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sábado, septiembre 19, 2020

Hoy presentan la novela “Micaela”, de Violeta Herrero

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Jueves 12 de noviembre a las 20 hs. en Mitre 1328, Teatro Sensaciones. Presenta la escritora Beatriz Martínez.

Prólogo

Cuando pensaba que Violeta Herrero estaba destinando el mayor porcentaje de su energía y sabiduría a su salud física, me equivoqué.

¡Violeta había convertido sus muletas en alas! Y seguramente, la fortaleza para desplegarlas las obtiene de su espíritu libre y rebelde.

Un día, combinando una vez más con excelencia: sensibilidad, verdad y fantasía… ¡comenzó a escribir “Micaela”! Una verdadera ficción que ingresa por los ojos y te atraviesa por las venas.

Mientras me zambullía, desvelada y atrapada, en el relato de la novela, no podía dejar de pensar, preocupada: “¡Por Dios! ¡Cuántas Micaelas hay en el mundo!” Más, surgía en mí un cierto consuelo al imaginarme cuántas personas, después de leerla, quizás se sientan cómplices para difundir la esencia de este libro. Porque Violeta, a través de “Micaela”, se constituye en una gran provocadora de la Familia-Verdad.

A través de su auténtico y sanguíneo relato, nos cuenta varios cuentos que, al servicio de la realidad, son mercenarios encubridores dispuestos al servicio de la familia de Micaela, para secuestrar la Verdad. ¿El rescate? Es ofrecido y otorgado con amor a Micaela, mientras crece.

“¿Siempre será así el amor?”, nos comparte en una de sus páginas, y… descubrí el alcance de la respuesta en cada capítulo hasta el final.

En compañía de mi pasión, el teatro, ante la propuesta de Violeta del redescubrimiento de Micaela a través de sus máscaras, se reveló ante mí una nueva certeza: ¡Qué inmenso el abismo entre las máscaras que surgen de nuestro interior, y las caretas que nos regala la sociedad, y que con costosa e inocente obsecuencia nos ponemos sin preguntar!

Mientras Micaela le explicaba a su papá sobre “los hombrecitos verdes que salvan niños…”, yo me preguntaba: ¿Quién nos salva de hombrecitos y mujercitas que guardan en lugares oscuros la identidad de tantos?

Es inevitable sentirse cómplices de Micaela cuando se pregunta: “¿Quién soy, Dios mío?” Porque todos cada tanto nos interpelamos nuestra existencia, sabiendo que la respuesta nos develará el camino para continuar. Pero para Micaela es una pregunta que le desgarra el alma, colma de miedos sus sueños y le afiebra la mañana.

Parafraseando a Violeta Herrero, en su mágica forma de compartirnos su “Micaela”… me permito contarles que se trata de una “historia, de amores y dolores”, en “Un crujiente silencio de celofán que se arruga violentamente” en el “pulcro ambiente de los Brent”. Que al recorrer sus páginas, podemos escuchar “el aleteo, ése que socavaba el esternón y se instalaba como vórtice intuitivo en su corazón siempre sangrante”. Y que, aunque pensemos que “¡Ya hemos sufrido todos demasiado!”, y pretendan seguir “domesticándonos” “aquellos que circulan por la vereda privilegiada de la vida”, y los que en derecho conocen “la diferencia entre el ser y el deber ser”… podemos APRENDER A ESCUCHAR “¡El último acto de amor de una madre desesperada!”

¡Mi eterna admiración, Amiga querida!

Claudia Mendía

Contratapa

“Obra de sólida estructura enraizada en realidades palpables, además de evidenciar una nítida diferenciación entre las voces de los distintos personajes y la del narrador. Estos logros deben valorarse como muy positivos dentro del género de la novela. Interesante por el tema que aborda, los cuestionamientos planteados, el perfil psicológico de la protagonista y de las figuras satélites, su vigencia en el tiempo y el alto voltaje emocional que destila. Es un espejo donde ciertos fragmentos de la sociedad moderna no desean mirarse, lo cual, entre otros aspectos, justifica esta escritura. Merece ser editada.

Huelga decir que estas observaciones y sugerencias han sido hechas con la mayor sinceridad posible, pero no son ‘ley’ irrefutable. Pretende ser solamente una mirada objetiva, de ninguna manera académica, expresada con el fin de perfeccionar un trabajo que necesita ser pulido para conseguir su máximo esplendor.”

Beatriz Martínez, 5 de noviembre de 2009

Cuando la premiadísima novelista salteña Beatriz Martínez leyó Micaela, creo que esta autora iba por su quinta escritura aproximadamente. Por cierto, tomé muchas de sus sugerencias. Y hoy, martes 19 de mayo de 2015, me parece que la he reescrito unas cuatro o cinco veces más. Para mí, en muchos sentidos, este texto representa un gran dolor, incluso hoy. Lo pongo a la consideración de mis lectoras y lectores para cerrar la obsesión que me causa. Ojalá Beatriz, al releerla, encuentre que de veras está un poco más pulida que hace seis años.

Violeta

1 COMENTARIO

  1. “MIcaela”
    GRACIAS POR MICAELA….ayer terminé de leer la novela que me regalaron hace poco.
    Me conmovió su sensibilidad, su soledad y su coraje.
    También me pregunté “cuántas Micaelas habrá…” y cuántas Micaelas transitarán la vida sintiéndose diferentes y no encontrando explicación ni tampoco palabras para preguntar..

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