14 C
Salta
sábado, septiembre 19, 2020

El ataque de la izquierda revolucionaria a la democracia republicana

Notas más leídas

Cataratas de denuncias al Director de los Cementerios de la Sta. Cruz y Pádua (Salta): malas formas con los vivos y con los muertos

A un hombre lo discriminó por su elección sexual: "calláte putito"- le dijo, como consta en la denuncia que adjuntamos, y...

El horror de Facebook

Con mucha resistencia y miedo a lo nuevo (neofobia: se refiere al miedo irracional, anormal y persistente hacia algo nuevo).

La noche de los lápices, ¿41 años de un mito?

La Argentina necesita esclarecimiento, verdad, justicia, historia y memoria. Pero verdaderas. Emilce Moler, sobreviviente de "La Noche de los Lápices" fue secuestrada, torturada y liberada durante la última dictadura militar. Escribe el diario Crónica que junto a los otros jóvenes que hoy siguen desaparecidos, participó de las movilizaciones por el boleto estudiantil. "Los lápices, esta vez, escriben ¿dónde está Santiago Maldonado?", concluyó Moler. Sin embargo, ya en 2010, El Pregón se refería a "la corrupción moral que recorre la República Argentina desde que la progresía, las derechas y las instituciones esenciales del Estado se rindieron políticamente a la ofensiva mediática de una izquierda decidida a borrar de la Historia sus crímenes, se podría seleccionar, por su especial carga de cinismo y manipulación, el caso conocido como 'la noche de los lápices'.

La oligarquía “mexicana” al servicio de la élite internacional: ¿Quién quiere vender lo que resta del país?

Hemos entrado los mexicanos a una etapa en la que sólo nos restan dos opciones: 1. Permanecer y morir, o 2. Levantarse a buscar un cambio.

En mayo de 2016 (hace un año y medio) Guillermo Martínez Agüero, ex combatiente de la organización guerrillera Montoneros, cuñado del “Pepe” Firmenich, y hoy Secretario General de la CTA Mendoza, expresó en una entrevista radial que en la Argentina “hay todavía una Revolución pendiente”, y luego, citando al historiador marxista Rodolfo Puiggrós, agregó que “para llevarla adelante se necesitan masas, política y armas”. Antes de eso, frente a otro periodista había afirmado que, para quienes piensan como él “la única Democracia es la que surge de una revolución”.

No solo los viejos y nuevos montoneros enrrolados en el Frente para la Victoria aborrecen la democracia republicana; tampoco comulgan con ella los herederos del PRT-ERP, el trotskismo, el maoísmo y el guevarismo en sus distintas vertientes. Hacia la derecha del arco político, el mismo convencimiento tienen los nazis criollos que siguen a Alejandro Biondini. Pero es que José Stalin y Adolfo Hitler no eran muy republicanos que digamos.

Cada habitante de esta Argentina tiene el derecho de pensar como quiera; no se trata de un derecho otorgado por Alberdi, Sarmiento o Perón, sino un precepto que está establecido en la Constitución desde 1853. El problema para todos los habitantes es cuando, para pretender imponerte esas ideas, un militante político o un rufián cualquiera no usa las palabras o un manifiesto escrito sino un garrote, una piedra, una molotov (…o un fusil como pregona el compañero Martínez Agüero). Y eso sí la Constitución no te lo permite; y si te hacés el loco y violás esa norma hay una sanción penal que la Justicia tiene la obligación de aplicarte.

El lunes 18 pasado mientras en el Congreso Nacional deliberaban los legisladores elegidos por el voto popular y democrático, afuera un grupo numeroso de violentos rompía todo, desde la cabeza de los policías que protegían los bienes comunes o de un periodista crítico de la violencia, hasta las vidrieras de decenas de negocios, con el propósito de crear el caos, paralizar el Congreso o, de no lograrlo, torcer la decisión que seguramente iba a tomar la mayoría de los legisladores. No tenían armas de fuego, es verdad, pero tenían todo lo demás que necesita un violento para hacerse notar.

Es difícil saber cuántos de esos tipos son cuadros políticos que tienen claro lo que quieren y cuántos son lúmpenes* que aquellos vivos aprovechan para sus fines ideológicos. Con seguridad muchos de los jóvenes que iban al frente y agredían a los policías apenas saben leer y escribir, ya que son producto de las políticas de exclusión que el Peronismo aplicó durante los años noventa y que luego se reprodujeron en las décadas siguientes. Lo que se apreciaba era la organización que tenían: actuaban en forma coordinada, sabían cuándo atacar, cuándo retroceder, respondían a una táctica previamente diseñada.

Mientras, dentro del recinto, los representantes de los partidos políticos perdedores en las dos últimas elecciones desplegaban su tremenda hipocresía con el ánimo de enfrentar a los legisladores del enemigo común Macri. El trotskista Nicolás del Caño a los besos con Felipe Solá, el operador de Menem en las privatizaciones de los noventa; el kirchnerista Chivo Rossi con el empresario massista De Mendiguren; el marxista Kicillof con el playboy Facundo Moyano, hijo del empresario y sindicalista que está al frente de la CGT; Vicky Donda, una de las referentes de Libres del Sur, la agrupación que se dice heredera de Agustín Tosco, del brazo de Graciela Caamaño, la mujer del sindicalista millonario y alcahuete de Menem, Luis Barrionuevo; el millonario José Luis Gioja, amigo de la minera canadiense The Barrick Gold Corporation, reclamando por los derechos de los jubilados por quienes jamás se preocupó. Todos ellos tratando de dilatar la sesión de Diputados con interrupciones permanentes para dar tiempo a que la militancia violenta de afuera pudiera hacer su trabajo.

Felizmente, ese día el Congreso Nacional siguió deliberando hasta concluir con la votación tal como se había previsto en el orden del día, más allá de que nos guste o no el proyecto de ley aprobado. Una verdadera tragedia sería el día en que el Poder Legislativo de la República deba cerrarse, aunque sea temporalmente, por la decisión de un grupo más o menos numeroso de violentos. Recordemos que, en 1933, cuando los nazis eran todavía una minoría en Alemania y no podían imponer las leyes que el Partido Nacional Socialista necesitaba, Hitler decidió incendiar y destruir el Reichstag, el parlamento del estado democrático. Ese fue el principio de la larga noche que sobrevino a ese país.

El Viejo Perón puede ser hoy cuestionado o no, pero cuánta razón tenía cuando enfrentó en el ‘74 a los jóvenes pequeños burgueses que habían llegado desde el nacionalismo católico para coparle el Movimiento y, luego de llamarlos “estúpidos imberbes”, los echó de la Plaza de Mayo.

Nota del autor: (*) más allá de la definición de “lumpen proletaries” que Marx y Engels dan en el Manifiesto de 1848, el término “lumpen” proviene del alemán (el idioma natal de Marx) que significa “andrajoso” o “desposeído”.

Comentar la nota

Please enter your comment!
Please enter your name here

- Publicidad -

Últimos Artículos

Los incendiarios provocan intencionalmente los fuegos

Por: Prof. Norberto Ovando* y Gpque. Adalberto D. Álvarez** Cerca de15.000 focos, que según el Servicio Nacional de Manejo...

“El mundo es irrisorio por donde se lo mire”

Liliana Díaz Mindurry nació el 28 de junio de 1953 en Buenos Aires, ciudad donde reside, capital de la República Argentina. Es...

Conversando con Paloma Herrera” por la plataforma de zoom

La prestigiosa bailarina Paloma Herrera brindará una charla virtual por Zoom, destinada a estudiantes avanzados de danza clásica de la provincia de Salta....

Docentes autoconvocados de Salta piden garantías del Sistema de Salud

Parte de Prensa de los Docentes Autoconvocados del Departamento Capital Los Docentes Autoconvocados del Departamento Capital, habiendo realizado asamblea...

Salta: El día que se suspendió la Procesión del Milagro

Milagreando por la Historia por Juan O.Wayar El día que no hubo Procesión del MilagroHay...