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domingo, mayo 17, 2026

Extorsión tácita y consentida en el sistema universitario argentino

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Sobre las denuncias acerca de la corrupción en el aparato científico
argentino (CONICET, CONEAU, Agencia, SPU) hay quienes dicen que son
internas al sistema científico y que están distantes de los problemas
acuciantes del país. Sin embargo, ese supuesto distanciamiento no lo es
tanto porque dicho aparato esté alejado de la sociedad (que lo está y con
creces), sino porque el aparato burocrático de la ciencia y la educación
superior, manipulado por este gobierno y por los anteriores, se ha
propuesto debilitar, censurar y corromper los claustros docentes
universitarios de todo el país y también sus planteles de
docentes-investigadores.

Para ese deleznable objetivo dicho aparato ha volcado en una operación
conjunta y combinada todo su arsenal burocrático, que incluye: a) los
incentivos otorgados por la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU),
dependiente del Ministerio de Educación; b) las autorizaciones de asesorías
o consultorías y los contratos a investigadores jubilados otorgados por el
Directorio del CONICET; c) las credenciales para operar universidades y
programas de maestría y doctorado, otorgadas por la CONEAU; y d) los
subsidios de investigación, otorgados por la Agencia Nacional para la
Promoción Científica y Tecnológica (ANPCYT) procedentes de un préstamo del
BID. Estos últimos han venido siendo distribuidos cada vez mas en menos
manos así como en montos cada vez más obscenos, exigiendo su Reglamentación
que los beneficiados cuenten con relación de dependencia y dedicación
exclusiva.

jpg_polar_2.jpgEn esa contracción monopólica de los subsidios de investigación y de los
presupuestos universitarios se encuentran asediadas numerosas universidades
del conurbano, donde tienen o tuvieron su sede académica conocidos
intelectuales (Universidad Nacional de General Sarmiento [Murmis, Rinesi],
Quilmes [Altamirano, Myers, Gorelik, Terán, Palti], Tres de Febrero
[Amaral, Plotkin, Gras, Feierstein, Picotti, Fernández Lamarra] y San
Martín [Sabato, Romero, Burucúa, Aboy Carlés, Palacio, Vezzeti, Grimson,
Guber, Wright]. Pero el enigma a desentrañar sería: ¿es cierto que todas
las Universidades Nacionales están sujetas a una muda y clandestina
extorsión político-presupuestaria controlada por la Secretaria de Políticas
Universitarias del Ministerio de Educación con el asesoramiento del Consejo
Interuniversitario Nacional (CIN)? ¿son acaso las universidades más
pequeñas vulnerables a estas prácticas extorsivas debido a la dimensión de
sus presupuestos y a su escaso poder de movilización?

El resultado de dichas prácticas habría sido el mutismo o silencio forzoso
del que hablamos en otros escritos. Más aún ¿es posible que en dichas
universidades sus autoridades les exijan a su cuerpo docente el silencio o
“no sacar los pies del plato” bajo el pretexto de arriesgar la
coparticipación en la torta presupuestaria? ¿podría llegar a tratarse de
una extorsión que ha sido tácita y mansa y también consentida por quienes
supuestamente deberían ser las víctimas, convertidas entonces en cómplices
del silencio? Acusaciones difíciles de probar y constatar con pruebas
palmarias, a menos que se presente un arrepentido o se entre en el disco
rígido de algún funcionario, pero insoslayable sospechar si nos pusiéramos
a evaluar la conducta pública desplegada en materia de críticas a las
políticas oficiales por dichas supuestas víctimas, que para colmo se
muestran como progresistas.

Con el correr del tiempo muchas de dichas universidades del conurbano
porteño comenzaron a crecer cuantitativamente y sus autoridades entraron a
competir entre sí como si se tratare de un tráfico de cortesanos por ver
quien se engancha mejor con el poder político de turno, al extremo de crear
sedes centrales y observatorios de educación superior y políticas
universitarias en la Capital Federal para poder exhibirse, estar cerca del
poder e influir sobre cada sucesivo gobierno. Para ese mezquino y desleal
propósito, la universidad más exitosa a partir del Menemismo fue en el
conurbano la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), con un presupuesto de
14 millones de dólares y bajo la conducción del Rector Julio Villar. Ella
fue la primera beneficiaria de la Agencia o ANPCYT en el conurbano en
materia de subsidios de investigación, que incluyen los múltiples subsidios
que recibieran entonces el Director del Comité de Maestría Carlos
Altamirano, el luego Rector Mario Ermácora y el Director del Instituto de
Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología Mario Albornoz (los
listados de los beneficiarios de las Convocatorias 1997-99 desaparecieron
del Portal de la Agencia). Pero luego de la crisis del 2001, en febrero de
2002, por públicas desavenencias de su Rector Villar con el Director Mario
Albornoz y, más luego, en septiembre de 2003, con el Vice-Rector Mariano
Narodowski, la UNQ se vio desplazada de la hegemonía universitaria del
conurbano por la Universidad Nacional de San Martín (UNSaM). Las otras
Universidades, como la de Gral. Sarmiento, Lomas de Zamora, Tres de
Febrero, Matanza o Lanús quedaron relegadas en materia de subsidios y
pasaron a integrar la llamada Lista de Espera de la corrupción

Para consolidar este desplazamiento la UNSaM tuvo el privilegio que su
entonces Rector Daniel Malcolm fuera designado en 2005-2006 Secretario de
Políticas Universitarias del Ministerio de Educación, reemplazando a Juan
Carlos Pugliese. Posteriormente, la UNSaM creó el Observatorio de Educación
Superior y Políticas Universitarias entre cuyos miembros del equipo
profesional se encuentran Daniel Malcolm, Carlos Marquís y Juan Carlos Del
Bello, lo cual constituye toda una definición partidaria de política
universitaria y científica.

Más luego, la UNSaM designó como Director de Área Curricular y como
Consejero de Escuela, representante del Claustro Docente, al Lic. Jorge
Luis Steinman. Durante la segunda etapa del Kirchnerismo, la UNSaM se
conformó con que el Lic. Steinman ocupara un escalón inmediatamente
inferior al que detentó Malcolm en la jerarquía ministerial: la Dirección
Nacional de Gestión Universitaria, que opera bajo la conducción de la
mencionada Secretaría de Políticas Universitarias, actualmente a cargo del
médico veterinario Alberto Ricardo Dibbern.

Fue en ese período de la gestión del Lic. Steinman en la Dirección Nacional
que la UNSaM pasó a liderar, en el conurbano, la cantidad de subsidios
recibidos desde la Agencia. En efecto, en dicho período la UNSaM totalizó
casi una treintena de subsidios por un monto total estimado en más de cinco
millones de pesos (ver Cuadro I).

Por último, es muy posible entonces que una vez superado el Kirchnerismo, y
gatopardismo mediante, alguna otra universidad del conurbano logre copar la
parada y adueñarse del presupuesto y los subsidios. Pero lo que sí es
indubitable es que mientras subsista la discrecionalidad en el reparto de
los recursos públicos el miedo, el silencio y la sospecha de una extorsión
consentida continuarán.

Cuadro-I

Subsidios de la Agencia otorgados a Investigadores de la UNSAM.

NOMBRE AÑO MONTO

– Aboy Carlés, Gerardo – 2006 – 196.223
– Agüero, Fernán código 38.209 – 2006 – 280.000
– Arregui, Carlos Oscar – 2006 – 271.000
– Burucúa, Gastón – 2004 – 205.281
– Buscaglia, Carlos – 2006 – 280.000
– Campetella, Oscar – 2007 – 280.000
– Cavarozzi, Marcelo – 2004 – 204.000
– Cazzulo, Juan J. – 2006 – 268.700
– Cicerone, Daniel Salvador – 2007 – 228.819
– Civello, Pedro Marcos – 2006 – 280.000
– Frasch, Alberto código 38.204 – 2006 – 280.000
– Goldman Alejandro – 2008 – 118.060
– Gómez Casati, Diego – 2006 – 280.000
– Gribaudo, Luis M. – 2005 – código 33.325
– Grimson, Alejandro – 2006 – 202.151
– Huck, Hugo – 2005 – código 38.265
– Hurtado de Mendoza, Diego – 2004 – 71.279
– Lepek, Viviana – 2007 – 150.000
– Palacio, Juan Manuel – 125.000
– Parodi, Armando – 2005 – código 31.966
– Romero, Luis Alberto – 2006 – 195.000
– Ruiz, Oscar A. código 33.397 – 2006 – 278.541
– Sánchez, Daniel Oscar – 2005 código 32.196 –
2007 – 300.000
– Semán, Pablo Federico – 2007 – 155.000
– Suriano, Carmelo – 2006 – 140.000
– Ugalde, Rodolfo – 2006 – 280.000
– Watz, Katherina – 2007 – 212.612
– Young, Juan Isaac – 2007 – 210.000

Total 4.954.666

– Eduardo R. Saguier

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