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domingo, diciembre 4, 2022

La duda: entre la razón, la fe y la sospecha

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La multipremiada obra La duda (“Doubt”), del autor John Patrick Shanley, quien recibiera el Premio Pulitzer por este drama y que aún está en cartel en New York, comenzó su Gira nacional por las principales ciudades de la Argentina. Se presentó en El Huerto sin Pecoraro, está el resto del elenco, Susú fue reemplazada por Gabriela Toscano. Fuertes anécdotas y principios de vida que sopesan a la hora de acusar. Un párroco cuestionado, una directora religiosa que pone en duda la integridad moral y ética del cura interpretado por Fabián Vena. ¿Cuál es la verdad? Sutil, inteligente, una dramaturgia estructurada alrededor de cuestiones fuertes. Dos mundos, dos visiones, una verdad.

La obra recibió los siguientes premios: La duda Premio Clarín como Mejor Espectáculo del Circuito Privado, Magela Zanotta Premio Clarín como Actriz Revelación y Silvia Bayle Premio Ace como mejor Actriz de Reparto.

Dijo Fabián Vena a la prensa sobre el premio Pulitzer: “Es una obra muy pensada y resulta poco frecuente encontrar este tipo de material. Es verdad que los premios no siempre dicen algo pero no es el caso de ‘La duda’. El Pulitzer es un premio muy importante como para otorgarlo a una obra que pueda llegar a caer en lo literario”.

La pieza, que se estrenó en el 2006, el 31 de julio, en el renovado Teatro Liceo (en la porteña esquina de Rivadavia y Paraná), con dirección de Carlos Rivas y producción de Carlos Rotemberg, se desarrolla en el ámbito de una escuela católica donde la conducta moral de un sacerdote (Vena) es cuestionada por la directora del establecimiento (Pecoraro).

Se repone en Buenos Aires con otra actriz protagónica, en versión de Federico González del Pino y Fernando Masllorens, con dirección de Carlos Rivas. Gabriela Toscano y Fabián Vena interpretan La Duda, junto a Magela Zanotta y Silvia Bayle. El diseño de luces está a cargo de Fernando Dopazo; la escenografía pertenece a Carlos Rivas y Martín Papanicolau; el vestuario está diseñado por Gabriela Dodero y la música original corresponde a Nico Posse.

jpg_fabian_vena_2.jpgEl texto es incuestionable, excelente, actual y profundo. Fabián Vena, a mi entender, se lleva la gloria del protagonismo escénico y sus cualidades actorales simplemente fluyen. Interpreta a un cura simpático, amoroso, progresista y con ganas de hacer cosas, preocupado por el destino de los niños de una Escuela Primaria Católica. Sus sermones, son soliloquios al público que asiste sin querer, a la discursiva típica de los clérigos. Hace dos sermones: la duda-al inicio- y la Intolerancia-basada en los chismes entre la directora de la escuela (Toscano) y la maestra (Zanotta), se refiere a cómo se puede desacreditar a una persona con la difamación infundada. Cuestiona tanto la duda, en el primero, como la certeza misma (velo anticipatorio). Excelente protagónico de Vena, un actor con facetas que tiene ese ángel y ese demonio inmanejables ante sí mismo pero que repercuten en el público de manera intensa.

A la par y en este mismo tenor talentoso, Silvia Bayle, la madre del menor “abusado” según la directora, despliega una fuerza en el personaje que nos lleva a aplaudir a la actriz y que sin duda marca niveles actorales en la obra. Una madre como tantas, que prefiere callar y acatar lo que dice su marido y que no irá en contra de una “autoridad”. Se complace con aceptar que alguien ama a su hijo. Lo demás no importa. No le interesa si su hijo- que para males es negro- es la víctima. Fuerte. Irracional. Golpea. Sacude. Mata.

Gabriela Toscano interpreta a la superiora de la escuela parroquial, lleva adelante sus sospechas sobre el cura-que para ella abusó del único niño negro de la escuela- con dos pruebas: cómo le tocó la muñeca a Jonathan y el aliento a alcohol que tenía Brian-el niño negro- al salir de la sacristía. De allí conjetura que es un abusador de menores y no para hasta echarlo, por supuesto con la diplomacia eclesiástica del caso: ascenso y traslado de parte del monseñor.

Cuestiona el mandato de los hombres, el encubrimiento de la iglesia, la moral, la ética y ayuda a la maestra a ser sagaz y sobre todo a dudar. Ella está basada en sus reglas, él, en sus experiencias de vida y en su visión progresista. Aunque Toscano hace mucho esfuerzo, la impostura de la voz desluce su interpretación. Su cuerpo perfecciona poses y gestos, y no tiene ningún error en sus parlamentos. Pero el duelo actoral fuerte se queda en lo textual y no en la interpretación. Se ve mucha energía en la actriz, quizá el director debiera replantearlo.

Magela Zanotta interpreta a la maestra de Brian, aparece ingénua y fresca (opuesta a su superiora); una actriz prometedora.

En una Salta católica, es bueno ver este tipo de teatro que desenmascara conductas, que muestra otras facetas, que ilustra los comportamientos medievales ridículos que aún persisten en el clero y que no dejan de ser tan reales y humanos como otros conflictos, sólo que son pocos los que se juegan a este nivel reflexivo.

Ambientada en la época de Kennedy, la pieza sigue actual y vigente. Se percibió entre el público una atmósfera densa. Me queda la duda: los cuatro celulares que sonaron, ¿habrán querido interrumpir a los actores?

El público, ¿a quién le creyó? La conducta del párroco en realidad, no era intachable. La duda, ¿no será también una forma de esquivarle a la verdad?

Vena íntimo, comprometido

El actor explicó a Télam, con motivo del estreno de la obra (julio de 2006 en Buenos Aires) las razones sobre su participación en La duda: “la obra propone una cantidad de temas muy interesantes para desarrollar y para dar a la gente un motivo de reflexión”.

“No sólo hablamos de la duda -explicó- sino de la manera de ver la educación y la vida, de reflexionar sobre si la certeza nace de la emoción o de un hecho. Se plantean una cantidad de interrogantes a través de los cuales se cuestiona, poéticamente y en acción dramática, sobre qué cosas deposita cada uno su fe y en qué cree cuando cree”.

“Siempre se me ha identificado con los ‘malos’ o los ‘conflictivos’ y en este caso se trata de un cura párroco de la iglesia católica que desarrolla su rol con un sentido de vocación muy plena y transita una calidad de emociones muy importantes”.

Para Vena su personaje “Es un tipo generoso, brillante, que pertenece a lo que empezó a ser después del II Concilio Ecuménico la ‘Nueva Iglesia. Tiene una forma de creer en la vida de manera muy amorosa”.

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