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Salta, Domingo, 21 de diciembre de 2008. Orquesta y Coro de la Universidad Católica de Salta. Solistas: Mónica Capra (soprano), Verónica Canaves (contralto), Sergio Spina (tenor), Leonardo Estevez (bajo). Director: Maestro Jorge Lhez. El Mesías (Georg Friedrich Händel 1685-1759). Iglesia Catedral. Aforo 100%.

El Oratorio es una forma narrativa, dramática, generalmente sacra, que usa arias, recitativos, solistas, coros y música orquestal. Se llama así porque en el siglo XVI había legos que se reunían para orar, escuchar lecturas de las Escrituras y a cantar textos referidos a las mismas. El primero de ellos, tal como se conoció después, es de 1600. Esta forma comenzó a tener auge cuando en Europa central y en Inglaterra se fue perdiendo adeptos por la ópera italiana. Sería aburrido hacer una larga lista de los oratorios, que comenzaron a ser comunes en los pueblos sajones. Sólo basta decir que El Mesías , de Georg Frierich Händel fue uno de los más famosos.

Fue escrito a sus cincuenta y siete años en Londres, donde vivía pero se estrenó en Dublín (Irlanda) donde tuvo gran éxito. Pero cuando se estrenó en el Covent Garden de Londres, produjo una gran polémica ya que se había estrenado en un teatro público, siendo una obra sacra. Le llevó sólo veinticinco días componerla pero el compositor estaba acostumbrado a trabajar a esa velocidad y en esos lapsos. Los textos fueron recopilados y organizados argumentalmente por Charles Jennens. Tuvo críticas desfavorables en la reunión de versículos de la Biblia (Antiguo y Nuevo Testamento), Epístolas de San Pablo y Apocalipsis de acuerdo con la tradición cristiana aunque hay muchos que opinan que es la obra perfecta. Sus coros son soberbios.

Sus recitativos y sus arias están construidos acorde con sus significados y así se pasa desde la profecía de la llegada de el Mesías por su Pasión y Resurrección. La obra pertenece al Barroco tardío. Y tiene explosiones de alegría como el Aleluya, final de la segunda parte, pero también pasajes conmovedores como los recitativos y aria del bajo en la tercera parte. El final tiene la majestuosidad de la resurrección de los muertos al son de las trompetas del Juicio Final.

Hace mucho que se acabo el tiempo del músico que toca para sí mismo. Hoy el músico toca para la gente que va a escuchar. Sin embargo no es una opción de entretenimiento donde el grado de exigencia podría ser estrecho. Es una instancia intelectual donde ejecutantes y oyentes se aúnan para disfrutar del sonido. El maestro Jorge Lhez lo sabe. Con precisión, extremo cuidado, fraseo irreprochable, articulación perfecta, equilibrado volumen, entre el magníficamente preparado coro, un conjunto instrumental de primera línea y cuatro solistas de lujo, entregó con seguridad una irreprochable versión de este fenomenal oratorio.

Los solistas afinados (Mónica Capra es una antigua conocida por sus jerarquizadas intervenciones en la Iglesia de Rivadavia 4050 en Buenos Aires para el grupo del notable organista Mario Videla), tuvieron los cuatro un desempeño altamente elogiable. No hubo problemas de dicción. Leonardo Estevez estuvo brillante. El tenor Sergio Spina que solo tiene dos recitativos y dos arias lució sus condiciones y la contralto Verónica Canaves estuvo a la altura del resto. El coro de cámara macizo, empastado, sin estridencias y la orquesta, también de cámara, con irreprochable lectura, dando el marco instrumental apropiado.

El público de pié aplaudió tanto que se repitió el Aleluya, tal vez el momento mas espectacular de la obra.

Este fue el cierre de un intenso año de la Escuela de Música de la Universidad Católica de Salta que conduce el mismo Jorge Lhez que de a poco va mostrando el acierto de haberla implementado.


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