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martes, enero 26, 2021

Las universidades son espacios agónicos

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Se asemejan a los hospicios, a las cárceles, a los hogares abandonados de ancianos, a las salitas de los barrios olvidados de los dioses, a las fábricas, entre otros ámbitos. Son lugares en los que no existe siquiera algo de humanidad (salvo, por supuesto, las excepciones que NUNCA faltan…)

Antes que nada, perdón por la demora en lo que pretendo sea una nueva nota en redor a lo que creo que pasa en las universidades…

Por supuesto, mil gracias a vos, Patricia, por saludarnos cálidamente, a esa valiente periodista mujer que es Romina, y a mí, que no sé si atesoro tantos méritos como ella.

Escribo para sostener que las universidades (con “u” minúscula, porque son realmente, pequeñas y mezquinas…), no sólo son opresoras, reproductoras de las exclusiones y desigualdades que acontecen en el entorno social en el que les toca “insertarse” (casi nunca lo hacen, porque son como “islas”…) y expulsoras de sus alumnos, por ser racistas, clasistas y muy, muy prejuiciosas, sino que son espacios agónicos.

Se asemejan a los hospicios, a las cárceles, a los hogares abandonados de ancianos, a las salitas de los barrios olvidados de los dioses, a las fábricas, entre otros ámbitos. Son lugares en los que no existe siquiera algo de humanidad (salvo, por supuesto, las excepciones que NUNCA faltan…), ni de compañerismo, ni de interés por el otro. Son espacios atiborrados de mala onda, de pasiones destructivas, de pulsión de Muerte, que no únicamente afecta al que desea los lugares irrisorios de poder en lid, sino que aniquila a los demás, en especial, a los que no alimentan idéntica mala onda…

No entienden el amor; siempre debe haber un motivo oscuro para que dos se endulcen los días y se necesiten. No aceptan la libertad de pensamiento, porque no sólo son mediocres, soberbios y despiadados, sino que no detentan la imprescindible imaginación para crear. Por añadidura, como le rinden culto a todo lo que niega y destruye la vida, lo vivo, lo alegre, lo positivo y lo vital; como se arrodillan no sólo frente a los que tienen un poquito más de poder que los arrodillados genuflexos y obsecuentes (conservadores, “progres” o incluso, de “izquierda”…); como le erigen tótems a esa pulsión de Muerte de la que hablamos, se ensañan contra todo lo que no es lo que alucinan que “debe ser”. Se violentan contra todo lo que no se injerta en sus juegos y redes de poder miserables, patéticas, asqueantes, promiscuas, incestuosas y “mafiosos”, que son en el fondo, genuinos “tráficos de influencia”, expresamente prohibidos por las leyes en curso.

Y sin embargo, esta “corruptela” sin límites (supuestas irregularidades contables que no se investigan, roturas de equipos que no se devuelven, rendiciones “truchas” de viáticos de viajes “de campo”, distribución irregular y discresional del Presupuesto, millonarios “gastos reservados” para Rectores y Decanos, posgrados “truchos”, jubilados de 70 años que siguen “contratados”, docentes absolutamente incompatibles impunes, etc., etc.), no acaece porque los diablos abandonaron el Infierno, como enuncia mi amado Shakespeare…, para “acampar” en las universidades, sino en virtud de que se ahonda y disemina un proceso general, que aniquila los ideales y valores de la Reforma de 1918.

No existe “autonomía universitaria”, no únicamente porque los gobiernos de turno interfieren en las “Altas Casas de Estudio”, sino a raíz de que hay entidades suprauniversitarias, ideadas por el Banco Mundial y el FMI…, tales como el famoso CIN, la “papal” CONEAU y las evaluaciones periódicas para abonarles a los “investigadores”, el recontra conocido “incentivo” (que es un “soborno” para que continúen sosteniendo el sistemaMatrix).

El avance privatizador ha sido fastuoso y pornográfico: lo constatamos en el servicio de las fotocopiadoras, en la concesión de los comedores, en la contratación de la “vigilancia” interna, que más parecen “procesistas” por las conductas que despliegan, etc., etc.

Se murió la libertad de cátedra: a mí me observaron un Programa de Sociología en 2005, con la excusa de no ajustarse a los Contenidos Mínimos del Plan de Estudios de la Carrera de Ciencias de la Educación, y fue porque allí criticaba a Durkheim y Weber (dos “clásicos” de la Sociología), esgrimiendo la herética opinión de que ambos “santos” no habían conseguido fundamentar científicamente la Sociología en general, ni la suya propia en particular. Con lo que esos idolatrados “padres” de la Sociología, discurso que además no es para mí, una ciencia…, no eran ni son padres de nada, excepto de prejuicios archi conservadores y reaccionarios. Of course, innumerables guardan el derecho a no pensar igual y a “defenderlos”, pero el eje no es ése, sino que a mí no se me permitió la libertad de enunciar lo que me plazca respecto a aquellos individuos y acerca de cualquiera, en la esfera de las clases y de un Programa de Contenidos. Incluso todavía, miran con lupa lo que elevo como Programa, no sea que le toque las partes íntimas a algún otro “padrecito”…

Existen los mencionados imperiales “gastos reservados” y los aprendientes no cuentan con material bibliográfico ni cercano a lo necesario.

No hay posibilidad de implementar cátedras paralelas, no únicamente porque es impostergable concretar prácticamente una “guerra” (que fue lo que aconteció con el caso de la ex Prof. Cristina Fajre, Escuela de Letras…), sino en virtud de que la intolerancia inquisitorial es de tal magnitud, que cualquiera ante esa jauría de “perros rabiosos” que son la mayoría de los “consejeros” de las Escuelas, Departamentos y Consejos…, queda transformado, por el fundamentalismo talibán que los hilvana, en “Galileo”. Una vez usé la comparación y sirvió para que me acusaran de ser tan vanidoso, que me auto colocaba a la altura de ese mañoso científico; lo que en realidad hacía, era poner a los miembros de la “comunidad” universitaria, bajo los parámetros de una Inquisición verdaderamente temeraria y “terrorista”… (a la que sin embargo, muchos “colegas” encuentran qué agradecerle…; supongo que por ser “cogidos” por la institución, en TODOS los sentidos de la palabreja, gozando bastante con ello –bien profería Lacan que uno de los reversos del Discurso del Amo es el universitario…).

¿Qué hacer, entonces? Pregunta que no tiene sólo reminiscencias leninistas, sino derridianas. Organizarse, denunciar sin tapujos y crudamente lo que acontece, recurrir a los massmedia, aunque muchos periodistas hagan oídos sordos, etc., etc. Plantear un Programa de cambios abismales e invocar la imperiosidad de una Segunda Reforma, de tales proporciones, que casi se arribe a la “sedición”, dado que habrá que “comportarse” como en 1789 ó 1917 (fechas que no me gustan mucho en tanto “modelo” de rebelión, pero esos “muchachos” no “requieren” de menos…).

Por lo argüido, es que debemos exigir un boleto estudiantil accesible, la triplicación inmediata del Presupuesto, la mayoría de los alumnos en todos los niveles de gobierno, una verdadera democracia universitaria, la disolusión de las “camarillas”, la transparencia de los concursos, entre otras urgentes reivindicaciones.

– Nota relacionda:

Las Universidades son reproductoras de un sistema opresor

https://www.salta21.com/spip.php?article1952

6 COMENTARIOS

  1. Las universidades son espacios agónicos
    Hola, soy estudiante de la Facultad de Humanidades de la UNSa y, con el mayor de los respetos, quiero esbozar una duda. He leído artículos suyos en los cuáles se queja, crítica,reniega y denosta la universidad como una Institución perversa, macabra y hasta infernal. En base a mi experiencia universitaria puedo decir que no es un ambiente sencillo, pero en el mundo de hoy cuál no lo es.Teniendo en cuenta esto no comprendo porque si es tan perjudicial para usted la Universidad se aferra a seguir trabajando en ella aun a costa de su salud.
    Gracias y es una duda desde la ingenuidad de leer sus artículos, escuchar comentarios acerca de su persona y mi propia experiencia universitaria, sin ánimos de ofenderlo.

    • ¿Cómo no hablar de ciertas cosas?…
      Acabo de ingresar a la página de Salta 21, que con tanto esfuerzo sostiene la periodista Romina; casi diría que contra viento y marea.

      En torno a los comentarios, puedo sostener que los autores de ambos debieran haberse identificado porque es como sencillo “tirar piedras” desde el anonimato. Cuando yo afirmo algo, incluso que puede ser peligroso para mí en términos jurídicos…, va mi nombre completo, DNI incluido.

      El segundo comentario, además de estar mejor escrito que el primero, es más humano y hasta más comprensivo, lo que ya es un alivio o una ayuda en algo.

      El primero es agresivo (aunque la apreciación sirva para “tildarme” de susceptible…) y cae en una acusación a la que Nietzsche solía responder: el que le enrostra al otro resentimiento, es porque es casi seguro que sea él mismo un resentido. Yo no tengo por qué ser resentido, puesto que lo que analizo, escribo, estudio, publico, etc., etc., lo hago desde el lugar de la militancia y desde una toma de posición que, por supuesto, puede ser compartida o no. Además y por suerte, la diosa Naturaleza me dio un IQ bastante, bastante alto, a pesar de las sonrisitas y de los guiños que me adjudiquen “engreimiento” (de lo contrario, sin esa inteligencia no podría haber sobrevivido durante tanto tiempo en un Parque Jurásico…).

      Respecto a lo de que la mayoría de mis colegas son soberbios, despiadados y mediocres, no es una “acusación” fruto de haberse pasado de copas; tampoco implica que TODOS SON ASÍ. En cada uno de los ambientes, en cada una de las Facultades existen maravillosas excepciones y de cuando en cuando, las mencioné. Pero que son mediocres, lo son y por eso se “amuchan”, para protegerse con institutos, “camarillas”, “redes de influencia”, etc., dado que contra los que son inteligentes, creativos y brillantes, es una de las “estrategias” que les queda para subsistir. Las academias, como enuncia el sorprendente Lic. Jorge Lovisolo, apuntalado en Nietzsche, son espacios en los que no sobreviven los “más aptos”, sino los más estúpidos, puesto que se juntan y dan lugar a “patotas” cuasi “fascistas”.

      En lo que se refiere al segundo comentario, el hecho de que hayás escuchado rumores acerca de mi persona es prueba, indicio o pista de hostigamiento, porque precisamente, una de las características del psicoterror laboral, es el de los comentarios a espaldas del que es rodeado con una densa capa de calificativos que, cuando protesta contra eso y contra lo que considera que no debe aceptar, se lo acusa de resentido, etc., etc. Además, fijate que vos no escribiste para que nos encontremos cara a cara para hablar, sino que elegiste la vía del comentario y en el cual no te identificás fehacientemente, ¿no? Y entonces, ¿por qué escuchar tanto a los otros con respecto a mí, y no darme la ocasión de contestarte cara a cara lo que te dijeron en innumerables ocasiones?

      Por añadidura, el acoso laboral tal cual está planteado en la universidad local, es algo que se vincula con temas como el de nulo material bibliográfico, con aulas superpobladas, etc., etc., aunque a primera vista no lo parezca…, puesto que a los “endogrupos” no les interesa resolver tales asuntos, que son colectivos, sino continuar lucrando con la institución. Por ende, lo que me acontece a mí, que también le ocurre a mucha gente en la misma Facultad de Humanidades y a personas de otras unidades académicas (aunque ellas no se animan a denunciarlo…), es algo que bien puede sucederle a cualquiera, incluido a Uds. dos… y por ende, a estudiantes. Nadie está librado de ser aplastado por las cuasi “mafias” que destruyeron la Reforma de 1918

      Una persona de la Universidad de Comahue expuso su caso de hostigamiento: ¿también es por resentimiento? ¿Debe “bajar un cambio”? ¿Debe tratar de mirar las cosas más positivamente?

      En pocas ocasiones dije que el psicoterror laboral, se asemeja a la violencia doméstica y la reacción de las personas es casi siempre idéntica: aconsejarle a la que es víctima de violencia, que no es para tanto, que aprecie lo bello de la vida, que no sea resentida, que “baje un cambio”, que se vaya, que se calle, que no “provoque”, que así son las “reglas”, en lugar de solidarizarse con la persona que es agredida.

      Acá no se trata de ser resentidos o no, de no ser positivos o no, etc., sino de concursos que no son transparentes, de manejo discrecional de los fondos, de supuestas irregularidades contables que no se aclaran, de rendimientos “truchos” de viáticos, de maltrato cotidiano, de rumores difamatorios, de agresiones soterradas o directas, de gritos, de maltrato psicológico, de amenazas de sumario contra alumnos, de formas de “apriete”, de “Madrinas”, de “delfines”, de “Padrinos”, etc., etc. Y es todo eso lo que debiera denunciarse, gestar cooperación, hacer intervenir a los respectivos gremios, etc., en lugar de aconsejarle a quien sufre hostigamiento que se “serene”…

      Por último, hace 10 años que soy Licenciado en Historia con Summa Cum Laude, calificación que en la Carrera de Historia no alcanzó nadie y casi siempre pierdo los concursos (menciono lo que me intimida citar y que no querría redactar, en virtud de que me hace emerger como un estólido narciso orgulloso de sí…). Por una cuestión de mera lógica, NADIE es tan imbatible que SIEMPRE obtenga todos los cargos en los que se presenta: en la Facultad, hay “benditos” que desde que son Auxiliares estudiantes, no perdieron jamás un concurso, llegando a ser Adjuntos o hasta Titulares, cuando se graduaron. Por igual, nadie es tan idiota como para que desde hace 10 años, no pueda obtener siquiera un cargo de Auxiliar Docente regular.

      A lo anterior, se agrega que soy doctor en Humanidades desde 2006. La mayoría de los Jurados que me tomaron algunos de los concursos que perdí de forma alevosa y vergonzante, no estaban realizando NINGÚN posgrado y si bien el asunto no está completamente reglamentado, se presta a pensar, ¿verdad? ¿O es que los títulos no sirven para nada? No nos gastemos en concursos y “designemos” a todos a “dedo”, que sería más genuino…

      Soy evaluador de prestigiosas revistas extranjeras; más o menos desde 2008, tengo 5 (cinco) libros publicados, 4 (cuatro) de ellos, redactados a un promedio de 2 (dos) meses por libro. Cuento con publicaciones en Buenos Aires, en Venezuela y en España.

      Con la genial Prof. Amalia Carrique, no sólo hemos fundado una Carrera (porque la ayudé en secreto para que pudiera salir la carrera; había muchísima oposición…), sino que hemos incursionado en temas que en su momento fueron novedad, como la Semiótica Audiovisual, de la que los Profs. Cebrelli y Arancibia, dicen que no soy idóneo para enseñarla, cuando ellos se formaron en parte, con la Prof. Carrique y conmigo en Semiótica General y Semiótica Audiovisual (son tan “caraduras”, que sostienen que ellos son los “inventores” de la Carrera…). Para ser claritos en esto, con la Prof. Carrique hemos FUNDADO una línea de la Semiótica que antes de nosotros NO EXISTÍA, al menos en el Norte de Argentina (y así con varias cosas más…).

      En fin. Y con todo eso de antecedentes sobre mis espaldas, se habla de mí, se me acosa y se genera tal miopía, que no se es capaz de apreciar lo que ocurre. Por lo dicho, hago una pregunta a lo Pierre-Felix Bourdieu: ¿qué es lo que Uds. tienen puesto en juego en la universidad, que no pueden percibir lo que denuncio? ¿En qué los tiene “enganchados” la institución? ¿qué les interesa tanto de la universidad que no pueden observar lo que afirmo que penosamente, ocurre? ¿qué esperanzas colocaron allí; qué apuestas? Visualicen que el acoso es un verdadero drama y que no es un asunto de personalidad; no se padece mobbing porque uno es de “mal carácter”, envidioso, resentido y “conflictivo”… (es lo que a los “endogrupos” les convendría que creyésemos…).

      El planteo de irme a otro lugar, es un tema que se parece al acontecimiento de que por ser marxista y criticar al capitalismo, debiera pensar en irme a vivir a algún planeta lejano…
      Por lo demás, uno de los objetivos del hostigamiento es que el acosado se termine cansando y yéndose. Incluso, enfermándose, que es lo que ya me está acaeciendo a mí, que vivo empastillado con tranquilizantes y ansiolíticos…

      De todas formas, gracias por los comentarios porque me dieron la oportunidad de aclarar más asuntos. Y la invitación está lanzada: los que quieran charlar conmigo cara a cara y con los millones de exptes. a mano, estoy dispuesto a cualquier hora, cualquier día, cualquier lugar. Fíjenlos Uds., para ser democráticos y genuinamente libertarios, que es lo que me esmero en ser.

      Para todos, todo, decía el Sub.

      Dr. Adrián López

      DNI: 24.138.809

      • ¿Cómo no hablar de ciertas cosas?…
        Hola, otra vez, soy quién firmo Con el nombre de Ricardo. Si la primera vez no me identifique con nombre y apellido fue porque no lo considere necesario por una simple duda(por supuesto desde mi optica) y de seguro por incosciente seguriodad de no desvelar mi nombre. en muchas cosas que decis concuerdo, en otras disiento y en algunas creo que la estrategia a adoptar debería ser otra, sobre todo port tu propia salud (por supuesto esto desde el mayor de los respetos).
        Aceptando tu invitación a dialogar, situación siempre grata, más todavía con alguien en primera instancia tan diferente a mi, y suponiendo tu inteligencia para escuchar y comprender, es que no tengo problemas en decirte mi nombre Cristian G. R. Cinco alumno de Letras

        • ¿Seguimos en el “anonimato”?…
          Cristian, me parece adecuado que charlemos pero cómo, si no terminás de identificarte para que pueda verte.
          Al hablar de “tu seguridad”, me das la razón respecto a la existencia de acoso, porque obviamente, no deseás que las “camarillas” de Letras adopten “represalias”.

          En cuanto a lo de la estrategia, una Psicoanalista lacaniana a la que aprecio, me dijo que la “estrategia” es propia del poder y los poderes, y que las “tretas” o “tácticas” son más coherentes para los que pelean por un mundo distinto. Así las cosas, los especialistas en hostigamiento recomiendan la DENUNCIA PÚBLICA, CONTINUA Y SIN EUFEMISMOS…

          Por último, lo referido a mi salud no se debe a una mala estrategia o táctica, sino a los efectos del mobbing.

          Tratá de comunicarte vos conmigo, que me debés conocer físicamente.

          Chaucito.

          Dr. A. López

          DNI: 24.138.809

  2. Las universidades son espacios agónicos
    eeeee
    “porque no sólo son mediocres, soberbios y despiadados”
    no será mucho????
    resentimiento?
    baja un cambio hermano!

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