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martes, septiembre 22, 2020

Filomena Marturano, una prostituta que es madre ejemplar

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A sala llena, un público que ovacionó la obra de teatro en El Huerto, se sorprendió con una obra que bordea el drama de las mujeres. Filomena Marturano es ante todo una madre que ama a sus hijos y por los que dio 30 años de silencio y sacrificio. Él, egoísta, entiende que debe ceder. En esa transición transcurre la obra. Una realidad para muchas mujeres que se juegan por sus hijos y deciden tenerlos. ¿Existe un hombre como Domingo Soriano?

Virginia Lago, la mujer esperada por el público, se fue en un remis. Protagonizó la obra Filomena Marturano, obra de Eduardo de Filippo, adaptada y dirigida por Manuel González Gil. Hugo Arana, un actor formidable, dialogó con el público y se sacó fotos. “Me gusta mi personaje, es un egoísta que se quiebra al final, cede. Este hombre existe en Venus.”

Después de ver a un dandy en escena, aparece Hugo Arana bmp_filomena_marturano_2.bmp
vestido de jeans, zapatillas y camisa. En la ficción es Domingo Soriano. Increíble. Un hombre que aborrece su casamiento pero reincide. Ha descubierto que su vida está plasmada en esa posibilidad de que uno de los hijos de Filomena sea el suyo. Lo cree. Lo espera. Se transforma. Aparece. Resurge humano. “La paternidad lo hace cambiar”- comenta Arana.

¿Crees que este hombre es un espejo de la realidad?- le pregunto. “No existe”- dice Hugo. Domingo Soriano acepta casarse con Filomena, luego de haber anulado el casamiento porque ella finge estar a punto de morir. Esto es lo cómico. En realidad la obra es dramática.

Filomena revela a sus hijos la verdad, se han criado lejos de ella. Era una prostituta que dedicó 30 años al amor de Domingo. No le interesan los bienes ni el dinero. Quiere una familia, un apellido para sus hijos, quiere que la amen. Se juega al todo por el todo. La prueba mayor para Soriano será aceptar a los tres hijos sin saber cuál es el suyo. Amarlos por igual. Virginia Lago, Filomena Marturano, intenta ser una señora, la rea le sale por todos lados, y esta mujer vuelve a sopesar en la carrera de la actriz, otra mujer emblemática y fuerte para sus composiciones, después de la Elena de Montecristo. Y uno se contenta con ver su creación. Elena era pausada, temerosa, frágil; esta mujer es decidida, corajuda, fuerte, irascible, segura, sagaz, arremetedora. Tiene una verdad: “jamás ha llorado”. Pero lo logra. Que el público descubra por qué y cuándo.

El texto, dramatúrgicamente es potente. Hay en la puesta, un entrar y salir de personajes al ritmo de comedia, en realidad retrasan el ritmo. La fuerza está en la historia de la pareja. Por momentos los silencios eran esos eternos silencios, como los que se producen de “a dos”: mejor no hablar de esto, o esto no es lo que quisiera ver. La densidad de los momentos requiere un clima que a veces el público no acostumbra, ellos-los artistas- lo logran.

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Comentarios de mujeres al momento de la pelea de la pareja, como si se sorprendieran cuando él le dice “puta”. Filomena tiene un pasado terrible. Se fue a los 13 años de su casa-obligada- a un lupanar. Allí conoció a Domingo que era casado. Esto convierte a Filomena en una especie de heroína posmoderna. Le gana a la furia del dinero que todo lo compra: “Los hijos no se pagan”-exclama. Y se lleva el vigor del mensaje en el público.

Como cuando Cenicienta, a nivel social ingresa en la literatura como la plebeya que forma parte ahora de la nobleza; Filomena, la prostituta, se reinserta a nivel social y produce un cambio. Se vislumbra una posibilidad de movilidad social para un personaje de baja esfera; ingresa en otra para cambiar el destino de sus hijos.

Virginia Lago conquista la escena de diversas maneras acompañada por Hugo Arana. Ambos, son la representación fiel de una realidad: apostar al afecto y la compañía en una etapa crucial de la vida. Lago se ve pequeña pero magna, fea pero bella por dentro y, sin embargo, toda su figura es armónica. Su frase “todos los hombres son iguales” da pie para esa sutil diferencia que marca la decisón de Domingo. La pasión ha muerto, la extrañeza de lo humano y lo sensible inventa este mundo. Una nueva forma de vivir es la proyección de la sangre. Magnífico vuelo natural creado con los artificios del teatro. Después del amor los hijos y después, los nietos. Pero la sorpresa es descubrirlos casi casi al final de la vida.

Estarán de gira por Orán, vienen de Río Hondo, siguen por Ledesma, por Aguilar y van a Tucumán. “Estamos siempre de gira” dice una de las actrices. Y a la salida van guardando la escenografía en un inmenso bus; una escenografía adecuada, un vestuario prolijo, una composición actoral pareja.

Una imagen para el público: ella fuerte en el dolor, él sensible ante el mismo dolor, ambos unidos por los hijos, no importa de quién sean, importa cómo llegaron a sus vidas para por fin ser todos felices.

Leer también en el sitio (hacer click)

https://www.salta21.com/spip.php?article210 ¿Quién es Filomena Marturano?

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