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lunes, julio 15, 2024

El impacto del dengue en el cuerpo y los cambios de hábitos de Aedes

El médico argentino Oscar Cingolani, cardiólogo e investigador de la Universidad Johns Hopkins en Estados Unidos, dio una conferencia virtual donde explicó en qué casos puede haber complicaciones cardíacas y cuál es la incidencia de los serotipos

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El actual brote de dengue en Argentina no da tregua. Según las cifras del último Boletín Epidemiológico del Ministerio de Salud de la Nación, desde la semana 31 de 2023 —fines de julio y comienzos de agosto— hasta la semana 12 de 2024 —mediados de marzo— se registraron 180.529 casos de la enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti.

Del total de infecciones, el 90% son autóctonas, mientras que el 7% está en investigación y sólo un 3% constituyen casos importados. En el mismo período 398 casos fueron clasificados como dengue grave y se registraron 129 muertes.

La vigilancia de este cuadro se realiza de manera estacional, desde la semana epidemiológica 31 de un año hasta la semana 30 del siguiente, lo que coincide con el período en el que el virus alcanza su pico de actividad, generalmente durante los meses de verano. Si bien aún restan varias semanas de medición, el registro actual ya superó el umbral de casos de la temporada anterior, en la que hubo 130 mil.

Entre otras cosas porque se trata del mayor brote de dengue registrado hasta el momento en el país, los expertos de la salud siguen de cerca al tema. Uno de ellos es el doctor Oscar Cingolani, médico cardiólogo argentino e investigador de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos.

El doctor Oscar Cingolani durante la conferencia que dio sobre dengue

“El dengue es un tema importante en todos lados. En Estados Unidos, por ejemplo, hay preocupación: en veranos anteriores hubo brotes de zika y de otras enfermedades virales transmitidas por mosquitos. Entonces, se trata sin dudas de una preocupación global”, introdujo Cingolani en una conferencia online que dio desde Baltimore, titulada “Dengue en Argentina: prevención, cuidados y tratamiento” y organizada por el Movimiento Liberal Argentino.

Uno de los principales temas que abordó desde su especialidad es el dengue grave. “La enfermedad del dengue, de manera directa, no está relacionada con la cardiología, pero en los casos de dengue grave puede haber una afectación cardíaca en general. Como la mortalidad cardiovascular es la principal causa de muerte de adultos seguida por el cáncer, en aquellos que tienen dengue severo y una complicación del corazón, por ejemplo, la falla multiorgánica termina produciendo ataques cardíacos o descompensaciones, entre otras cosas”, señaló Cingolani.

“Hay pacientes que tienen dengue severo la primera vez que se contagian y otros que lo padecen la segunda vez. Entre un 60% y 80% de los casos de dengue por primera vez son asintomáticos o con pocos síntomas. Hay cuatro serotipos del virus del dengue que son DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4. Entre estos, el serotipo 2 es el que produce un cuadro más grave. Los serotipos 1 y 2 son prevalentes en Argentina, Brasil y Paraguay”, siguió el médico argentino.

Y amplió: “Cuando alguien se infecta con un serotipo por primera vez y tiene la suerte de ser asintomático, pasan varios meses, los anticuerpos bajan y se vuelve a infectar por otro serotipo, hay mayor probabilidad de tener dengue severo. Esto es por un fenómeno bien descrito en inmunología que se llama aumento de la respuesta por anticuerpos. Los anticuerpos, en lugar de ayudar, se unen al serotipo nuevo y favorecen la entrada a las células. Por lo tanto, producen una peor enfermedad”.

El Dr. Oscar Cingolani destaca que entre un 60% y 80% de los casos de dengue por primera vez son asintomáticos o con pocos síntomas (Getty Images)

“De todos modos -advirtió Cingolani- un paciente puede tener dengue severo y morirse de miocarditis en la primera infección, sobre todo si es por el serotipo 2, y otro puede tener mas posibilidad de tener dengue severo en la segunda infección. Esto no parece ser así si alguien se contagia por tercera o cuarta vez. Aparentemente, en muchos casos, el problema es la segunda infección”.

“En general, el dengue consiste en tres días de fiebre alta que se llevan bien, y al cuarto o séptimo día hay quienes están bien o empeoran: esta última es una fase crítica en la que se recomienda ir al hospital si hay retención de líquido, sangrado, dolor abdominal, entre otros síntomas”, dijo el experto.

Con respecto a las vacunas contra el dengue, Cingolani hizo un repaso sobre dos de ellas. “Si bien hay algunas más en vías de estudio, las dos aceptadas a nivel general son Dengvaxia y Qdenga en distintos países del mundo. Qdenga está hecha con el esqueleto del serotipo 2, que es el que produce un cuadro más grave. Se hizo un estudio con chicos jóvenes de distintos países y un seguimiento de hasta cinco años. Esta vacuna mostró ser eficaz en prevenir la enfermedad clínica en un 60% y la hospitalización y muerte en 80% o 90%, además de muy segura en hasta cinco años”

Si bien la erradicación del dengue es improbable, medidas de control pueden tener un impacto significativo en la reducción de la incidencia de la enfermedad según Cingolani

Si bien la erradicación del dengue es improbable, medidas de control pueden tener un impacto significativo en la reducción de la incidencia de la enfermedad según Cingolani
Si bien la erradicación del dengue es improbable, medidas de control pueden tener un impacto significativo en la reducción de la incidencia de la enfermedad según Cingolani
“Qdenga es una vacuna muy recomendable en un contexto de aumento de casos muy marcado para bajar la posibilidad de enfermedad severa. Esta vacuna fue probada en su eficacia clínica en chicos de entre 4 y 16 años, y en personas de entre 4 y 60 años. Los anticuerpos en adultos de hasta 60 años aumentan”, dijo el cardiólogo.

Y sobre la vacuna Dengvaxia profundizó: “En Estados Unidos, Dengvaxia está aprobada solo para aquellos que ya tuvieron dengue. Pero se observó que quienes recibieron la Degvaxia sin tener infección previa, podían años más tarde tener una infección más severa”.

En segundo término, Cingolani hizo un pormenorizado recorrido por la historia de esta enfermedad viral. “El dengue no es algo nuevo. Está causado por un virus que si bien se aisló en 1943, el primer registro de la enfermedad es del año 1780, con lo cual hace años existe. Hace 150 años aproximadamente existía en el Caribe, principalmente en las islas del Pacífico y en sectores de África. Se transmite a través del mosquito de la familia Aedes, que no es el mosquito común que estamos acostumbrados a ver. Por lo general, el mosquito vive en zonas de humanos aunque también cerca de animales. El Aedes vive aproximadamente dos o tres semanas”, detalló.

El médico analizó las vacunas contra el dengue aprobadas en distintos países (Imagen ilustrativa)

El médico analizó las vacunas contra el dengue aprobadas en distintos países (Imagen ilustrativa Infobae)
El médico analizó las vacunas contra el dengue aprobadas en distintos países (Imagen ilustrativa Infobae)
“La hembra necesita de la sangre humana para poner los huevos y dar crías. El macho, responsable de la reproducción, no necesita sangre: necesita néctar de los pastos, de la basura y de los vegetales. Por lo general la hembra transmite el virus de huésped en huésped. El huésped puede ser un animal pero la mayoría son humanos. Una vez que el humano contrae la enfermedad, durante una semana tiene virus circulando en sangre. Es algo problemático porque si no se interrumpe el ciclo de dos semanas de vida de la hembra y esa semana de viremia en los humanos, tenemos superposición de virus y enfermedad con distintas hembras que la van transmitiendo”, completó.

Para Cingolani, “el problema del dengue es que no está relacionado solo con la humedad y el calor, sino también con la urbanización no controlada. Si uno deja y permite urbanizar con viviendas precarias, basurales sin control, cacharros que juntan agua, arboles ahuecados o superficies cóncavas, favorece la eclosión de huevos y el crecimiento de larvas, con la ulterior producción de mosquitos adultos. El aumento de urbanización no controlada que se ve en países pobres o en vías de desarrollo incide en esto”.

El hábitat del mosquito Aedes aegypti está cambiando, extendiéndose a nuevas áreas, incluidas altitudes y regiones previamente no afectadas de acuerdo al experto (Imagen Ilustrativa)

Un tema que no pasó desapercibido en la conferencia del especialista fue la categorización del dengue como endémico. “Cuando en un lugar hay temperaturas altas y humedad, el dengue se hace endémico, es decir que está durante todo el año. Todavía no podemos hablar de pandemia, pese a que esa definición es un poco vaga. Pandemia significa que hay una enfermedad viral en la mayoría de los territorios por un tiempo importante. Si bien el dengue se vinculó con pandemias en el pasado, hoy se lo considera como epidemia cíclica. Es endémico en una franja de la línea del Ecuador, en parte de África y el sudeste asiático”, consideró.

Al tiempo que destacó: “En Las Américas nunca en los últimos años ha habido tantos casos. Se cree que entre 2019 y 2023 hubo la misma cantidad de casos que en lo que va del 2024. Eso significa entre 5 y 8 veces más. Esto preocupa porque si uno hace una proyección, en los años que viene no va a solucionarse. Si los países tienen uno o dos meses de heladas e inviernos fríos esto se corta, pero viendo proyecciones climáticas es posible que esto ocurra tal vez con suerte en provincia de Buenos Aires, Córdoba, La Pampa y el sur; pero en el norte de Argentina, como las provincias de Chaco y Formosa, con climas más cálidos, no va a ocurrir y puede ser un problema”.

“El hábitat del mosquito Aedes aegypti ha cambiado. Antes se pensaba que vivía en hogares, y ahora se sabe que puede habitar en lugares que están hasta 100 o 150 metros alejados de las personas. La hembra no solo es importante: el macho que no consume sangre y vive más alejado porque consume vegetales y su néctar también es importante. El hábitat ha cambiado y en el último año, por ejemplo, se detectaron mosquitos Aedes en alturas de Perú y en los Andes en las que nunca antes se había visto”, planteó Cingolani.

Y a modo de conclusión, apuntó: “Si logramos una fumigación con adulticidas y larvicidas en zonas donde hay gran cantidad de casos y se logra bajar a la mitad esa cantidad, y conjuntamente se ataca mediante prevención con repelente y el descacharreo, se podría lograr un impacto importante. No es posible erradicar el dengue de esta forma, pero sí bajar los casos”.

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