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miércoles, septiembre 23, 2020

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“Agradezco al equipo de colaboradores que acompaña en su gestión al Gobernador de la Provincia, principalmente a su Secretario Personal, Sr. Ángel Torres, quien muchas veces supo acercarme la médula del pensamiento de Juan Carlos Romero, en el marco de su constante y estratégica tarea—-“ “… En el mismo sentido al Ing. Gilberto Oviedo, Ministro de la Producción y el Empleo”.
“Como salteño, considero a este libro un merecido tributo a un proyecto político que tiene entre sus principales beneficiarios a generaciones de comprovincianos, en especial a las futuras, quienes serán las receptoras futuras de sus frutos”
(del libro “Sembrando Progreso – Claves del desarrollo de Salta”, Editorial Hanne, Salta Año 1999, página 13/14).

Apenas un mes atrás y con motivo de la muerte de tres niños en un incendio de su precaria vivienda de madera, escribíamos un comentario (09/10/2010, editorial: “Víctimas anónimas de culpables con nombre”(http://lamadrequelasparioalasideas.blogspot.com/2010/10/victimas-anonimas-de-culpables-con.html o en https://www.salta21.com/Victimas-anonimas-de-culpables-con.html [*]), y claramente hacíamos responsable a la cabeza del gobierno por su indiferencia y falta de sensibilidad. Con todo nuestro inmenso dolor, hoy debemos repetir el evento, porque esta semana la pequeña Alejandra Rojas, de solo siete meses de edad falleció calcinada en una también improvisada casilla en la Ciudad de Tartagal.

Cuando se lee rápidamente esta noticia en los medios gráficos, o cuando escuchamos en radio o televisión el comentario, que inmediatamente es sustituido por otro anuncio distinto sobre deportes o política que nos aleja de la escena, perdemos la capacidad de comprensión de la verdadera gravedad del tema. Nos detengamos un instante en imaginar ese cuadro, ese drama, con la bebé durmiendo en su camita, y el fuego llegando implacable, el horror, la carne quemada, el dolor incomensurable, la inocencia de no comprender nada, y morir con enorme sufrimiento consumida por las llamas, entre alaridos breves que a la víctima le habrán parecido eternos. Otra vida truncada desde el inicio mismo, no por la fatalidad, ni la improvisación, ni la casualidad, ni el destino. Esa bebé es una víctima más de la causalidad, llamada pobreza, que es la consecuencia directa de seguir sosteniendo un sistema económico deshumanizado y un régimen político perverso.

En el mismo momento que esto ocurría, el gobernador de la Provincia hacía lo posible y lo imposible por seguir tapando que otra menor de menos de tres años, a pocos kilómetros de ese incendio pavoroso, moría por no poder soportar una común y vulgar diarrea estival, que sobre un cuerpo bien alimentado es tolerable y rápidamente curable, y en un cuerpito desnutrido, provoca la muerte. Para que el dispendio de fondos públicos sea perfectamente absurdo, el primer mandatario mandó al lugar ahora para figurar y hacer de cuenta que se preocupan por la situación, al ministro de salud y al de desarrollo humano. Camionetas, choferes, viáticos, comidas, combustible, todo para nada, para la evidente e irremediable nada funcional. La niña ya está muerta, no habrá responsables, en pocas horas dejará de ser noticia, y los funcionarios volverán a sus ampulosos despachos, hasta la próxima muerte precoz por igual causa, en que volverán a viajar para cumplir con el rito hipócrita de aparentar una dedicación post mortem, que no sirve absolutamente para nada.

¿Quién es el culpable de estos dramas? ¿Yo Señor? Si Señor; ¡No Señor! Pues, ¿entonces quién es culpable? El anterior. ¿Yo Señor? Sí Señor¡¡ ¡No Señor! El Gran Bonete era un entretenimiento que años antes solíamos jugar quienes todavía no soñábamos con computadores y teléfonos celulares, y era tan aburrido como el actual, pero a diferencia de aquél inocente juego de palabras el de hoy mata niños, y nadie se hace cargo. El abogado Juan Manuel URTUBEY con reflejos tan rápidos como vacíos, y queriendo sacarse el sayo, aludió a los doce años de su antecesor, generando un verdadero papelón que lo puso más en evidencia de su propia incompetencia, porque la niña muerta por desnutrición tenía la misma edad que su gestión. En todo caso, el anterior no hizo nada por los padres, y él no hizo nada por la hija. Y así queriendo tirar la pelota afuera, se hizo un gol en contra, junto con su predecesor y socio en el sostenimiento de un sistema tutelar de los intereses de clase de minorías, que se reparten la caja del Estado en negocios para su entorno, a espaldas del pueblo pobre, y viviendo como ricos en medio de la miseria que mata.

Desde la República Oriental del Uruguay en tanto, nos llegaba la noticia de que el Presidente José “Pepe” Mujica, ha vendido por decreto la residencia presidencial de Punta del Este en U/S 2.300.000 dólares a un banco, y que con ese dinero empezará un nuevo plan de viviendas populares. Resulta irremediable entonces comparar, porque nuestro gobernador que se había secado la lengua durante su campaña prometiendo que no utilizaría la fastuosa residencia de Finca Las Costas, y que no utilizaría el avión de la Provincia para asuntos personales, habita la mansión con obsceno desconocimiento de su propia palabra, y abusa ostentosamente de la aeronave sanitaria concurriendo tanto a actos partidarios, como a fotogénicas entrevistas en Europa con un asiduo cliente de prostitutas adolescentes. Ese contraste evidencia claramente la diferencia entre uno y otro dirigente. El presidente del Uruguay es todo un estadista, honesto, sencillo y de pueblo. El gobernador de Salta es un conservador sin palabra, ególatra y que cumple el papel de mero administrador de los intereses de la oligarquía.

En definitiva, tarde o temprano el pueblo que votó a éste abogado para producir el gran cambio, tendrá que hacer tripa corazón y aceptar que los ha defraudado, que les ha mentido, que más allá de sus ordinarias rencillas con su antecesor, más parecidas a culebrón caribeño que a construcción política, son socios en esta comedia llamada democracia liberal, que se sostiene precisamente en el arte de no cambiar nada, para que los empresarios dueños del partido político gobernante, sigan haciendo negocios con el erario, a espaldas de la elemental urgencia de una gran franja de población excluida de ese sistema, que muere consumida por las llamas o la desnutrición, muerte ésta de la que son autores tanto el anterior gobernador como el actual.

No podemos seguir engañándonos de la realidad que se nos presenta clara y prístina ante nuestros ojos. No es casual que el abogado Juan Manuel URTUBEY, escribiera la obra que citamos en el encabezamiento de esta nota, plagada de elogios sobones a su antecesor, y que transitara por diferentes cargos públicos reiterando una y otra vez, que él era parte de ese proyecto. El mismo proyecto de doce años que precedieron a su gestión, pero en los cuales por propia confesión él mismo se consideraba un integrante. No hace falta ninguna especulación, el relato objetivo de los hechos recientes de la historia política de Salta desenmascara que, más allá de las diferencias transitorias de disputas por la caja y los negocios, el pasado del gobernador no solamente lo condena, sino que lo inhabilita para seguir dando discursos sobre la moral ajena, con la bragueta abierta, porque en aquéllos tiempos no tan lejanos, el joven abogado gobernador salteño escribía la siguiente frase:

“Invertir mejor en las necesidades apremiantes, en los sectores mas carenciados y por los medios más multiplicadores fue, desde el principio de la gestión de Juan C. Romero, uno de los objetivos más perseguidos” (obra citada, pág. 169)

Esa hipotética inversión no parece haber llegado al norte de la Provincia, y Alejandra Rojas pagó con su inocente vida el dispendio de discursos vacíos.

Un aspecto más, tan tierno como crudo sobre la muerte de la bebe Alejandra ROJAS, en el incendio que mencionamos, es el de que junto con el cuerpito calcinado estaba el de su mascota, que en vez de salir presuroso de entre las llamas, murió a su lado. Inevitablemente nos surge un pensamiento lapidario: hasta un simple y anónimo perro, puede hoy en día tener más dignidad que aquellos que desde la estructura del poder que oprime y mata, rigen el destino de los desprotegidos, y los condenan previsiblemente, más tarde o más temprano a morir de pobreza extrema. Deberá llegar más temprano que tarde una reacción social que ponga fin a semejante atropello.

[*] NdR

2 COMENTARIOS

  1. Responder y responsabilizar
    Vervitsky dijo en Córdoba hace unos días que “no justicia sin movilización”, que la letra de la ley es en vano si no se le dan los medios para aplicarla a través de la movilización social. Y esta última, a mi juicio, puede venir de los gobiernos y las instituciones intermedias. Es hora de revalorizar la palabra y con más razón la ACCION. Es increíble que hemos llegado al punto en que cualquiera (y hasta un funcionario público) pueda decir y/o escribir cualquier cosa sin mayor responsabilidad ni reacción social ante su incumplimiento. A REFLEXIONAR Y ACTUAR!!

  2. Mi pasado, me condena
    Creo que muchos olvidan de donde vienen, pero lo mas grave es que no reconocen los errores actuales y quieren taparlos de alguna manera. Tal vez piensan que asi su culpa o remordimiento sera menor. El daño ya esta hecho y lo unico que queda es tratar de repararlo y ser humilde en reconocerlo.

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