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miércoles, octubre 28, 2020

Gracias David Slodky

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Gracias David Slodky por aclarar, a pesar de tus intenciones, las cosas. Si Vera no presentó mi informe sino el tuyo, tal como lo expresas en tu nota ¿por qué Juan Ahuerma anda diciendo que yo le arruiné la carrera docente a Jesús Ramón Vera?

Veamos:

– Algunos anduvieron durante tantos años diciendo que yo le había hecho perder el trabajo a Verita y resulta que ahora, de buenas a primeras, para mi total asombro y perplejidad, me entero que ni siquiera presentó mi informe psicológico, sino que lo cambió por otro, realizado por su terapeuta David Slodky, de acuerdo a lo que éste mismo sostiene en su carta. Es el colmo. De no creer. Nunca mi imaginación hubiera llegado a tanto. Todo esto es realmente patético.

– Hubiera sido bueno que Ahuerma le consultara a Slodky antes de precipitarse y arrojar diatribas sobre mi persona. Le hubiera pedido a Slodky toda esta valiosa información que ahora vierte en su mail y se hubiese ahorrado el trabajo de difamarme y decir disparates.

– ¿Entonces, para qué hicieron tanto lío? Hubieran comenzado por ahí. No sé si toman conciencia de la dimensión absurda de todo este lío. Ahuerma diciendo, en su nota titulada nada menos ni nada más que “Así se mata a un poeta”, que yo le hice perder el trabajo a Jesús Ramón Vera, y, por otro lado el terapeuta de Vera saliendo a decir que su paciente en realidad ni siquiera presentó mi informe psicológico (un informe que por otra parte decía, reitero, APTO PARA TRABAJAR EN LA DOCENCIA). Realmente no se entiende el grado de difamación e incoherencia al que se puede llegar.

– Reitero que al informe psicotécnico no lo firmé yo, sino el médico de Simela, como correspondía. Yo sólo realicé el informe psicológico en donde habilitaba a Vera para trabajar. Pero resulta que recién ahora me entero que Vera lo desechó y lo cambió por un informe psicológico realizado por el mismo David Slodky. OHHH!!!! ¿Entonces, por qué tanto lío?, ¿en qué perjudiqué a Vera? No se entiende.

– Slodky asegura que al examen lo hice en 5 minutos, lo cual no es verdad. Parece que Slodky cree al pie de la letra todo lo que le dicen sus pacientes, lo cual no es propio de un psicoanalista. Cabría recordarle aquello de la Realidad Psíquica, en Freud y también que el lenguaje está siempre, por estructura, expuesto a la tergiversación de la verdad, no sólo acerca de sí mismo, sino fundamentalmente acerca del propio sujeto que lo habla y que por lo tanto se divide subjetivamente. Son cosas elementales que Slodky debería saber. ¿Cómo puede Slodky asegurar que atendí a Vera en cinco minutos?, ¿qué valor puede tener una supuesta testigo de hace más de doce años, que además podría ser parcial?, ¿qué valor pueden tener los testigos en psicoanálisis?, ¿dónde está todo aquello de la dimensión fantasmática?, ¿por qué Slodky toma literalmente como veraces en forma fenoménica las palabras de sus pacientes?, ¿cómo cree las ocurrencias del paciente, que le dijo, que me dijo, que el único problema que tenía era con la poesía? Y cosas por el estilo. Realmente todo esto no es serio. Me produce hasta vergüenza tener que aclarar estos decires.

– Además ¿qué importa en definitiva si al examen lo hice en 5 minutos o en tres horas, si después de todo ni siquiera fue presentado en el Ministerio?

– Efectivamente, como afirma David Slodky, hubo anteriormente con Vera un debate literario en el Diario Eco, pero como escritor nunca supuse que un debate en el diario implicara odio o rencor. Por eso no me abstuve de realizar el examen. Pero inclusive esto, ¿qué interesa si al fin de cuentas mi informe no fue presentado?

– LA VERDAD DE LA MILANESA, lo que se demuestra a partir de la carta de Slodky es que yo no le impedí el trabajo a Vera, ni le hice perder los empleos ni soy el causante de los problemas que pudiere haber llegado a tener o no en la docencia. Mi informe ni siquiera fue presentado.

– Por consiguiente, si el informe ni siquiera fue presentado, no incide demasiado si dije “Tendencia al alcoholismo” o “Patología alcohólica”, “personalidad alcohólica”, etc. Que además era mi diagnóstico profesional y podía ser discutido según los puntos de vistas diagnósticos. Slodky, cuando realizó el informe ¿a quién respondió?, ¿a su deber profesional o a su simpatía personal? En fin….pregunto, no sé.

– El examen fue realizado hace más de doce años y no puedo acordarme con exactitud de cada informe en particular. Lo que sí recuerdo es que no inhabilité a Vera para trabajar como docente. Eso es lo que cuenta y no vengan ahora con chicanas baratas a tratar de perjudicarme, porque eso es lo que están queriendo hacer. Toda esta discusión es vana, porque la verdad es que yo no firmé la expulsión de Vera de la docencia ni le impedí trabajar, etc. Esto es lo único que vale. ¿para qué detenernos en detalles minuciosos que no hacen al centro del problema?

– Si Vera no presentó mi informe, entonces ¿por qué quieren perjudicarme y asignarme una responsabilidad en sus supuestos infortunios?, ¿por qué tanto ensañamiento conmigo?, ¿qué le hice a Slodky para que salga, en nombre de una supuesta exactitud banal, a golpearme verbalmente?, ¿Qué busca?

– Slodky debería guardar la confidencialidad sobre su paciente, porque no es con Jesús Ramón Vera el problema sino con Juan Ahuerma que sale a difamar gratuitamente.

¿Por qué Slodky no dice nada de la difamación vertida por Ahuerma?

Jesús Ramón Vera anduvo diciendo que yo le habría arruinado la carrera docente. Nunca le respondí. Guardé silencio y distancia para no perjudicarlo. Además nunca me imaginé que le fueran a creer semejante invención.

– Y vos, David Slodky, que sabías cómo había sido la cosa, que sabías la verdad de la milanesa, no saliste a decir nada, no fuiste capaz de decir eso mismo que ahora revelas en tu mail y no escribiste ni una triste cartita en el correo de lectores del Diario El Tribuno para aclarar que el informe psicológico en definitiva lo habías hecho vos. Nos hubieras evitado tantos malentendidos. ¿Por qué dejaste seguir una versión que me perjudicaba?. ¿O vas a salir a decir ahora que las preguntas que le hice al poeta Vera durante los cinco minutos de la entrevista psicológica oficiaron de “Significante Uno” (S 1) que le provocaron un trauma irreversible a nivel de su psiquismo? Vamos… por favor!!

– Según tú mismo afirmas, Vera fue tu paciente ¿qué hiciste entonces para que tomara conciencia de que yo no era un monstruo persecutorio en su vida? Sabemos bien que hay terapeutas, no digo que sea tu caso, que lejos de desarmar los síntomas de sus pacientes, los refuerzan, con sus actitudes paternalistas, emotivas y sus intervenciones “comprensivas”. Todos debemos cuidarnos de esto.

– No se trata de que me tires cascotazos, sino de que nos pongamos a la altura de nuestras profesiones. ¿por qué salís ahora a tratar de realizar precisiones que después de todo no tienen demasiada importancia, ya que vos mismo decís que Vera ni siquiera presentó mi informe?

– Realmente no entiendo estos niveles de provincianismo que utilizan, como Juan Ahuerma, la difamación, la mentira, la injuria, como método.

PERO TE REITERO, DAVID, MUCHAS GRACIAS POR ACLARAR , MUY A PESAR TUYO, LAS COSAS.

TE ENVÍO UN SALUDO PSICOANALÍTICO.

– Antonio Gutiérrez


Respuesta posterior de David Slodky:

No acepto las gracias ni las desgracias de Antonio Gutiérrez

https://www.salta21.com/No-acepto-las-gracias-ni-las.html


Respuesta ampliada a Juan Ahuerma Salazar

Respuesta a la difamación (y en honor a la verdad)

Con motivo de la carta firmada por Juan Ahuerma Salazar, difundida por Internet *: “Gato negro, o de cómo se mata a un poeta”, en donde con absoluta mendacidad y en forma injuriante y difamatoria alude directamente a mi persona, me veo obligado a realizar la pública aclaración y poner las cosas en su justo lugar. La versión que trasmite Juan Ahuerma ya había sido largamente vertida por el mismo poeta Jesús Ramón Vera en reiteradas oportunidades, inclusive en actos públicos en la Unsa y en otros ámbitos. Jamás salí a aclarar ni respondí a esas aseveraciones, que me denostaban, ni inicié acción judicial alguna, para no perjudicarlo. No es de buen gusto hablar ahora que Jesús Ramón Vera está muerto y no puede defenderse, pero la gravedad de las diatribas de Ahuerma me obligan a resguardar mi honor y mi buen nombre. Además no quiero hablar de Jesús Ramón Vera, cuya muerte me conmueve, sino de Juan Ahuerma, que se monta aviesamente sobre su muerte para sacar partido, para difamar y lanzar mentiras sin fundamento alguno.

Es absolutamente mentira que un control realizado por mí en la empresa Simela haya dejado a Vera fuera de la docencia o lo haya hecho perder el trabajo. Jamás le realicé un control a Vera ni intervine en junta médica alguna en Simela que determinara grados de incapacidad, licencias por enfermedad, invalidez, etc. Mi profesión de psicólogo era incompatible con esas funciones que por ley debían realizar los médicos psiquiatras. Es decir, jamás integré las juntas médicas de Simela a la docencia ni participé del control de ausentismo, etc. Mi función como psicólogo en Simela era otra y estaba reducida a los exámenes psicológicos de ingreso como parte de los exámenes preocupacionales (que se hacen en forma privada y que son pagados por los interesados) y a mi práctica privada en consultorio con pacientes particulares.

Lo que sí le efectué a Jesús Ramón Vera fue un examen psicológico complementario al examen preocupacional para ingresar al sistema docente luego de recibido de profesor de letras en la Unsa, a finales de la década de los 90 (la parte psicológica del tradicional examen “psicofísico” que anteriormente realizaba el Estado). Ese examen, cuya conclusión decía: APTO PARA TRABAJAR EN LA DOCENCIA, no impidió a Jesús Ramón Vera ingresar al sistema docente.

Todo profesional de la salud sabe que la “aptitud psicofísica” de ingreso o periódica, es firmada por el médico clínico o el médico laboral, en base no sólo a un informe psicológico sino a partir de la evaluación médica de todos los otros exámenes complementarios solicitados, es decir, examen clínico, laboratorio, radiológico, electroencefalograma, fonoaudiología, etc. Ningún psicólogo firma un examen preocupacional. El diagnóstico final es el resultado de la evaluación de todas las pruebas administradas y es competencia exclusiva del médico. Parece ser que Ahuerma desconoce todo esto o tiene una gran mala fe e ignorancia.

Vera ingresó en la docencia con el informe que lo habilitaba para trabajar y si luego de muchos años de dar clase tuvo algún problema de índole laboral, no fue por ese informe realizado mucho tiempo atrás y que insisto, LO HABILITABA PARA TRABAJAR. Esto demuestra que lo que asevera Ahuerma es totalmente falso y mendaz.

En ese examen psicológico jamás puse que Jesús Ramón Vera no estuviera apto para trabajar como docente. Reitero que el examen literalmente expresaba: APTO PARA TRABAJAR EN LA DOCENCIA tal como debe obrar en su legajo. Sí consigné en ese examen, como indicaba mi responsabilidad como psicólogo, y como cualquier psicólogo o psiquiatra lo hubiera hecho, que había tendencia al alcoholismo, pero que estaba en condiciones de trabajar como docente.

En los exámenes preocupacionales de ingreso (que no son controles como afirma Ahuerma) hay varias clasificaciones. Todas esas categorizaciones significan APTO, salvo la final que únicamente se pone cuando existe alguna patología muy severa que impide trabajar como es el caso de las psicosis descompensadas, etc.

A Jesús Ramón Vera se le asignó una clasificación totalmente corriente en los exámenes preocupacionales, que además no perjudica en nada a los examinados ni le obstaculizan su normal relación laboral. Hay muchísimas personas que concurren a centros de exámenes preocupacionales de todo el país (alrededor de un 30% de los concurrentes) que son clasificadas, en la parte médica, con APTO B, simplemente por padecer, por ejemplo, de algún grado de miopía, hipertensión arterial, gastritis, caries, pinzamiento lumbar, estrés, etc. Nadie hace jamás problemas ni cuestionamientos por ello, ya que no los perjudica ni en lo más mínimo, ni les impide trabajar normalmente.

El examen preocupacional que se le realizó a Jesús Ramón Vera a finales de los 90, era un examen que Simela realizaba no como empresa contratada por el Estado (lo único que se hacía como concesión del Estado era el control de ausentismo de la Administración Pública), sino en forma totalmente privada como se lo podía hacer en cualquier consultorio particular de la ciudad y como se continúan realizando hoy en día. Es decir, esos exámenes eran efectuados no solamente en Simela (donde se pagaba por el servicio), sino también en otros consultorios particulares y especialmente en los hospitales San Bernardo, Ragone, del Milagro, etc. en donde se hacían en forma gratuita. Si algunos iban a Simela, era únicamente por comodidad: preferían pagar el examen y no tener que pedir turnos, hacer filas, esperar, etc., en los hospitales.

En el caso de que Jesús Ramón Vera hubiera considerado perjudicial el informe preocupacional, estaba en todo su pleno derecho y en toda su libertad de romperlo y realizarse uno nuevo, que “no lo perjudicara”, en cualquier hospital o consultorio particular de Salta o donde él quisiera.

Por otra parte no veo cuál es el problema de consignar, por ejemplo, un rasgo o una tendencia patológica no invalidante. Si no le gustaba ese informe (APTO PARA TRABAJAR EN LA DOCENCIA), simplemente lo hubiese roto y hubiera acudido a otros consultorios, pues nadie lo obligaba a realizarse el examen en Simela.

Pero el problema no es con Jesús Ramón Vera, a quien comprendo y respeto (jamás le reclamé por este tema ni lo increpé ni le hice presentación alguna). Por el contrario, mantuve hasta ahora un absoluto y respetuoso silencio como corresponde a mi profesión. Él mismo hace algunos años se disculpó con mi mujer, Liliana Bellone, en una carta de lectores de El Tribuno y hasta creo que su idea sobre mi persona, había quizá en un punto cambiado. El problema no es con Jesús Ramón Vera, que ahora no puede defenderse, sino con aquellos que lejos de ayudarlo en vida a superar los problemas y a salir de sus padecimientos, lo empujaron conciente o inconscientemente en dirección de la victimización.

Juan Ahuerma, que es también psicólogo, debería saber muy bien que no es victimizando al amigo, cuando esa victimización podría ser un síntoma, o reforzando sus dichos, marcándole el lugar de la victima, como se le ayuda o se le da una mano en la difícil travesía de la vida, sobre todo cuando esa persona ha crecido en medio de las dificultades y adversidades propias de una organización social segregacionista y altamente injusta como lo es la provincia de Salta. No es de este modo cómo se ayuda a alguien a desobedecer el mandato inconsciente y a huir del destino que los otros, desde siempre, le tiene preparado.

La acción de Ahuerma de desparramar esa carta por las redes de Internet es una total canallada que sigue la estrategia aviesa y siniestra de la difamación, la injuria, la calumnia, el rumor, la mentira, la oscuridad, la falta de seriedad, la irresponsabilidad. Lo que busca no es otra cosa que perjudicar, dañar, ultrajar el nombre de las personas de manera gratuita y sin reparar en límite alguno.

Ante esta situación inadmisible, me reservo el derecho de iniciar las acciones legales correspondientes contra el Sr. Juan Ahuerma por calumnias e injurias. Comunicaré asimismo al Colegio de Psicólogos de Salta para que intervenga y tome las medidas pertinentes sobre el particular.

– Antonio Gutiérrez

NDR: El negreado y el asterisco corresponde a Salta 21. No somos meramente Internet, si bien la nota de Juan Ahuerma se colgó en las redes, fue publicada en Salta 21. Ver https://www.salta21.com/Gato-Negro-O-de-como-se-mata-a-un.html


El Informe Psicológico fue de David Slodky según sus propias palabras

– Por Liliana Bellone

Hola, David, me extraña tu respuesta, realmente es de muy mala fe. Esto no es una polémica, es una defensa que hace Antonio ante una acusación artera y de mala fe y que encaminará por las instancias legales correspondientes. No esta en juego la cuestión de Simela o del informe sobre la enfermedad o salud de Vera, que debe descansar en paz. (vos mismo decís ahora que vera no presentó el informe de Antonio sino que lo cambió por el tuyo). Lo único que está en juego entonces es la cuestión del agravio de Ahuerma. Me parece que tu lógica a pesar de lo puntillosa que parece, falla y mucho.

Todo el mundo sabía de los supuestos problemas de salud de Vera. Vos mismo lo atendiste. Hacés un juego de palabras con algo de lo real que aconteció. ¿Por qué no saliste a contar todo esto cuando vivía Vera? ¿Por qué no evitaste todo ese rumor durante años si vos sabías muy bien lo que realmente había sucedido y además sabías que el informe de Simela no estaba ya en ningún lado y por lo tanto no podía perjudicar a Vera como dice Juan Ahuerma?

El Licenciado Antonio Gutiérrez, psicoanalista, escritor y docente que trabajó mucho por Salta y su gente desde que llegó acá con poco más de 20 años, NO firmó el famoso informe, sino el médico legal de Simela, pues lo psicológico forma sólo una parte del total del informe. Además Vera entró a trabajar no con ese informe según lo que vos decís, sino con un informe tuyo. Si luego tuvo problemas en la docencia (lo que desconozco), los motivos no obedecen al mentado Informe Preocupacional de Antonio ya que se presentó tu informe.

Además en esta ciudad de Salta, acostumbrada al oscurantismo, donde salieron a decir, por ejemplo, que yo no había ganado el premio Casa de las Américas de Cuba, en 1993, parece que a vos te molesta que Antonio se defienda como es debido de las infamias y calumnias que salió a decir Ahuerma ¿qué pretendes? ¿que asienta como un cordero? Es verdad, Antonio debió haber enviado una carta documento a Vera, pero por ser piadoso, una virtud que vos y Ahuerma parecen desconocer, no lo hizo.

A propósito de la piedad, te comento que hice dar una misa en la Catedral por Jesús Ramón Vera y su descanso, lo que Ahuerma y vos parecen no querer otorgarle.

Como se supone que sos un caballero, y que manos de dama nunca ofenden… espero sepas estar a la altura.

– Notas relcionadas

David Slodky: En honor a la verdad

https://www.salta21.com/En-honor-a-la-verdad.html

Gato negro, o de cómo se mata a un poeta

https://www.salta21.com/Gato-Negro-O-de-como-se-mata-a-un.html

4 COMENTARIOS

  1. Gracias David Slodky
    Veo que la Prof. Liliana Bellones sí hizo público su mail a mí dirigido. Como creía que era sólo un mail personal, le respondí en su momento ” “¿Yo mala fe? ¡Vaya! Si lo decís públicamente, diré lo que tenga que decir. Si me lo decís sólo personalmente, ni voy a responder”.
    Paso entonces a responder.
    1) No soy una persona de mala fe. A lo sumo, puedo cometer errores. Estimo que, en lo esencial, no es este el caso.
    2) Me dice que por qué no aclaré en su debido momento lo que Vera habría dicho una y otra vez acerca que el informe de su marido le creó problemas, queja reiterada sobre la que se habría basado el colega Ahuerma para escribir su -cuanto menos- difícil nota “Gato negro, gato negro”. Le respondo: porque nunca supe de estos altercados. Yo sólo hice un informe que sirvió de contrapeso al informe de Gutiérrez. Luego, los únicos contactos que tuve con Verita, fueron encuentros educados y circunstanciales en el centro de la ciudad, o en los recitales poéticos que vengo dando desde hace tantos años a los que más de una vez él asistió y alguna vez participó, más una vez varios años después que me invitó como escritor a una charla con sus alumnos del Bespa Cerrillos (encuentro sumamente productivo del que sus alumnos supieron dar testimonio en la revista que en ese momento publicaba El Tribuno los domingos, una revista de formato grande cuyo nombre no recuerdo pero tengo un ejemplar en casa), más una vez hace dos o tres años que asistí a las Jornadas de Arte Integrador que Verita organizaba en Rosario de la Frontera, donde pude apreciar la potencia creativa y organizativa de este muy buen poeta y mejor persona. Yo hace rato que hice mía la poesía de Fray Luis de León “Qué descansada vida la del que huyendo el mundanal ruido, recorre la escondida senda de los pocos sabios que en el mundo han sido.” Por lo cual muchas veces no me entero de los ruidos que se producen en la vida entre urbana y aldeana de nuestra ciudad. Con ese mismo objetivo me retiré hacia casi 20 años a vivir en el Departamento Cerrillos, con mis pájaros (en libertad), mis perros, mis árboles y mis seres queridos. Salvo sí, cuando el ruido es muy estruendoso (como en “la noche de las tizas” por ejemplo) y entonces salgo de mi ostracismo para dar testimonio, lo que me ha costado a veces amenazas, a veces tener que desterrarme, a veces solamente ironías -de mal gusto en mi opinión. Pero si es cierto que Verita hizo tanto escándalo según me comenta en su nota Liliana, y si Gutiérrez me agradece sarcásticamente que diga que su informe no fue presentado, y si Juan Ahuerma basó su nota cuanto menos difícil en los padecimientos de Jesús Vera s y la responsabilidad que habría tenido Gutiérrez en ellos, me hizo repensar las cosas, y advertir que dadas las fechas del informe de Gutiérrez (25/03/98) y las fechas de las entrevistas que tuve con Jesús Vera de las que guardo testimonio de puño y letra (junio de 1998), es probable que yo esté equivocado en mis recuerdos: es posible que Jesús haya en realidad presentado el informe en sobre cerrado a las autoridades educativas pertinentes, que a meses de no tener respuesta haya indagado por la razón de esta demora, y alguien le haya hecho conocer el informe de Gutiérrez que obra en mi poder como causal posible de este “no contest”, recurriendo entonces a este psicólogo para hacer otro informe, a lo que se prestaba “desnudo”, esto es, que yo indagara lo que tuviera que indagar y escribiera lo que tuviera que escribir. Hoy creo recordar que esto fue más bien así, pero no estoy seguro. Hay una forma muy sencilla de averiguarlo: solicitar el legajo de Jesús Vera y ver si allí está solamente mi informe, o el informe de Gutiérrez y el mío.
    Con esto, doy por terminado lo que tengo que decir al respecto y vuelvo a “la descansa vida…” (que en realidad nunca ha sido tan descansada, pero bueno, no me quejo).

    Lic. David Slodky

  2. Gracias David Slodky
    Sr. Gutierrez: al leer su nota me queda una duda. ¿Efectivamente usted en su entrevista e informe caratuló de “alcohólico” al sr Vera? Es lo que entendí de todas sus aclaraciones. Es decir, usted tuvo la intención de que a este pobre hombre no lo nombraran en su cargo cuando puso en su informe que tenía una personalidad de alcoholico.
    Entiendo que, aun cuando su informe no haya sido el que el sr Vera presentó, debe haber quedado en Simela el “estigma” de borracho para Ramón Vera. Lo que en definitiva es lo que le hizo perder su trabajo y tirar su título a la basura.
    Con todo respeto le digo, a usted le faltó un poquito de humanidad.
    Atentamente.
    Prof. Graciela María Moreno

    • Gracias David Slodky
      REALMENTE ESTA GUERRA DE EGOS PONE AL DESCUBIERTO EL CARÁCTER PSEUDOCIENTÍFICO DE LA PSICOLOGÍA, SIGO A POPPER EN ESTO Y LOS RIESGOS DE ASISTIR AL PSICÓLOGO EN CUANTO AL SECRETO PROFESIONAL. ME PARECE QUE EXISTE DELITO AL REVELERSE LIVIANAMENTE EL SECRETO PROFESIONAL.
      COMO CONCLUSIÓN, NO VOY AL PSICÓLOGO, PORQUE HACEN TRIZAS LA INTIMIDAD DEL PACIENTE. ESTO ES MUY POCO PROFESIONAL.

    • Gracias David Slodky
      Sra profesora: Creo que es ingenuo pensar que un hombrede de casi 40 años, universitario, sufra un “trauma”porque se le diagnosticó alcoholismo. Una reacción así obedece a causas m´sprofundas. Prof. Bellone

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