Un monumento al monólogo verborrágico, bien merecido lo tendría. Anoche en el Teatro del Huerto, Salta, lo menos que dijo es que los políticos son unos reverendos hijos de puta. Montado en su pingo, metáfora del país, recorre una historia argentina basada en una mixtura mitrista y “pignista”. No se salvó ningún presidente del mundo.
El chelista estuvo a punto de hacer lo que debió hacer: irse. Con fastidio, en medio de Chopin, paró la música y miró fijo a alguien del público que hacía ruido de papelillos de caramelos. Debió pensar: “traksalrrtrin hinterkov riskiski zunatzy desrretz”. Que en alemán querría decir: "sigo porque soy músico y vine para tocar pero el público tiene que educarse". Y la banda siguió tocando.
Buen concierto de Romero Ismael, aunque con altibajos. Una voz privilegiada, un tenor de primera línea. Cuestionables repertorio y algunas figuras que lo acompañaron. Guillermo se fue hacia el romanticismo pop y su lirismo meloso mostró que canta bien cuando acierta en la elección de los temas.
Atocha es un pueblo de 200 hectáreas, a 9 kilómetros de la capital de Salta. Allí se levanta un cementerio de pájaros que hace 80 años creó José Solís Pizarro. Una historia de naturaleza y poesía. Debe ser uno de los pocos, sino el único, cementerio de pájaros del que se tenga noticias. Está en la Argentina, en el noroeste, en la provincia de Salta, más precisamente a 9 kilómetros de la capital, en un pueblito del Municipio de San Lorenzo que se llama Atocha.
En el Día Internacional de los Museos
Concierto de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de Salta
Con motivo de celebrarse el Día Internacional de los...