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jueves, junio 13, 2024

El Señor del Milagro y el ateísmo mágico del Cuchi Leguizamón

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“Una cosa es creer o no creer en Dios, y otra cosa es creer o no creer en el Señor del Milagro”, dijo el Cuchi, ese magnífico salteño ateo. Creo que debemos acostumbrarnos a las disidencias, inclusive en temas tan sensibles como el religioso…

Que el Señor del Milagro es algo muy particular para los salteños (y ya no sólo para los salteños) se puede inferir de la graciosa respuesta de un magnífico salteño, ateo él, cuando en un reportaje que le hacían, hizo una referencia al Señor del Milagro.

El periodista, conocedor de la postura en materia de catolicismo de nuestro Cuchi Leguizamón, le dijo “Pero cómo, ¿Ud. no es ateo?”. “Ah -respondió el Cuchi- es que una cosa es creer o no creer en Dios, y otra cosa es creer o no creer en el Señor del Milagro”.

De allí que entiendo las reacciones viscerales que el artículo de Brizuela (*) ha despertado. Comprender, no debe entenderse por compartir. Hay un comentario muy crítico del Cuchi respecto del catolicismo: “El crimen más terrible que ha cometido la cultura católica es haber querido amordazar, hacer desaparecer, a la civilización griega”.

¿Alguien juzgará como “resentido” a nuestro Cuchi por estos comentarios?

Creo que debemos acostumbrarnos a las disidencias, inclusive en temas tan sensibles como el religioso.

El análisis de Miguel Brizuela me parece una de las lecturas posibles de un fenómeno tan impactante como la novena y la procesión del Milagro.

Se puede coincidir, coincidir parcialmente, disentir parcialmente o disentir totalmente. Lo que creo que no se puede -o por lo menos no se debe- es catalogarlo de “resentido”. Eso es una falacia “ad hominem” (Léase: “Brizuela es un resentido, por lo tanto todo lo que dice no tiene validez”). Me imagino lo que dirán de mí, cuando aparezca en la Antología del Microrelato del Noroeste Argentino, a publicarse por el IMFC, este microcuento mío:

LINAJE

“Casi sin descendencia, estábamos extinguiéndonos. Languidecíamos. Nuestros cuerpos pestilentes no tentaban mujeres que cobijaran nuestros purulentos penes. Cuando accedíamos a ellas con violencia para lograr progenie, eran tal el asco y el horror que abortaban luego.

Pero ahora nuestra estirpe está repoblando la tierra: violamos sistemáticamente niñas aterradas, idiotas contrahechas. La Santa Iglesia Católica, los Comités de Bioética, los Grupos Provida, hacen el resto. Nuestro Señor, Belcebú, sonríe satisfecho.”

Por otra parte, al profesional de las Ciencias Sociales que vio una expresión antisemita en la frase citada, le recomendaría que controle un poco su comprensible paranoia.

Si realmente hace algo tan descabellado como presentar una denuncia al INADI, que seguramente será rechazada, sepa que personalmente, como judío, voy a defender al Sr. Brizuela. Así como él sacó una nota respecto al antisemitismo cuando fui amenazado en mi condición de judío (“Chanta. Andá a criticar a tu país de origen. Sos un cerdo parlanchín”) por un anónimo cuando critiqué al gobierno represivo de Romero en “el día de las tizas” (antes de la noche de…).

Lic. David Slodky

DNI 8.176.686

(*) Nota relacionada:

Nuestro Cristo Antisísmico: fe, milagro, negocio y poder

https://www.salta21.com/spip.php?article1084

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