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martes, enero 19, 2021

Generación Crítica: “Tartufo o los impostores”

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El elenco de “La Casa de Bernarda Alba” agregó nueva función en Salta

Viernes 3 de octubre – 22.00 hs. – Teatro del Huerto y nueva función 23.30 hs. Entradas en el Teatro, en Alto Noa Shopping y www.autoentrada.com

El IV Encuentro de Teatro del NOA presenta su cuarta noche de espectáculos el viernes 23 de marzo. La obra tucumana cerró la medianoche luego de dos dramas intensos presentados por Salta (Pequeña cruel bonita) y Santiago (Migajas de pan).

Por un lado se cuenta un Molière y por otro, la historia de unos personajes que van a ensayar Tartufo. Los nervios de una puesta y los entretelones entre actores y director, salen a relucir.

Actores que hacen de actores, obras en paralelo y mucha picardía, parece ser la nota de esta propuesta.

Dan todo, para quedar sin nada

– Por Emil Rodríguez

Grupo: “Compañía Filodramática de Socorros Mutuos”

Lugar: Sala “Juan Carlos Dávalos” Casa de la Cultura – Caseros 460

Hora: 23:00 hs.

Actúan: Vanesa Barrionuevo, Gloria Berbuc, Gabriel Carreras, Andrés D’andrea, Guillermo Montilla Santillán, Ricardo Podazza.

Diseño de vestuario: Sergio Gatica.

Puesta de escena: Pablo Paolo.

Dirección: Pablo Paolo.

Todas las cosas llevan una organización, en esta obra los protagonistas deciden poner en escena a Tartufo, de Molière. Mientras se va desarrollando, los artistas (realizando el papel de los mismo) van tratando de llevar una relación con sus compañeros y personajes de la obra; todo esto va acompañado de humor (de parte de los integrantes) y risas incontroladas del publico. Los sentidos de las escenas van cambiando a cada rato, por un lado el director quiere un Molière “serio y actual” y por otro, el actor importante quiere hacer un Molière “humorístico y común”. Las cosas cambian de muchas maneras hasta llegar a un final con la idea que quería realizar el director.

Mientras se ensaya la obra se genera un romance entre Santiago y una de sus compañeras de elenco. Como esas hay varias relaciones que pueden ser incómodas para unos, normales para otros.

Los elementos que acompañan en las escenas son mixtos: vestimenta antigua y actual, utilizaron la última tecnología como por ejemplo: una cámara de video en escena, entre varios elementos que fueron sacando de la obra lo mejor de ella.

Por mi parte vi a esta obra como una excelente presentación, todo tiene un gusto muy atractivo para el publico. Los personajes mostraron una maravillosa actuación sobre escena. Todo tiene mucha gracia, está llevado a un nivel tranquilo, no es exagerado sino un nivel medio. Cuando terminaba una escena la gente aplaudía con muchas ganas. Desde mi punto de vista la obra se llevó el mejor premio: el cariño y el aplauso eterno del público. Sin dudas la puesta es desarrollada con un potencial extremo de combinación humorística y excelencia al 100%. Una obra que promete lo mejor y da más que eso, da todo de sí para quedar sin nada.

Un Molière actual

– Por Brenda Godoy

Una de las mejores obras que tuvo el festival del NOA fue “Tartufo o los impostores” del grupo “Compañía Filodramática de Socorros Mutuos” de la provincia de Tucumán, cuya mejor actuación fue la del actor Gabriel Carreras por su adecuación a diferentes personajes. Es una obra dentro de otra obra, que se basa en “Tartufo”, de Molière (1669), donde el actor que hace de Tartufo es un pícaro estafador que engaña a una familia para quedarse con su fortuna. Los actores ensayan esta obra, dentro de la obra que presentan, de tal modo que le dan realismo. Utilizan un lenguaje vulgar para hacer reír a los espectadores.

Tartufo_8.jpgSobresalen en esta obra la vestimenta, los efectos especiales y la ornamentación de las escenas. El final se destaca gracias a la adaptación patriótica bicentenaria argentina que le da un toque inesperado lleno de gracia y humor.

Esto nos demuestra que las grandes obras pueden conservar su valor a través de los siglos, pero a su vez, se van adaptando a las épocas, según los espectadores. Es decir “nuestro” Molière de 1669 no es igual al de sus contemporáneos. Las obras van experimentando cambios, pero siguen manteniendo la idea principal.

La elevación de la risa

– Por Romina Chávez Díaz (*)

Juan Bautista Poquelin, llamdo Molière, fue el mayor comediógrafo de la Francia clásica del siglo XVII. Logró elevar la comedia al rango de la tragedia y con ella se propuso “corregir los vicios de los hombres”. Mientras en Tucumán eligen hacer “Tartufo”, en Buenos Aires Pinti es el protagonista de otro clásico en cartelera de este autor parisino: “El burgués gentilhombre” en el Teatro San Martín; y en ambos casos, se elige el recurso multimedia para sus obras… una gran pantalla donde se registran las acciones de los protagonistas. Pero en “El burgués…” es un tríptico que hace las veces de escenografía; en “Tartufo (o los impostores)”, es una pantalla que usa la esposa de Orgón (Elmira) para demostrar que Tartufo la desea, en un ambiente de intrigas y de un Molière posmoderno. El caso es que el personaje de “el gran burgués” retorna a los teatros del país, figura que en el teatro clásico francés aparece con gran posesión de riquezas y prestigio, pero un tanto idiota, y por lo general, se le toma el pelo.

La obra dirigida por Pablo Parolo tiene una metateatralidad que la atraviesa por completo, ya que son actores que ensayan “Tartufo” y observamos todos los “problemas” por los que atraviesa una Compañía para poner una obra en escena. El humor de los protagonistas encierra el humor de Molière por lo que la comedia lo es al cuadrado: una comedia dentro de otra.

La representación inicia con una energía muy alta, comienza muy arriba y entra en una larga meseta que más tarde se equilibra y recupera el tono deseado. Cuando Montilla Santillán en el papel de director Tartufo_7.jpgpresenta el “ensayo general”, la obra en sí gana una riqueza absoluta. La actuación de Gabriel Carreras es simplemente sublime, actor de una ductilidad impresionante, despliega sus dotes a lo largo de la función con composiciones actorales de fina factura: es la sirvienta Dorina, es Santiago el actor que se presenta para participar de “Tartufo”, es el hijo de Orgón (Damis)…

El espectáculo presenta al mismo tiempo dos “Tartufo”, es decir, dos formas teatrales de hacerlo: por un lado, un Molière tucumanizado desde la visión del director (Montilla Santillán que en la obra hace también el personaje de Valerio y en la vida real es un gran dramaturgo); y por el otro, un Molière desde la visión clásica, a pedido de uno de los famosos actores que integran la Compañía y que termina por ser una parodia.

La fase final de la puesta, en la que se desenmascara a Tartufo es desopilante: la única forma de recibir un “subsidio” del Subsecretario de Cultura es hacer una obra con temática del Bicentenario. Inmediatamente los actores bailan el minué y lucen escarapelas… Sin lugar a dudas, el planteo de Parolo (el director real) refleja la verdadera situación del teatro por el que muchas veces las obras deben “adaptarse” a requerimientos de mecenas o instituciones para ser puestas en escena. Adecuarse a ciertas “políticas” sobre todo. De alguna manera, cumple con la misión de la comedia francesa no al criticar a Luis XIV sino a las políticas culturales del siglo XXI.

En el Tartufo tucumano, el impostor no es sólo el hipócrita y torpe personaje homónimo sino quienes han adquirido dinero de manera ilegítima… De allí “Tartufo o los impostores” y no como Molière tituló a su comedia “Tartufo o el impostor”.

Una escena muy fresca es cuando la actriz Vanesa Barrionuevo, ensaya con Santiago (Carreras) una escena como Mariana, la hija de Orgón, y a la pregunta de la fiel Dorina “y qué hacés si te obligan a casarte con Tartufo” ella responde “me muero boluda…”, parlamento que recibe sanción del director por llevarla al “extremo” de lo actual… Arranca las risas del público. O cuando al inicio le dan a Mimicha,Gloria Berbuc, el papel de la madre de Orgón, Madame Pernelle, y exclama que la quieren hacer interpretar a una vieja chota…

El humorismo se cumple y la parodia se exalta. Una obra para recomendar.

– Generación Crítica, proyecto del INT, busca la formación de jóvenes críticos. Emil Rodríguez y Brenda Godoy son estudiantes de la escuela secundaria. (*) Coordinadora.

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