La trastienda de la reunión de Papel Prensa

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Uno de los representantes estatales explicó a Tiempo Argentino que si el jueves la asamblea votaba la maniobra que impulsaba Clarín para controlar la Comisión Fiscalizadora, el Estado debía recurrir a la justicia y esperar seis meses.

Si no se suspendía la asamblea, el Estado perdía todo tipo de poder de control dentro de Papel Prensa, al menos hasta que cambie el gobierno nacional.” Así justificó uno de los representantes estatales la puesta en escena que el jueves montó el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que terminó con la reunión de accionistas de la fábrica de papel de diario.

Los socios privados fueron por todo. La estrategia era sacarse de encima el control que el Estado intenta ejercer sobre la empresa desde que la presidenta Cristina Fernández dispuso que el organismo encabezado por Moreno sea el representante de las acciones públicas. Habían votado, y ganado, contra la gestión de los directores, los síndicos y los funcionarios estatales; habían aprobado el balance del ejercicio 2009 sin cumplir con todos los requisitos legales y habían intentado exigirle al Estado que venda sus acciones “Clase B”. Y fueron por más.

Cuando el presidente de Papel Prensa, Alberto Maquieira, leyó en el temario que debía tratarse la elección de síndicos titulares y suplentes, los representantes del Estado sabían que el operativo estaba cerca. Los abogados de los socios privados propusieron quedarse con la mayoría de la Comisión Fiscalizadora. El argumento era un decreto de 1972. Moreno abrió una carpeta y retrucó con otro decreto que los letrados no conocían. “Fue una jugada inteligente de Clarín”, explicó uno de los protagonistas de la reunión. “Suspender una asamblea es un recurso que se aprende cuando estudiás negociación en la facultad. Si se votaba, nos teníamos que ir, apelar en la justicia y esperar unos seis mesas hasta que el juez se expida”, agregó.
El coadministrador judicial, Martín Arecha, había convocado a los accionistas para intentar llegar a un acuerdo que nunca se logró. Entonces, Moreno comenzó a repartir guantes de boxeo y cascos. “¡El secretario de Estado Moreno y toda su gente se bancan lo que se tengan que bancar, eso no se vota!” Arecha suspendió la reunión, pero el funcionario nacional se aseguró de que los papeles, que minutos antes había entregado al coadministrador, lleguen en forma directa al juez comercial Eduardo Malde.

Ayer, el titular de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), Daniel Reposo, definió como “un escándalo jurídico” la reunión de accionistas de Papel Prensa y anunció que el Estado, como accionista de la compañía, presentó un escrito ante el magistrado Eduardo Malde –que mantiene parcialmente intervenida la empresa– para que “tome las acciones que tenga que tomar”. El síndico opinó que “no queda otra que tome una intervención plena, dada la conducta que están asumiendo la gente de Clarín y La Nación en forma conjunta”. Además, aseguró que los socios privados “querían imponer en todo momento la mayoría automática contrariamente a lo que dispone la Ley de Sociedades Comerciales”.

– Por Hernán Cocchi – Tiempo Argentino

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