, El_Cigala-2.jpgIsidro Suárez en percusión, y las guitarras de Diego El Morao y Diego García.

Eran las 23:45 de la noche del jueves, con viento fresco afuera y un clima cálido adentro. El cantaor flamenco se despedía de los salteños a quienes al inicio les dijo “Bienavenidos, gracias por estar aquí” y recordó que esta es la primera vez que llegaba a Salta pero que ya era hora…

Entregó dos temas más a pedido del público que aplaudía de pie: “Bien pagá” y “Dos gardenias”.

Más tarde, se lo vio en el “Café del tiempo” a donde quería llegar para estar tranquilo. Lo aplaudieron al ingresar, bueno, al menos lo reconocieron, ya que cuando estuvo Jorge Drexler después de su presentación en el Provincial, subió a tocar y a cantar, entonces alguien lo felicitó por su “buena música” y le preguntó de dónde era respondiendo el músico “de Uruguay”. Y nadie supo que se trataba de Drexler, salvo por una amiga que me relató la anécdota… En cambio lo de Charly García fue más notorio: después de su feliz e inolvidable concierto en el Delmi, se dirigió al Boliche Balderrama para tocar- dicen- el piano que tocó el Cuchi. Allí ofreció “gratis” un memorable recital para los presentes, que se prolongó largo tiempo y logró agolpar tanta gente en la puerta que intervino the polis…

El Cigala, ¿le habrá firmado el autógrafo a la bella jovencita que se lo solicitó en la puerta del Café…? “Que se haga cargo de su fama”– decía la salteña en la espera.

No nos quedamos mucho así que no sabemos cómo terminó la madrugada del gitano flamenco. Espero haya encontrado en Salta no el Macondo que todos vemos, sino esa ciudad poética con amable gente amante de la nocturnidad y los besos clandestinos. Salta tiene el encanto, El Cigala tiene el talento: una buena fusión para una noche inolvidable.

– Fotos tomadas por Salta 21

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